De cómo han cercado al periodismo en la morgue de Bello Monte

“Por orden del director, los camarógrafos no pueden pasar a ésta área. No es por mí, es por el director, hermano”, le dijo al equipo del canal Televen un trabajador de la sede operativa del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), o como los venezolanos la conocen: la morgue de Bello Monte.

El inconveniente ocurrió este lunes 1 de agosto, cuando el camarógrafo cruzó el perímetro cercado para grabar imágenes de apoyo desde el estacionamiento del organismo. Sería el primer indicio de que el pronóstico de los periodistas que cubren la fuente de sucesos en Caracas se realizaría: las rejas que cerraron el perímetro de la morgue impedirán la labor de los reporteros.

De acuerdo con los periodistas, desde hace un mes los trabajadores del Senamecf les informaron extraoficialmente que el director Giovanny Peña pretendía levantar un cerco alrededor, pese a las deficiencias en dotación y mantenimiento que padece la institución y que perjudica a los trabajadores y dolientes de las víctimas de la violencia.

Hace una semana los trabajos se hicieron visibles y este lunes concluyeron. “Desde hace tiempo sentimos que el acceso se ha limitado. Primero con el cierre de la recepción con paredes de vidrios, la llamamos pecera ahora. Allí ya no nos permiten estar e incluso nos han corrido de las escaleras en la entrada, alegando que no está permitido hacer entrevistas allí. Estas rejas significarían un avance más para limitar el acceso a la información“, dijo Felícita Blanco, actual periodista de El Carabobeño, quien tiene más de 30 años en la fuente.

Los puntapiés a la prensa

Con los aires de cambio en la presidencia de la República, comenzaron los traspiés para los reporteros de sucesos en su camino hacia la información. Hasta 1999, las cifras oficiales abundaban y también las declaraciones que por ese entonces venían de la mano del director de la Coordinación Nacional de Ciencias Forenses (actual Senamefc) y de su homólogo en la Policía Técnica Judicial (PTJ).

En la primera institución, los periodistas tenían todos los lunes el balance de los ingresos a las morgues en todo el país; en el segundo, las novedades de lo que ocurría eran distribuidas entre los reporteros en la oficina de prensa en la sede de PTJ en Parque Carabobo.

“Jack Castro, director de la morgue, tenía los ingresos discriminados por homicidios, suicidios, accidente de tránsito, etc. También había un funcionario en la rampa que da a la sala de autopsias que manejaba un libro con los cadáveres que eran registrados y nos pedía el favor de publicar los datos de aquellos cuerpos que no habían sido retirados. Veían a la prensa como un apoyo”, recordó Sandra Guerrero, periodista de sucesos desde hace más de 40 años, quien actualmente trabaja para El Nacional.

morgueeeeeeeCastro se retiró de su puesto antes de que Hugo Chávez ganara la presidencia, antes de que el deslave de Vargas arrasara con esa ciudad y la quebrada Anauco inundara la planta baja de PTJ en Parque Carabobo. Allí estaba la oficina de prensa y todos sus equipos se dañaron.

Guerrero indicó que el director del ente -para la época- Carlos Fermín, no quiso rehabilitar el espacio, por lo que el alcalde del municipio Libertador, Antonio Ledezma, cumplió esa labor. Blanco agregó que los hijos del reconocido comisario Miguel Dao donaron dos computadoras para la oficina, de libre acceso a la prensa.

“Los periodistas de televisión preparaban su guión en esas máquinas y los de radio mandaban su reporte desde allí. También recibíamos denuncias contra funcionarios de PTJ y luego la persona hacía el reporte en Disciplina, oficina de Inspectoría General“, mencionó Blanco.

La llave de la información oficial se cerró en 2003, en dos tandas. Según Blanco, en agosto de ese año, un militar denunció en la oficina de prensa de PTJ hechos de corrupción en la aduana de Maiquetía. “‘Dijeron que eso no se iba a convertir en una nueva Plaza Altamira, porque estaba reciente el golpe y los pronunciamientos de los militares”, recordó. Pero esa es la versión extraoficial, porque la que da la dirección del cuerpo investigativo es que iba a haber una nueva oficina.

Las periodistas consultadas por Efecto Cocuyo apuntaron que en esa fecha tumbaron las paredes y se llevaron computadoras y mobiliario donados por Dao y Ledezma; así como una placa pagada por los periodistas en honor al fotógrafo Jorge Tortoza, asesinado en los hechos del 11 de abril de 2002.

“Hicieron una nueva oficina en la sede de la PTJ de la avenida Urdaneta, pero solo para los comunicadores de la institución. Durante un tiempo nos reuníamos en un restaurante italiano, porque el dueño nos cedió dos mesas para los periodistas; luego usamos la mata de mamón enfrente de la PTJ en Parque Carabobo. Era el sitio de encuentro y nos avisábamos de lo que uno se iba enterando o si salía una comisión de la policía, de allí partíamos. Era nuestro centro de operaciones“, señaló Blanco.

Hasta diciembre de 2003, los periodistas seguían recibiendo partes oficiales de la violencia nacional. Pero esa navidad, los medios publicaron que ese fin de semana hubo 89 ingresos en la morgue de Caracas. “Eso bastó para que no nos dieran más cifras”, afirmó Guerrero.

Dijo que luego de ese obstáculo, el Ministerio de Información canalizó los balances de seguridad ciudadana. Pero, pronto se dieron cuenta de las incongruencias: “En ese tiempo no se acostumbraba a ir a la morgue, solo para casos que uno quisiera ampliar. Cuando el Ministerio de Información comenzó a darnos los datos, vimos irregularidades, como que una persona herida la habían dado por muerta. Allí fuimos a la morgue y nos quedamos”, manifestó Guerrero.

En 2010, la foto que publicó El Nacional en primera plana en la que se veía a cadáveres hacinados en camillas, bastó para que la reja que separaba la sala de autopsias de la calle, fuese cambiada por un portón cerrado. Antes, la cubrían con bolsas negras de basura. También colocaron paredes de vidrios en la recepción de la morgue.

SENAMECF

En 2012 la morgue de Bello Monte pasó a ser la sede operativa del Senamecf, dependiente del Ministerio para Relaciones Interiores Justicia y Paz y ya no de la PTJ. El edificio que antes funcionaba como el Instituto Universitario de Policía Científica (Iupolc), pasó a ser la sede administrativa.

Tres años más tarde, la nueva directiva prohibió a los periodistas ingresar a la recepción de la sede operativa del Senamecf.

Cavas descompuestas, aires acondicionados que no funcionan, cloacas sin un sistema de drenaje eficiente; descontento laboral por falta de equipos de protección y condiciones insalubres de trabajo, además de un salario por debajo del sueldo mínimo, son algunas de las verdades que el Gobierno desea ocultar, para Sandra Guerrero y Felícita Blanco.

Ellos deben darse cuenta de algo, que a medida que van cerrando el círculo, las informaciones van fluyendo más. Por ejemplo, la cava principal está dañada y los familiares se encuentran ahora con un cadáver al que no van a poder velar porque se descompone rápidamente. Nosotros para ellos, violamos los derechos humanos de los dolientes, pero yo creo que el Gobierno los viola cuando matan a una persona y luego cuando tiras al piso su cuerpo porque no tienes dónde ponerlo”, resaltó Guerrero. 

Aunque este lunes los periodistas pudieron recoger los testimonios de las víctimas de la violencia, que en julio cobró la vida de 535 personas, se espera que esta semana el cerco al periodismo termine de levantarse en la morgue de Bello Monte.

morgue de bello monte VCML

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