“Déjalo así, mami. Solo por esta noche te puedo regalar el litro de gasolina”, bombero de Las Mercedes

Cerca de 25 carros desfilaban por las islas de la estación de servicio PDV, antigua Texaco, en la principal de Las Mercedes a las 9:00 pm. Vehículos entraban y salían cada 2 minutos, pero nunca había menos de 20 extendidos hasta el semáforo de la esquina. Taxis, carros de uso oficial y hasta motos aprovecharon para echar las últimas gotas de combustible a 0,097 bolívares.

Esa última noche con la gasolina a precio de “ñapa” le tocó trabajar a Idani Zambrano. Su turno arrancó a las 10:00 pm y terminó a las 6: 00 am del día siguiente. Sin embargo, la noche del jueves 18 de febrero, llegó más temprano, a las 7. Sabía que la jornada sería larga y, luego de sus primeras dos horas de trabajo, ya había perdido la cuenta de cuántos tanques había llenado.

Ocho años lleva Idani llenando tanques de motos, carros y autobuses: seis en la bomba frente al mercado de Quinta Crespo y dos en la de Las Mercedes. Anuncios de anuncios, rumores de aumentos y chismes de escasez han formado más de una cola frente a su bomba; pero este jueves, dijo, a pesar de que fue un día muy movido, no trabajaría mucho más de lo que normalmente trabaja. “Aquí siempre es así, siempre está full”, afirmó sobre la gasolinera que opera las 24 horas.

Llegó temprano porque cerca de las 10:00 pm irían los de Pdvsa a ajustar los nuevos precios en las máquinas. No obstante, aseguró, estaba nervioso por trabajar la primera madrugada con el litro de gasolina a Bs 1 y a Bs 6, sin seguridad. “Claro que tenemos miedo”, precisó mientras enrollaba un billete de 20 bolívares que acababa de cancelar un conductor.”Todavía no nos han dicho si pondrán vigilancia”.

Al día, Idani pasa ocho horas trabajando en la bomba. Ahora, dijo, muchos bomberos evalúan si el trabajo seguirá siendo rentable tras el aumento de la gasolina y la posible disminución de las propinas. Cerca de tres mil bolívares se embolsilla semanalmente con los “déjalo así, chamo” de la clientela. “Yo no voy a venir aquí a dañarme el organismo respirando combustible para ganarme tres lochas”, se quejó.

Esa misma noche no hubo ningún estallido social. Tampoco disturbios ni saqueos. El temor a subir el precio de la gasolina, que permanecía igual desde el aumento decretado por Rafael Caldera en 1996, no pasó de ser solo eso. Incluso, las colas no llegaron a ser tan largas como se esperaban, aunque sí hubo más movimiento que en días normales. Más larga fue la cola del Bicentenario de Plaza Venezuela en la mañana.

El año del aumento decretado por Caldera cerró con una inflación ubicada en 103% y, para la fecha, Venezuela atravesaba una situación de crisis similar a la de hoy en día. Un año antes, Pdvsa había registrado altos niveles de producción, y llegó a producir más de tres millones de barriles del crudo diariamente para 1997.

Durante ese período, los precios de la cesta petrolera también variaron: a pesar de que para 1996 el barril venezolano tuvo un repunte y llegó a los 18 dólares, dos años antes estaba en 13 dólares. Volvería a caer dos años después del aumento de la gasolina, hasta llegar a los 10 dólares, tras la crisis asiática de 1997.

La producción de crudo de 1997 es equiparable a la producción que tuvo la petrolera en 2008. No obstante, para 2014, fecha del último informe de Pdvsa, los niveles bajaron a 2,8 millones de barriles diarios.

“Hoy vino lo normal”, expresó Carlos Peña, bombero en la estación de servicio PDV ubicada en la Francisco de Miranda, a la altura de La Castellana, “ayer la gente sí reaccionó ante el anuncio inmediatamente. Hubo mucho más carros“. En promedio, Peña llena cerca de 100 tanques al día en sus dos turnos, de 6:00 am a 2:00 pm y de 2:00 pm a 10:00 pm; no obstante, aseguró que ayer fueron muchos más. Tantos que ya perdió la cuenta.

Tras el anuncio del presidente Nicolás Maduro la noche del miércoles, 17 de febrero, más de uno salió disparado para echar gasolina a precio de “ganga”. En cadena nacional, el jefe del Estado informó sobre un nuevo esquema de precios de combustible, incrementando el costo de la gasolina de 95 octanos en 6.085%, mientras que la de 91 se ubicó en 1.328,57%. La primera pasaría a costar 6 bolívares por litro; la segunda, 1 bolívar.

La pronta entrada en vigencia de los nuevos precios fijada para el viernes 19 pusieron a volar a más de uno, como es el caso de Oscar. A las 9:30 pm esperaba de último en la cola de la bomba de Las Mercedes para ahorrarse “unos centavos”. Sin embargo, no por mucho. Luego de esperar unos tres minutos, más vehículos se iban sumando a la corta fila.

“Ayer eché gasolina y hoy viene a ponerle otra vez”, dijo Oscar. El conductor aseguró que gasta cerca de un tanque de gasolina al día, pues se dedica a la construcción y diariamente le toca visitar seis obras en la capital de la ciudad. De aquí para allá, entre la noche del miércoles y la del jueves, ya había gastado medio tanque de la pick up que maneja. “Llenar el tanque completo me va a salir ahora casi 600 bolívares”, señaló.

