A pesar del acercamiento con Cuba, EEUU no piensa callarse sobre la violación de DDHH

A partir del 20 de julio una bandera cubana ondeará en la sede del Departamento de Estado de Estados Unidos. Ellos no saben si ocurrirá lo mismo en La Habana. Pero de lo que sí están seguros -pues vienen trabajando en secreto para la normalización de las relaciones desde hace 18 meses- es que ese lunes la oficina de sección de intereses que tienen en la isla, cambiará su status a embajada, después de permanecer 54 años cerrada.

En una conferencia de prensa realizada telefónicamente por una oficial de alto rango del Departamento de Estado que prefirió mantener el anonimato, se aseguró que las conversaciones se han mantenido constantes desde el 17 de diciembre; después de superar una “larga historia de desconfianza” entre ambas naciones. En esa fecha el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y el de Cuba, Raúl Castro anunciaron al mundo que restablecerían relaciones.

“Estamos inspirados con la posibilidad y el  entendimiento de Obama, de que podemos lograr más  trabajando juntos; es mas fructífero que el aislamiento del pasado. Miramos hacia el futuro” señaló la funcionaria, quien añadió que la embajada operará de manera similar que en otros países con  ambiente restringido. Sin embargo, manifestó su satisfacción sobre las condiciones que habían alcanzado para su funcionamiento y expresó su agradecimiento hacia el equipo cubano.

Pero no todo es color rosa. La funcionaria recordó lo que ya se había dicho en ocasiones anteriores: Tenemos profundas discrepancias con la forma de Gobierno de Cuba y  sus decisiones económicas …No vamos a callarnos sobre los Derechos Humanos (DDHH) y los valores universales, pero eso no significa que no podamos tener relaciones diplomáticas. Vamos a cooperar en áreas de interés común y discreparemos públicamente en donde haya diferencias.

Invitó a los cubanos a acercarse a la sede diplomática a partir del 20 de julio “con tranquilidad y confianza”.

El Jefe de Estado del país norteamericano previamente había ofrecido una rueda de prensa en la que anunció que el secretario de Estado, John Kerry, viajará a La Habana: “para volver a izar con orgullo nuestra bandera” y  Cuba publicó un comunicado en el que expresó la “intención de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos”.

De los puntos pendientes para que la normalización de las relaciones sea total, la representante estadounidense mencionó el levantamiento del embargo -que depende del Congreso- las peticiones por expropiaciones a bienes de estadounidenses en la isla y las demandas por reparaciones relacionadas con el embargo.

Sobre los pormenores  del acuerdo la representante del Departamento de Estado no ofreció mayores detalles, tampoco sobre quién será el embajador que inaugure esta nueva etapa de relaciones. Lo que sí es seguro es que tendrá un largo camino por recorrer.

 

 

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