Denuncian que comida para pacientes del HCU incumple con normas básicas de nutrición

Pasta, arroz, pollo y pepino. En eso consiste la dieta de los pacientes del Hospital Clínico Universitario de Caracas, sin importar la patología que lo aqueje. “La comida aquí es pésima”, denunció una de las trabajadoras de la cocina, quien, por seguridad, prefirió resguardar su identidad.

Para esta semana lograron conseguir algo, pero, por ejemplo, la cena del lunes 5 de diciembre fue un plato de pasta con un vaso de leche. “Protestamos y llegó un poquito de comida, pero eso no es más que un pañito de agua tibia”.

El personal de cocina aseguró que han intentado reunirse con la doctora Antonieta Caporales, directora del ente, para denunciar la situación pero ha sido imposible. “Ni hemos hecho la reunión que le solicitamos ni se ha pronunciado frente a la situación”.

Aunque el Hospital tiene capacidad de atender a unos mil pacientes, la falta de insumos y la situación de la infraestructura ha reducido su capacidad más o menos a la mitad. Y los cerca de 500 pacientes comen todos lo mismo. Los únicos que se salvan son los niños, porque al servicio de pediatría se le otorga un poco más de comida. Sin embargo, aunque en sus menús entra una sopa –“escuálida”, según el personal-, tampoco cuentan con ensalada y frutas en su menú.

El nutricionista Pablo Hernández, de la Fundación Bengoa, explicó que en un hospital se debe evaluar independientemente a cada paciente para formular así su dieta. “Existe la dieta terapéutica y la normal. La normal la puede consumir cualquier paciente que, por ejemplo, espere una operación electiva o no tenga ninguna otra condición. Dentro de las terapéuticas está la de los pacientes diabéticos, renales, cardíacos, y muchas más”.

“Es preferible alimentar a dejar pasar hambre, sobre todo con lo difícil que está la alimentación en Venezuela. Peor es nada. Pero no es el deber ser, para esto no fuimos formados los nutricionistas”, señaló Hernández.

Explicó que una alimentación balanceada debe tener cuatro cualidades: calidad –que los alimentos brinden calidad de nutrientes-, cantidad –que sea en la cantidad que necesite el paciente-, adecuación –que sea la indicada para cada uno- y armonía –que contenga todos los grupos alimenticios y haya armonía entre ellos-. Una porción de pasta con una porción de pollo no cumple con ellos.

El doctor explicó también que una alimentación deficiente repercute negativamente en la salud de los pacientes, tanto en la etapa de prevención como en la de curación. “Si no tienes las calorías necesarias para, por ejemplo, formar hueso, no te vas a poder recuperar. Y si eso se agrava con una infección es peor, porque una infección consume muchas calorías”.

Los pacientes están perdiendo peso, lo que hace que progresivamente se vayan desnutriendo y se vuelvan más vulnerables a infecciones. “Han aumentado los casos de desnutrición intrahospitalaria. No tenemos cifras, pero no son necesarias: lo vemos a diario”, exclamó Hernández.