140 escuelas mirandinas abrirán en vacaciones para que niños puedan comer

No por materias en reparación, sino por comida, abrirán las escuelas mirandinas durante este asueto. Una encuesta realizada a más de 3 mil estudiantes de sexto grado de escuelas pertenecientes a la Gobernación de Miranda reveló lo que ni padres ni jóvenes querían decir: después de que los planteles entren en período de vacaciones, los más pequeños verán aún más comprometida su alimentación.

Las últimas semanas de clase fueron las más difíciles: si el colegio no ofrecía comida, los alumnos se iban a casa. Ahora, con el período vacacional, la preocupación es qué comerán los alumnos hasta el inicio del nuevo año académico.

De un total de 3.205 estudiantes encuestados por Educación Miranda, 24% dijo comer solo dos veces al día. Otro 6% de la población consultada aseguró solo ingerir un plato de comida diariamente. De ese mismo número, más de 2.700 niños expresaron sentir temor de que la comida se acabe en sus casas y casi la mitad expresó que le ha tocado acostarse a dormir con el estómago vacío.

Las escuelas, segundos hogares, se han postulado como una solución al hambre que se atraviesa en casa. Así lo reveló la encuesta realizada por Educación Miranda en 210 centros educativos. A la pregunta de si les gustaría recibir desayuno o merienda en los planteles durante de la época de vacaciones, el 85% de los estudiantes entrevistados dijo que sí. Otro 27% aseguró que la semana previa a la encuesta hubo al menos un día en el que solo pudo comer en el colegio.

Frente a este problema, se planteó la posibilidad de ofrecer comidas en los planteles educativos a los estudiantes que estén pasando mayor necesidad. Juan Maragall, secretario de educación del estado Miranda, explicó que estas jornadas están previstas que se realicen entre las 9:00 am y las 11:00 am. Además de la comidas, también están programadas actividades formativas y de valores para los más pequeños que asistan.

“Nosotros estamos atravesando problemas de recursos. Tenemos seis meses pidiéndole recursos al Gobierno“, afirmó Maragall, quien precisó que se espera atender a unos ocho mil niños con la iniciativa. Esta, agregó, no solo será realizada en zonas rurales del estado Miranda, sino también en las zonas periurbanas de la entidad.

Actividades similares se han llevado a cabo en otras unidades educativas. El colegio José María Vélaz, de la red de escuelas de Fe y Alegría, despidió su año escolar con un sancocho comunal. La crisis no distingue entre grados ni edades: afecta a todos por igual en el plantel ubicado en Los Telares, en Caricuao.

La comida del colegio fue organizada por la ONG Caracas Mi Convive y patrocinada por la sociedad civil Red Tricolor y la empresa Ama de Casa. En esa oportunidad, Leandro Buzón, de Caracas mi Convive, expresó que la iniciativa buscaba ayudar a los más pequeños y a aliviar la crisis alimentaria.

También realizó un llamado para que las escuelas permanezcan abiertas durante el asueto para apoyar a las familias más necesitadas de las comunidades.

Una docente de Fe y Alegría aseguró que anteriormente los maestros podían ayudar a los alumnos comprándoles el desayuno un día o regalándoles una merienda para la tarde. Sin embargo, advirtió, del hambre tampoco se salvan quienes enseñan. Para este viernes, 22 de julio, está previsto que se discuta un aumento salarial para los docentes.

De la situación, los maestros son espectadores de cómo el rendimiento de sus estudiantes es cada vez más deficiente; mientras que las listas de inasistencia crecen. “En el mes de junio tuvimos una inasistencia inusual. Hubo dos semanas del mes donde solo fueron a clase 50% de los alumnos por falta de alimento, por la inseguridad o por la imposibilidad para transportarse”, aseguró el secretario de educación del estado Miranda.

Casi 75% de los docentes encuestados por la secretaría de educación de la entidad mirandina aseguraron que sus estudiantes manifestaron que no asistieron a clases la última semana porque el colegio no tenía comida. De 210 educadores encuestados, solo la mitad dijo hacer las tres comidas al día.

Ante la crisis alimentaria, las escuelas se han convertido en un espacio para que los más pequeños no solo aprendan y se eduquen, sino que también se alimenten. Incluso si eso implica abrir las puertas de los centros educativos en vacaciones. “No podemos decirles a los niños que nos veremos en septiembre. Sabemos que van a pasar hambre“, advirtió Maragall.

Foto: Efecto Cocuyo/Mariel Lozada

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