Aumentos de matrículas escolares generan migración, préstamos y “rebusques”

Cuando Graciela Méndez* supo el precio al que venían las matrículas de los colegios de sus dos nietos, supo que el año escolar 2016-2017 sería más difícil de costear para su familia. Con una en 33 mil bolívares y la otra en 35 mil, sus hijos tuvieron que pedir inmediatamente un adelanto de las prestaciones.

No fueron suficientes, también tuvieron que pedirle a Graciela pequeños préstamos para pagar todas las cuentas pendientes en los dos planteles, uno en Acarigua y el otro en Araure, ambos en Portuguesa. “Tuve que ayudarlos para la inscripción”, contó a Efecto Cocuyo. “Además, hay que pagar la mensualidad, los uniformes y la lista escolar. Es una fortuna”.

A escasas semanas de empezar el nuevo año escolar, padres y representantes se están rebuscando para poder cancelar los montos y mantener el cupo de sus hijos en los colegios. 

En el colegio Cecilio Acosta, ubicado en Propatria (Distrito Capital), ya avisaron que la matrícula venía a 50 mil bolívares. Sin embargo, quienes pagan por la educación de los niños están haciendo todo lo posible para negociar con el plantel y llegar a un acuerdo para que el incremento no les golpee tanto los bolsillos. Al menos por lo que queda de 2016.

No solo el pago, que hay que tener listo para septiembre, preocupa a los padres y representantes. También lo que deberán cancelar a lo largo del año escolar. En Quíbor, estado Lara, Jesús Gómez teme cómo hará para gastar más de sueldo mínimo mensualmente en los colegios de sus dos hijos.

“En enero, el colegio costaba 2 mil bolívares. Ahorita quedó en 12 mil mensual. Para mucha gente eso es sueldo mínimo”, lamentó Jesús. El otro plantel, donde estudia su hija, solicita la cancelación de 6 mil bolívares mensualmente, dejando la cuenta total en unos 18 mil bolívares.

Conseguir ese monto no es fácil”, agregó. “Yo lo hago porque tengo mi propio negocio y puedo pagarlo poco a poco. Mis amigos me dicen que yo no pago nada porque ellos tienen que pagar 25 mil bolívares”.

A pesar de lo costoso que pueda resultar para su familia, Jesús aseguró que moverá cielo y tierra para poder mantener a sus hijos en el colegio donde están. Egresado de un colegio público, aseguró, conoce muy bien los problemas que afectan a este sector, por lo que prefiere que el año escolar de sus hijos transcurra en donde están actualmente, para evitar que las clases sean irregulares.

Sin embargo, no todos tienen la misma posibilidad que Jesús, y eso es algo que preocupa a gran parte de los planteles del país, tanto públicos como privados. Para Juan Maragall, secretario de Educación de la gobernación de Miranda, el sector público no tiene ni la capacidad ni la estructura para recibir una fuerte emigración. El educador también sostuvo que todos los planteles deberían trazarse como meta mantener sus listas de estudiantes, al costo que sea.

“Tenemos que planificar el servicio de clase con el objeto de que cada escuela tenga que conservar a sus alumnos y a sus familias. No es correcto iniciar clases sabiendo que van a perder esa comunidad educativa”, explicó. A manera de hacer frente a esta situación, Maragall sugiere a los planteles implementar mecanismos de exoneración a través de pagos o becas y establecer, junto con los padres, mensualidades que sean viables para ambas partes.

“Hay que manejarnos parecido a como lo hicimos después del deslave y del paro nacional de 2002”, indicó. “Después del deslave hubo muchas escuelas que tuvieron que recibir alumnos a mitad de año escolar, sin pagar mensualidades o sin cumplir algunos requisitos”, dijo. “Se flexibilizaron los criterios porque era una emergencia. La situación es equivalente pero en la práctica no estamos sufriendo un desastre natural, sino un desgaste económico”.

La Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec) también ha visto un cambio en sus matrículas de cara al año escolar 2016-2017. Aunque todos sus planteles funcionan bajo gestión privada, una parte de ellos son subvencionados en 90% por el Estado.

En estos, los padres y representantes dan una colaboración no mayor de 2.500 bolívares, según afirmó Yormans Vega, miembro de la presidencia de Avec. En la otra modalidad, son los padres y representantes los que fijan junto con el colegio los precios de las mensualidades y la matrícula.

En comparación con el año pasado, los colegios de la asociación han tenido un incremento en la demanda. “Nos llegan solicitudes de cupo, pero nosotros no los administramos. Son los colegios los que lo hacen directamente”, explicó Vega. “Hay un éxodo importante de muchachos y es por el tema de la situación económica. Quizás ahorita hay mayor demanda de los colegios de convenio porque son más accesibles”.

Las públicas también sufren

El secretario de Educación de la gobernación de Miranda hizo énfasis en que para el año escolar 2016-2017, no solo las escuelas privadas la tendrán difícil, sino que las públicas también. El problema central, precisó, es producto de la crisis económica: no hay recursos suficientes para trabajar a la capacidad requerida. “En el sector público no se han podido incrementar los salarios y hay problemas para que los maestros reinicien las clases en septiembre”, denunció.

A esto, agregó que las dos últimas semanas de julio fueron críticas para las escuelas públicas que administra la Gobernación mirandina: solo 50% de los alumnos fueron a clases. Las razones detrás del ausentismo fueron falta de alimento, inseguridad, carencia de recursos para pagar el transporte, entre otros. Lo más preocupante, apuntó Maragall, es que esta misma situación tiene altas probabilidades de repetirse en septiembre con el inicio del nuevo año académico.

Sin capacidad y sin recursos, el educador propone que todos los planteles educativos del país hagan el mayor esfuerzo para mantener a sus alumnos. “No es tan sencillo que una población que ha hecho vida en el sector privado migre al sector público”, indicó, “en el público, por más buena disposición que tengamos, también tenemos severísimos problemas”.

*Nombre ficticio. Prefirió no revelar su identidad

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Comentarios

2 Comments
  1. Señores Efecto Cocuyo, el aumento de la matrícula del Cecilio Acosta en Propatria fue desde 21 mil hasta 26 mil bolívares, no de 50 mil bolívares. Gracias por el amarillismo, así contribuyen mucho. -.-

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