Gastar diariamente esa suma de dinero, o incluso la mitad, le descuadra el sueldo a Oscar, especialmente cuando tiene que pagar más del doble por los productos básicos: “Yo no tengo tiempo de hacer cola porque estoy todo el día supervisando obras. Lo poco que consigo, lo tengo que comprar a los revendedores“.

Un carro más adelante estaba Manuel con su taxi. Tenía tiempo que no sacaba el carro para rebuscarse y redondearse el sueldo que gana en Polar como ingeniero. Con el aumento, afirmó que ahora lo pensará dos veces antes de trabajar como taxista, debido a los precios. “Vine a aprovechar el último día de la gasolina a este precio”, dijo.

“Con este incremento no va a subir solamente el combustible, sino también los repuestos, los lubricantes, los refrigerantes… Todo”, apuntó. No solo pagar la de 91 o 95 octanos va a salir más caro, sino también las carreras de taxi. En la línea para la que trabaja le informaron que ya la tarifa mínima no iba a ser de Bs 350, sino de Bs 700.

Aunque está de acuerdo con el aumento de la gasolina, considera que la medida fue tomada en un momento muy delicado para el país. “Es como si el Gobierno dijera ‘me sabe que estés pasando hambre. Yo me meto mis reales’. Esto se va a seguir agravando”, dijo Manuel.

Además de su trabajo como ingeniero y del taxi, también “mata otros tigres” para no disminuir la calidad de vida que llevan desde hace dos años él y su familia. “Si me tengo que matar yo para darle a mi hija la calidad de vida que se merece, me fajo yo, pero no ella“, agregó. Ahora, apuntó, está ahorrando para ver si puede irse del país.

Más adelante estaba el señor Lorenzo, quien vino no para aprovechar las últimas horas con el combustible “barato”, sino porque ya el tanque estaba casi vacío. “Yo sí estoy de acuerdo con el aumento de la gasolina”, señaló, “al precio que la pongan, igual va a estar barata“.

Las dos gasolineras en la avenida El Samán, pasando el Centro Comercial San Ignacio, estaban desiertas. Con una jornada hasta las 9:00 pm, a diferencia de la ubicada en Las Mercedes y en la Francisco de Miranda, que operan las 24 horas, ya estaban vacías y sin un alma. Solo quedaban los bomberos, a la espera de que llegaran los de Pdvsa para ajustar precios.

Con la mitad de las luces de la estación quemadas y con las cámaras encendidas, pero sin vigilancia detrás del lente, al señor Rubio lo que más le preocupa es la inseguridad. “Sería bueno que nos pusiera vigilancia ¿verdad? Ese bombillo se quemó, pero no han puesto uno nuevo porque lo que da la gasolina no da para comprarlos“, afirmó.

Hace un año, con el precio viejo, un Fiat Palio llegó a la estación de servicio y le robó a mano armada el poco dinero que cargaba. “Ahora no me quiero ni imaginar”, dijo preocupado. Con un sueldo mínimo tiene que mantener a sus dos hijos. A veces, contó, mata tigres en el barrio para redondearse el salario junto con las propinas. 

A pesar de lo poco que tiene, sabe que está mejor que otros. “Yo tengo un primo que también es bombero y me dice que a veces se atrasan con los pagos del sueldo o los cestatickets y tiene que estirar lo poquito que gana”, contó Rubio.

Aunque la Francisco de Mirada siempre es muy concurrida, Carlos Peña también dijo estar temeroso porque manejará altas cifras de dinero. “La seguridad es un convenio al que se llega entre los dueños de las gasolineras y Pdvsa”, dijo mientras le echaba gasolina a una moto.

Si ya el tanque de gasolina está a 200, ¿En cuánto estará un almuerzo?“, se preguntó. En su parada rápida mientras llenaba el tanque, el motorizado solo asintió ante las quejas de Peña. “Ni me lo recuerdes, que hoy compré una sola cebolla en 200 bolívares“, agregó antes de arrancar.

Horas antes de la queja, el BCV había emitido su informe en el que reportó que la inflación de 2015 había cerrado en 180,9%. De acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), los alimentos y las bebidas no alcohólicas fueron las que tuvieron un mayor incremento en sus costos, y registraron un aumento de 34,6% durante el último trimestre del año pasado.

La fila de carros, a pesar de la longitud, se movió rápido en Las Mercedes, la estación más concurrida de las cuatro visitadas por Efecto Cocuyo. La noticia del aumento de la gasolina ya había pasado a la historia, al menos en cadena nacional. Sin penas ni glorias se habló de las últimas horas del litro a 0,097 bolívares. El tema en televisión, ahora, eran las corporaciones farmacéuticas y el acuerdo al que llegarían con el Gobierno.

Mientras tanto, en Las Mercedes, Idani pasó una de las noches más pesadas de sus ocho años laborando como bombero, un aumento que se venía anunciado desde años atrás y que por fin sucedió. “Déjalo así, mami. Solo por esta noche te puedo regalar el litro de gasolina“, le contestó a una mujer que llenaba el tanque de su moto. Igual, el combustible ya era “regalado”.

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