"A Carlos se lo llevaron arrastrado por los cabellos al patio de la casa, allí lo mataron"

“A Carlos se lo llevaron arrastrado por los cabellos al patio de la casa, allí lo mataron”

Nayrobis Rodríguez/ Cumaná

En sus últimas horas de vida, el adolescente de 16 años Carlos Javier López Ramos estaba al lado de su madre, en una vivienda tipo rancho con paredes de bloque y piso de tierra, en el sector El Realengo, adyacente al Mercado Municipal en el centro de Cumaná.

Le entregaba el dinero que obtuvo por las sardinas que vendió la mañana del jueves 5 de julio frente al centro de abastecimiento de la capital sucrense, actividad que hacía desde hace diez meses cuando decidió dejar de estudiar bachillerato para trabajar y ayudar a su mamá, Marcelina Ramos.

La mañana del 5 de julio de 2018 era diferente, porque desde las 10:00 a.m. la zona estaba convulsionada. Frente al puesto donde Carlos Javier vendía pescado, en el mercado ocurrían disturbios. Había intento de saqueos, según confirmó el presidente de la Asociación de Expendedores del Mercado Municipal, Sixfrido Ramos.

Los revendedores se enfrentaban a funcionarios de la Policía municipal, a quienes acusaban de extorsionarlos y pedirles dinero a cambio de dejarles vender productos alimenticios. Los funcionarios municipales pidieron refuerzos a la Guardia Nacional y a la Policía estadal.

Había muchos disparos y bombas lacrimógenas. A las 11:00 de la mañana mi hijo fue a llevar el dinero para que su mamá lo contara, como todos los días. En esos disturbios ocurrió una pelea y la policía perseguía a unos muchachos que se metieron en el callejón donde está la casa. La policía lanzaba disparos al aire y al suelo para evitar que la gente se acercara”, relató Francisco López Boada, padre del adolescente asesinado.

Marcelina Ramos fue la última de sus familiares que lo vio con vida. “A mi hijo me lo arrancaron de los brazos mientras estábamos contando el dinero. De repente entró un chamo corriendo, era perseguido por unos policías que se metieron a la casa, los policías me sacaron por los cabellos y me encerraron en otra casa, pedía que me dieran a mi hijo, les dije que era adolescente y que no era malandro. A Carlos se lo llevaron arrastrado por los cabellos al patio de la casa, allí lo mataron”, relató la mujer.

Los tres jóvenes que ingresaron a la vivienda de Marcelina salieron del lugar, pero los uniformados se quedaron dentro de la vivienda con Carlos. “Hubo uno que me lo quitó, el que le disparó, ese policía se llama Bejarano y yo le decía que me devolviera a mi hijo, él solo decía que cumplía órdenes superiores”, detalló la madre.

Luisa Miguelina Rodríguez, vendedora de pescado desde hace 29 años frente al mercado ratificó la misma historia. Antes de ir con su madre, el adolescente estaba a su lado.

“Más de diez funcionarios llegaron lanzando tiros a los pescaderos y yo les decía que por qué le hacían eso a los pescaderos. Ellos se metieron en esa casa y sacaron a la señora por los cabellos, la lanzaron a otro lado, donde estaban otros funcionarios y a Carlos lo arrastraron por los cabellos adentro de la vivienda, como si fuera un perro. Mataron a ese que era un niño, era trabajador y era especial”, detalló.

El adolescente recibió cuatro disparos según consta en el libro de ingreso de la morgue, en el Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá (Huapa). Su padre, Francisco, resaltó que los disparos le reventaron el tórax, la arteria aorta, parte del hígado,  el estómago y la ingle.

En el Callejón de El Realengo policías municipales asesinaron a dos hombres y un adolescente

Pocos minutos después del asesinato de Carlos, ocurrió el de su tío, Julián José Ramos (32), alias “la pulga”. Según Marcelina, hermana de Julián, él era un delincuente conocido en la zona.

Alias “la pulga” estaba durmiendo en la vivienda en la que ajusticiaron al adolescente. Allí mismo, a centímetros de la cama en la que descansaba, fue baleado unos minutos después de que su sobrino recibiera cuatro disparos en el patio de esa vivienda. La tercera víctima, Andy Alexander Jiménez fue baleado en circunstancias similares en el callejón de El Realengo, él también era vendedor de pescado.

Luego de la una de la tarde, los uniformados trasladaron los tres cuerpos a la morgue del hospital cumanés. Los disturbios en el Mercado Municipal continuaron hasta las 2:00 p.m. aproximadamente.

A esa misma hora el organismo policial, en conjunto con la Alcaldía de Cumaná, difundieron un boletín de prensa en el que aseguraron que tres hombres, integrantes de una banda delictiva conocida como “La Banda de La Pulga” perecieron tras enfrentarse a los uniformados luego de cometer un robo en las adyacencias del Mercado Municipal de Cumaná.

El adolescente Carlos López Ramos (16) recibió cuatro disparos en el patio de una vivienda en El Realengo, frente al Mercado Municipal de Cumaná

Francisco López, el padre del adolescente, aseguró que la banda delictiva nunca existió, que el único conocido como delincuente era Julián Ramos y que no pertenecía a bandas. Dijo también que los policías municipales lavaron la vivienda en la que ajusticiaron a su hijo.

“Más nadie entró allí, solo ellos y luego el piso de tierra estaba lavado, le echaron agua a todo eso”.

El hombre también denunció otras irregularidades en torno al ingreso de los cadáveres en la morgue. “Querían cambiar los cuerpos para hacer creer que mi hijo era malandro. En la morgue fiscal Nixon Salazar me preguntó si mi hijo tenía tatuajes, porque ese era el cuerpo que había visto con el nombre de Carlos López. La Fiscalía 8va en materia de Derechos Humanos inició las investigaciones. No ha habido otros pronunciamientos de autoridades de la Alcaldía ni del Gobierno regional.

Fotos: Nayrobis Rodríguez

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