Cercados por la policía marcharon por la crisis de salud

La mamá de Nubia Febres tiene 97 años y es hipertensa. Su sobrina, de apenas 10 meses, tiene síndrome diarreico. Después de recorrer decenas de farmacias, no consiguió ni antihipertensivo para la primera ni ningún tipo de reconstituyente de la flora intestinal para la pequeña. Eso fue lo que la motivó a acompañar este martes 7 de febrero a la Marcha de la Salud, convocada por trabajadores del gremio para exigir solución a la escasez de medicinas y bono de alimentación y medicinas para jubilados y pensionados.

Pesarosa, Febres contó que decidió apoyar a la marcha para intentar cambiar la situación. “Necesitamos moral y luces, necesitamos esa cantidad de gente que vengan, nos ayuden, que luchen. Este país no puede ser cómplice de un régimen. Tenemos que hacernos respetar, hacer valer los derechos tangibles”.

La movilización arrancó cerca de las 10:00 am de la Maternidad Concepción Palacios, pero no llegó muy lejos: apenas unos 500 metros después estaba un piquete de la Policía Nacional Bolivariana que impidió el paso. Allí los marchantes atravesaron el callejón que lleva al Distrito Sanitario N° 3 y que termina en la salida a la autopista Francisco Fajardo, pero también fueron cercados por PNB y Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Más tarde, la marcha tuvo su fin cuando un grupo de motorizados, presuntamente colectivos oficialistas, amedrentaron a los marchantes y periodistas que seguían en el lugar. 

En el Distrito Sanitario le entregaron una copia de la carta de exigencias a Lenigna Garrido, viceministra del trabajo. Además de las exigencias en el tema de salud y el bono de alimentación, la carta también exigía jubilación al 100% para los trabajadores de salud y contratos colectivos. Otra copia fue entregada al viceministro de Salud y al director de la Maternidad Concepción Palacios, Alí Barrios. La última copia fue entregada a los diputados Dinorah Figuera, Manuela Bolívar y Jorge Millán, que hicieron presencia en la marcha.

En la marcha estaban trabajadores de distintos entes públicos de la capital, como Gleisida Luna, quien tiene 25 años trabajando como enfermera en el Instituto de Previsión y Asistencia Social del Personal del Ministerio de Educación (Ipasme). “Estamos marchando por el derecho a la salud de todos los ciudadanos. Es primera vez que los centros asistenciales tenemos tantos problemas en insumos. No podemos atender a los pacientes porque no tenemos tal o no tenemos cuál. No es justo que le digamos a los pacientes ‘no te podemos entender porque nos falta una inyectadora, nos falta un medicamento‘”, exclamó.

También entre los marchantes estaba Delia Carrasquel, quien además de ser paciente hipertensa sin sus medicamentos es pensionada y jubilada. “Tengo dos semanas sin mi tratamiento. Tengo a una hermana que toma concord (también para la hipertensión) y tampoco lo consigue. Me da demasiada impotencia, tristeza por mi país. Acabaron con mi país. Lo más importante para un país, la salud y la alimentación, no lo tenemos. Esto es una crisis humanitaria“.

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