Casos de desnutrición en el JM aumentaron 266% en 2016

Este miércoles, 9 de febrero, murió un niño en el J.M. de los Ríos. Tenía apenas siete meses y sus últimas horas las pasó en terapia intensiva. Sufría de una condición cardíaca, complicada por una neumonía y por el hambre. El bebé murió con desnutrición grave.

La desnutrición sigue ganando terreno en Venezuela y el principal hospital de niños no es ajeno. En 2016 se registraron 110 casos de desnutrición. Casi cuatro veces más que los 30 que se vieron en 2015. Los meses más álgidos de la problemática fueron octubre y agosto, cuando se registraron 15 casos mensuales. Es decir, solo en esos dos meses hubo lo que antes había en un año.

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La mayoría de los casos eran de bebés lactantes, que llegaban con madres que en muchas ocasiones parecían tan desnutridas como sus hijos, según el testimonio de la doctora Ingrid Soto, jefa del servicio de Nutrición, Crecimiento y Desarrollo. 

Hay más casos de lactantes por dos motivos: además de que tienen mayores requerimientos nutricionales que bebés de mayor edad, muchos nacen ya con retardo de crecimiento intrauterino por no recibir los nutrientes necesarios en el vientre de su madre. Varios de estos casos, además, incluyen a una madre tan desnutrida que produce menos cantidad de leche materna.

Lo más grave, según explicó Soto, es que detrás de cada niño con desnutrición grave hay 20 niños con algún grado de desnutrición en su comunidad. Los 110 que trató representan 2.200 pequeños que no están recibiendo sus nutrientes.

Las causas de la desnutrición infantil son varias. Además de lo difícil que se ha vuelto conseguir las fórmulas lácteas, cuando las madres las encuentran lo hacen a precios muy elevados, que no pueden pagar. Los niños viven a base de crema de arroz, yuca y ocumo.

Soto explicó que la situación actual juega en contra de que se pueda superar una niñez con desnutrición. No pueden institucionarlos en el hospital porque, al tener las defensas deprimidas, es más fácil que se contagien de alguna enfermedad, y el Centro de Especialidades Nutricionales Hipólita Bolívar, ubicado en  El Cementerio, está cerrado por remodelación desde hace dos meses.

Si mandan a los niños a la casa lo más probable es que recaigan, porque los padres no tienen los medios para alimentarlos de la manera correcta.

“Un niño desnutrido no solo va a crecer con baja talla, tampoco va a ser igual su desarrollo intelectual, su aprendizaje. En un mundo cada vez más competitivo, van a tener menos oportunidades”, indicó Soto.

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