Cinco trasplantados han muerto en lo que va de 2018 por falta de inmunosupresores

En apenas tres meses han fallecido al menos cinco pacientes transplantados. La escasez de medicamentos inmunosupresores, fármacos que evitan que el organismo rechace el injerto y que es distribuido en las farmacias de alto costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), sigue cobrando víctimas en 2018 y causando rechazos de órgano.

El primer deceso que registró la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida) este año fue el de Marta Solórzano, una paciente de 50 años que residía en Calabozo (Guárico) y que sumaba ya tres meses sin sus tratamientos: Myfortic y Rapamune.

Un día antes de morir, Solórzano grabó un video que luego fue difundido en redes sociales. En la grabación, la paciente pedía ayudar para ubicar los medicamentos y solicitar donaciones. Al día siguiente, se descompensó y murió.

Nueve días después se conoció sobre la muerte de Luz Marina Funes, quien vivía en San Juan de los Morros, estado Guárico. Tenía 40 años y murió la madrugada del 13 de marzo, luego pasar dos meses sin tomar sus medicamentos. Era madre de dos niños.

La tercera víctima de la escasez de inmunosupresores fue María Margarita Sánchez, una mujer tachirense que falleció el pasado 16 de abril. La paciente tenía seis meses sin el tratamiento antirrechazo que le garantizara el funcionamiento de su riñón.

Su hijo le donó el órgano hacía 10 años y, 13 días antes de la muerte de su madre, grabó un video para solicitar ayuda con las medicinas. “Somos de escasos recursos y necesitamos la ayuda de alguien. Se lo suplicamos”, dice el joven en el video.

Mayo fue otro mes marcado por la ausencia de los antirrechazo. Solo en ese mes fallecieron dos trasplantados en el estado Zulia. El primer deceso se registró el lunes 7 de mayo, fecha en la que murió Ángel Sánchez. El hombre de 64 años era tratado por un rechazo agudo de órgano en el Hospital Universitario de Maracaibo. En el centro de salud no había los fármacos necesarios para salvar el riñón.

Poco después, el 10 de mayo, murió Jesús Rondón, de apenas 28 años de edad, también en el Hospital Universitario de Maracaibo. El veinteañero tenía más de un mes hospitalizado y sus familiares no pudieron conseguirle el tratamiento necesario.

Hasta la fecha, Codevida contabiliza cinco muertes por falta de medicamentos inmunosupresores y 70 rechazos de órganos solo en lo que va de 2018.

Del total de rechazos, Francisco Valencia, director de la ONG, especificó que 40% de los pacientes perdieron sus órganos y que esa proporción está en riesgo de incrementar por la escasez de Solumedrol en los centros asistenciales, fármaco que ayuda a reactivar el injerto.

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