Asedio policial en La Candelaria el #18Jul dejó 4 heridos y pérdidas materiales

Se escuchan disparos desde las 7:30 de la noche. A las 8:30 es una ráfaga que no da señales de parar. “¡Activos, vecinos!”, grita alguien desde su ventana. Las voces que provienen de los edificios y muchas detonaciones dieron la alerta a los vecinos de La Candelaria, sobre la llegada de los cuerpos de seguridad del Estado el pasado martes 18 de julio.

No es la primera vez que un hecho de estas características (el asedio policial contra vecinos organizados) se da en esta populosa parroquia del centro de Caracas, pero sí es la primera vez que la represión contra los edificios es tan fuerte y sostenida.

Desde el miércoles 19 de abril, cuando el joven Carlos Moreno murió en la manifestación opositora en Plaza La Estrella de San Bernardino, se iniciaron las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro en La Candelaria.

Las primeras semanas, las convocatorias se daban en la avenida Vollmer y en Plaza La Estrella. Luego, dado que los vecinos se reunían allí, el punto de concentración pasó a ser la plaza ubicada en el centro comercial Sambil y distintos puntos en toda la avenida Este 0, donde convergen el Banco Provincial, las Residencias Parque Caracas, la Cruz Roja  y las Residencias Romar II y Barrilito, ubicadas en el callejón con el nombre de este último.

El asedio policial se hizo parte del día a día del sector. Apenas los residentes bloquean las calles, o se concentran en la plaza del Sambil, la Policía Nacional Bolivariana (PNB) aparece y dispersa a los manifestantes con bombas lacrimógenas; en el mejor de los casos. En el peor de los escenarios, se inicia un enfrentamiento entre los manifestantes y los cuerpos de seguridad del Estado.

Este martes, 18 de julio, en el contexto de la agenda de la “hora cero” convocada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), a partir de las 6 de la tarde, la llamada resistencia -,muchachos que viven en la zona- se organizaron para armar barricadas en la avenida Este 0 y en las calles cercanas.

Cada habitante, desde su ventana, tiene una versión sobre lo que pasó. Un vecino de las Residencias Doral Caracas declaró a Efecto Cocuyo que había pocos manifestantes en la calle. Logró ver la ballena y la tanqueta acercarse. Se resguardó cuando escuchó los gritos de los vecinos y empezaron los disparos, que no se callaron hasta pasado un tiempo.

Un vecino de las Residencias Parque Caracas aseguró que alrededor de las 8 de la noche empezaron los gritos y los tiros. Los cuerpos de seguridad disparaban a los edificios, aunque no logró ver si se trataba de la PNB, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) o el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Horas más tarde, llenas de detonaciones, la tanqueta apareció para luego escapar mientras intentaba apagar las llamas del techo. Aseguran que apenas inició el asedio, los vecinos apagaron los ascensores y cerraron las vías de acceso al conjunto residencial para evitar un intento de allanamiento.

A media cuadra de distancia están los habitantes de los edificios Romar II y Barrilito, y cuentan que el enfrentamiento se inició, aproximadamente, a las 7:30 de la noche. La PNB y el Sebin se enfrentaron contra la resistencia y los vecinos: disparaban y lanzaban bombas que fueron respondidas con bombas molotov y botellas.

Aseguraron que a las 10 de la noche la ballena y la tanqueta empezaron a rondar por la zona hasta que esta última tumbó la reja de la entrada y se estacionó en el callejón. “La protesta no sólo es por defenderse del régimen, sino también por defender la integridad de la gente”, dijo uno de los residentes a propósito del contraataque que recibió la tanqueta, que logró incendiar la parte superior del vehículo.

Del acoso policial resultaron heridas cuatro personas de las Residencias Barrilito; una de ellas forma parte de la resistencia. No quisieron dar sus nombres por temor a futuras represalias. Además, a uno de ellos le recomendaron que no mencionara que la lesión fue causada por un hecho relacionado con las protestas; para evitar el asedio del Cicpcque suele buscar a los afectados en los centros asistenciales.

Un inquilino de las Residencias Mirador aseguró que el hostigamiento policial terminó alrededor de las 2 de la madrugada. A pesar de que su ventana no da directamente hacia la calle, pudo ver cómo los vecinos se asomaban a ver qué sucedía. Escuchó explosiones, gritos y personas corriendo. Entró en Twitter para ver qué estaba pasando, pero parte de la realidad de la calle lo agasajó en su habitación: sintió los gases lacrimógenos.

La mañana de este miércoles, las calles amanecieron llenas de basura y de restos del ataque de la madrugada. La reja del callejón Barrilito está siendo repuesta y, como siempre, el aseo urbano limpiará los restos de los sucesos de la noche. Otra vez, las calles de La Candelaria y sus habitantes se preparan para una nueva jornada de protesta contra el Gobierno.

Foto: @sarahy_molero