Cáritas pide al Estado garantizar el derecho a la vida, a la salud y a la alimentación - Efecto Cocuyo

Cáritas pide al Estado garantizar el derecho a la vida, a la salud y a la alimentación

País en crisis y sin garantías de los derechos fundamentales. La organización Cáritas Venezuela pidió al Estado venezolano garantizar el derecho de sus ciudadanos a la vida, a la salud y a la alimentación. Mediante un comunicado difundido el pasado 29 de junio, la institución de asistencia social de la Iglesia manifestó su “preocupación” por la “penosa situación que viven nuestros hermanos”.

Cáritas denunció que la dignidad humana de los venezolanos “está siendo agredida e irrespetada”, especialmente en el caso de los más vulnerables, y que los problemas nutricionales y la imposibilidad de acceder a servicios básicos (como electricidad, agua o transporte) se ha acentuado.

Lea el comunicado completo a continuación:

Los directores y delegados de Cáritas pertenecientes a la red de Cáritas de Venezuela, en 28 Diócesis y Arquidiócesis del país, reunidos los días 19, 20 y 21 de junio, en la Casa Monseñor Ibarra de la Conferencia Episcopal Venezolana, reflexionando sobre la grave crisis que afecta a todo el pueblo venezolano (…), queremos dirigirnos a la opinión pública nacional.

Durante este encuentro, compartimos con preocupación la penosa situación que viven nuestros hermanos, cómo sobreviven ante esta crisis económica y cómo la diáspora de la migración aumenta cada día en nuestro país.

Muy a nuestro pesar, las coincidencias en el testimonio de todas las Diócesis tristemente nos lleva a concluir que en este momento la dignidad humana está siendo agredida e irrespetada, especialmente en aquellos que son los más vulnerables, en los que se ha acentuado la fragilidad y dependencia por el déficit nutricional, falta de medicamentos, el abuso de poder por parte del Estado y el deterioro de servicios básicos indispensables como electricidad, agua, transporte, carreteras, aseo urbano, gas doméstico, servicios hospitalarios, servicios fúnebres, servicio de telefonía, acceso a internet, pérdida de un gran número de medios de comunicación. La ruptura del orden social y de la normalidad de la vida cotidiana es inocultable y está a la vista de todos los venezolanos.

Desde Cáritas de Venezuela, pastoral social a cargo de la ejecución de la asistencia y promoción del desarrollo humano, somos testigos presenciales de innumerables expresiones que nos indican el recrudecimiento de la crisis.

1.- Aumenta el éxodo de venezolanos que, aún sabiendo las dificultades en muchos países receptores, se ven forzados a partir como la opción más viable para sobrevivir, trayendo un sinnúmero de familias desmembradas.

2.- Incursión en la minería ilegal, como oportunidad de sobrevivir y preservar calidad de vida, con importantes daños inmediatos como la propagación de enfermedades infecto-contagiosas (malaria, entre otras), la esclavizante situación de trata humana y, a largo plazo, un notable impacto ambiental como la contaminación por mercurio de ríos y desforestación de nuestras selvas.

3.- Sentimos dolor e impotencia al conocer tanto en zonas urbanas como en zonas rurales de casos de intercambio sexual a cambio de dinero o comida, como forma de llevar alimentos básicos a sus hogares, menoscabando todo valor social y humano

4.- Estamos impotentes ante la reaparición de enfermedades prevenibles que producen muertes y afectan a niños y niñas en edades en las que los daños son irreversibles, ante el deterioro de los avances que, en seguridad social, el Estado venezolano construyó por décadas.

5.- Sufrimos la situación violatoria a la dignidad en personas privadas de libertad, retenidas en las comandancias y destacamentos de los cuerpos de seguridad municipales y del Estado, quienes sufren enfermedad, desnudez, hacinamiento, hambre e invisibilización.

Reconocemos el trabajo que está realizando la Iglesia católica unida en cada diócesis y parroquias, en comunidades de vida consagrada, en movimientos de apostolado, colegios y otras agrupaciones. Asimismo, con espíritu ecuménico, valoramos el esfuerzo que llevan adelante diversas profesiones de fe y un gran número de voluntarios de la sociedad civil a favor de los más afectados por esta crisis.

No obstante ante la gravedad de las situaciones expuestas, solicitamos al Estado venezolano la garantía de los derechos a la vida, alimentación y salud tal como está consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Asimismo, llamamos a toda la población a organizar o a sumarse a tantas acciones de solidaridad, así como a no perder de vista la perspectiva de derecho en cada una de estas acciones, pues mientras aportamos trabajando por nuestra sociedad, su valor, estabilidad y capacidades totales, exigimos el respeto de nuestros derechos fundamentales y la posibilidad de seguir desarrollando toda labor de acción social e intervención humanitaria, en pro del bienestar común y una nueva dignificación de cada venezolano y venezolana.

Suscribimos el llamado de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) a ser apóstoles de la esperanza, perseverando en el mandamiento del amor y mirando en nuestro prójimo el rostro de Nuestro Señor Jesucristo. Que el espíritu santo nos aliente con fortaleza, entendimiento, caridad y sabiduría para seguir trabajando por el bien de todos los venezolanos.

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