Así vive un bebé con microcefalia en medio de la crisis venezolana

Si eres la mamá de un bebé con microcefalia, cualquier visita al hospital convierte el día en complicado y ajetreado. Jesús Javier solo tenía cita en fisioterapia, donde le ayudan a desarrollar sus habilidades motoras, pero entre organizar una y otra cita pasó la mañana entre los pasillos del J. M. de los Ríos.

Es que el pequeño, que ya cumplió los siete meses, también debe verse recurrentemente en neurología, neurocirugía, gastroenterología, infectología y genética. Su mamá también buscaba hoy una cita para que lo atendieran en el servicio de otorrinolaringología, porque cuando come sopa o papilla la expulsa por la nariz.

Comer solo es una de las cosas que Jesús Javier no puede hacer. Tampoco logra sentarse solo, o tener la cabeza erguida. Mucho menos voltearse en la cama.

También tiene medidas distintas a los de cualquier niño de su edad. Su circunferencia craneal mide 36 cm, mientras que lo usual a los siete meses es 43-45 cm. Una cabeza más pequeña de la usual es el principal síntoma de la microcefalia. El peso es otra característica distinta en Jesús: pesa 6,5 kgs, lo que, para su edad, es una desnutrición leve. Su peso debería oscilar entre los 8 y los 10 kgs.

Aunque Ericka, su mamá, le dio lactancia materna exclusiva en sus primeros meses, hace más de un mes volvió a su trabajo y debe dejarlo con la abuela materna y consumiendo fórmulas lácteas.

img_5073
Jesús David después de consulta. Foto: Iván Reyes

Con su sueldo mínimo por el trabajo en una empresa de vigilancia más la pensión de la abuela, se las arreglan para comprar comida para Ericka, sus dos hijos y su mamá. “Nos ha tocado saltarnos comidas y dejar de comer muchas cosas”, admite pesarosa.

Con ese mismo sueldo debe costearse los medicamentos del bebé y el transporte hasta el hospital, que son, mínimo, Bs 640 diarios. Y eso cuando consiguen el pasaje al precio oficial, porque los autobuses “piratas” pueden cobrar hasta Bs 500. Así serían Bs. 1.000 diarios.

Ericka y Jesús viven en Guarenas, a más o menos una hora de Caracas, lo que les complica aún más las cosas. Para lograr llegar antes de las 8:00 am al hospital y que atiendan al niño, deben despertar a las 4:30 am. A las 5:30 ya están en carretera.

El Tegretol donado ha mejorado sus convulsiones y con el pasar de los días sus llantos han cesado, pero las circunstancias que lo rodean no hacen más que empeorar.

(Visited 39 times, 1 visits today)

Comentarios

No Comments Yet

Leave a Reply