Consumidores lamentan cierre de la Heladería Coromoto de Mérida

“Cerrado por falta de insumo hasta nuevo aviso”, informó un cartel pegado en una de las ventanas de la fachada del “hogar de los 1.000 sabores”, la Heladería Coromoto de Mérida, desde el pasado 22 de agosto. No obstante, la noticia se popularizó después de ser publicada por el periodista Jill Lee a través de su cuenta en la red social Twitter.

Quienes han tenido la oportunidad de visitar el local, lamentan mucho la situación por la que está pasando. José Zerpa visitó la Heladería hace dos años. Al entrar, le llamó la atención la pared “repleta” con la lista de sabores y la presencia del dueño del local, el señor Manuel Da Silva, quien con el libro del Récord Guiness en mano, se dispuso a tomarse fotos con los consumidores. Saboreó una porción de helado de jamón y queso, camarones, coca cola, ron y “noche de bodas” (con gusto a champaña).

Sobre el cierre temporal del negocio, recordó que en otras ocasiones ya había ocurrido. De hecho, esta es la cuarta vez que sucede: una en diciembre del año 2014 y otras dos en junio y septiembre de 2016. “Ellos decían que por falta de leche, pero creo que también las ventas han bajado ya que nadie se da lujos. El dinero es justo para la comida”, comentó Zerpa.

Sofía Colina, quien estuvo en la heladería con su familia en abril de este año, está de acuerdo con Zerpa. A su criterio, la situación país hace más difícil la adquisición de insumos. “Por la cantidad de sabores que ofrecen, necesitan tener una alta clientela. Más cuando son naturales y no tienen conservantes”, detalló.

En ese momento, probó el sabor a plátano con queso. Describió el local como un “sitio burbuja” en relación con el resto del país. “Fui cuando apenas empezaban las protestas y allí todavía estaban los 800 sabores. La gente atendiéndote con amabilidad, la calidad, todo. Es como si ese rincón de Venezuela Siguiera siendo la misma”, declaró.

Por su parte, Miguel Velázquez recuerda el ambiente “familiar y acogedor” del lugar y la calidad de los helados que cumplen con sus respectivos nombres. Aseguró que a diferencia del año en el que visitó el negocio, 2015, ya muchas familias no pueden costear un viaje a Mérida y sospechó que los meses de protesta fueron un “golpe fatal” para los ingresos.

Jesús Padra fue hace 8 años y saboreó el helado “para quedar al presentar la prueba de admisión de la UCV (Universidad Central de Venezuela). “La experiencia no es el producto que vas a consumir, la tradición y la cultura que encierra esta heladería, porque no es un helado más, es algo totalmente autóctono”, dijo.

El administrador de la Heladería, José Ramírez, explicó que el local comercial ya venía presentando problemas por la escasez de productos, específicamente de leche, y de repuestos para las neveras. Las protestas en contra del gobierno venezolano, hicieron que se redujera la cantidad de consumidores; sin embargo tras el inicio de la temporada vacacional, se agotó el inventario.

Normalmente, cuentan con 70 helados de distintos sabores que se van rotando en los mostradores del negocio, cada recipiente contiene 10 kilos. No obstante, en los últimos meses preparaban 40 helados; no sólo por la escasez de insumos sino también por la incapacidad material de mantener en buen estado su producto principal por falta de repuestos para las neveras.

La materia prima para los helados la adquirían por medio del “mercado negro” y “bachaqueros”, lo necesario para comprar ingredientes que no sacrifiquen la calidad de su preparación. “Lo complicado de hace años para acá es encontrar los materiales para trabajar. Hay que estar de allá para acá. Antes había oferta, ahorita hay que comprar lo que se encuentre al precio que haya”, afirmó Ramírez.

Foto: @elvisrivasglobo

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