Aguas servidas inundan al J.M. de los Ríos

Al grito de “no tenemos miedo, no tenemos miedo“, salieron los medios de comunicación y diputados opositores del Hospital de Niños J.M. de los Ríos ante amenaza de que colectivos armados esperaban a la salida. La prensa y los parlamentarios habían realizado un recorrido por las instalaciones del nosocomio, que dejó en evidencia el grave deterioro que afecta su infraestructura.

En el área de terapia neonatal hubo una filtración de aguas servidas hace unas dos semanas, que se intensificó este lunes 13 de junio, convirtiéndose en un gran charco. “Si hay que atender un paciente, lo tenemos que referir“, dijo Osleidy Camejo, residente del hospital.

Las aguas contaminadas también afectaron el servicio de medicina IV. Hace ya más de un año lo mudaron a otro servicio mientras solucionaban el problema, puesto que cada vez que las tuberías se abrían, se inundaba la farmacia. La Fundación de Edificaciones y Equipamiento Hospitalario era la encargada de la remodelación, que al día de hoy sigue sin completarse por falta de presupuesto, según señalaron los doctores.

Maytte Reyna, adjunta del servicio, señaló que por las condiciones del área donde permanecen ahora, los 12 pacientes que atienden permanecen hacinados, lo que aumenta su riesgo de infecciones por tener distintas patologías. Antes manejaban a 18 niños.

“Aquí teníamos dos habitaciones de aislamiento grandísimas. Ahora tenemos dos pacientes oncológicos en una habitación prácticamente de 4 por 4 metros“, señaló.

En el hospital tampoco se pueden hacer radiografías. Hay un equipo portátil activo para atender a los pacientes en emergencia y terapia intensiva, y cuatro rayos x están inoperantes. “En su momento teníamos un portátil para cada servicio”, denuncia Erimar Pérez, técnico radiológo.

En pediatría habían 27 cupos pero, luego de las remodelaciones -que empezaron en el 2007 y no han terminado- ahora solo pueden hospitalizar a siete niños. En el piso hay un área que se encuentra en obra gris, cuya entrega estaba pautada para el 2014.

Tenía cinco habitaciones y fue demolida en el 2013. “No sabemos qué pasó con el proyecto ni qué pasó con los recursos. Hasta la fecha no he recibido ninguna respuesta en razón a esta área”, denunció Patricia Vigilanci, jefa del servicio de medicina II.

“Se derribó un ala y se inhabilitó otra por problemas de electricidad. En el ala nueva hay tres cupos inhabilitados. Dos por un simple problema de drenaje de aguas blancas y el otro porque hubo un cortocircuito. Aquí hubo un cortocircuito y vinieron muy tranquilamente hicieron unos puentes. Hay un riesgo de que un momento a otro ocurra un accidente“, puntualizó José Soto, pediatra de ese servicio.

Los galenos también denunciaron que no cuentan con suficientes fórmulas lácteas para llegar a fin de mes y lo que tienen “es por donaciones“; además de que el área de cocina no estaba en condiciones idóneas para preparar alimentos. Además, el lugar donde preparan los teteros también se inunda de aguas servidas.

Fotos de portada: José Manuel Olivares

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