Vendedores informales aprovechan colas de los firmantes para ofrecer donas, chupis, café

Ni las colas para validar las firmas del referendo revocatorio se salvaron de los vendedores informales. La fila en la subida de Maripérez que se se extendía hasta la avenida Libertador y doblaba en la calle Lima, hacia Plaza Venezuela, atrajo a varios vendedores ambulantes para hacer “alguito” entre los firmantes. Chupis, galletas, café, papitas y hasta cigarros hubo para matar la ansiedad durante las horas de espera. También para medio resolver el hambre del almuerzo.

Flavio Robles, residente de la urbanización de Maripérez, no tuvo que andar mucho para dar con su próximo punto de venta. Desde el primer día de la jornada de validación ha subido y bajado un par de veces para dar con los compradores. A 400 bolívares oferta sus donas de chispitas de chocolate, de colores, de maní o de arequipe.

Aunque le ha ido “buenísimo” con el gentío de este miércoles, 22 de junio, aseguró que el negocio está difícil. En la fábrica, la venta de donas está restringida. “Debido a la escasez, no me vende más de 50. Hay mucha demanda y tratan de dejar un poco para todos“, explicó, “En 45 minutos yo vendo todo lo que tengo”.

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Flavio Robles / Foto: Efecto Cocuyo

A Oscar Ríos y a su carrito de cepillados no les fue muy bien en la tercera jornada de validación. A las 9:00 am llegó, pero sabe que los bolsillos ahorita no dan para “gusticos”. El más barato de todos sus productos sale en 350 bolívares. Otros están en 400 o 500, pero no se mueven tanto.

No hay mucha venta porque la cosa no está muy fácil“, dijo paseando de un lado de la cola a otro, mientras golpeaba las campanitas del carro. El traslado desde El Valle hasta Maripérez no le dio muchas ganancias al señor Oscar.

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Oscar Ríos / Foto: Efecto Cocuyo

En la esquina del elevado de Maripérez, Alejandro cruza los dedos para que sea un día soleado. Con el calor, se potenciaría la venta de sus chupis y cremositos en la larga fila. Se vino desde la avenida Victoria para refrescar a los firmantes en el tercer día de la jornada establecida por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

A las 11:00 am solo había vendido tres helados. “Las ventas están pesadas hoy“, espetó.”Yo me pongo a vender en una cola de comida y esto se acaba rápido, me duran como 20 minutos”.

Cada chupi lo vende en 120 bolívares, pero “tienen ganas de subir mañana”. El proveedor le dijo a Alejandro que a partir del jueves los productos vendrían con precio nuevo.

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Foto: Efecto Cocuyo

Dos horas después del inicio de la jornada de validación, llegó el señor Alejandro para hacer sus ventas. Con su jarra de café, paseó entre aquellos que necesitaban despertarse con un guayoyo. En solo una hora, ya había hecho unos 1.500 bolívares en ventas con el vasito pequeño a 50 bolívares.

Ayer también fue a la sede regional del CNE a validar su firma, pero cuando ya estaba cerca de llegar se hicieron las 4:00 pm. Llevaba cinco horas de espera para autenticar su firma. Hoy, 22 de junio, vuelve a intentarlo. “Esa cola sí dan ganas de hacerla“, dijo entre risas.

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El señor Alejandro / Foto: Efecto Cocuyo

Desde el último de la cola hasta el primero comenzó Germain Rivera su recorrido entre los firmantes para vender galletas de soda. No le ha ido mal: llegó a las 10:00 am y ya ha vendido unos cuatro paquetes completos. Sin embargo, aseguró que la gente compra, “pero se queja del precio“.

El primer día de validación también lo aprovechó para redondearse. “Yo compro el paquete en 600 para vender cada galleta en 100 bolívares. La gente me dice que las venda a 50, pero ¿cómo hago yo?”, inquirió. “Yo le gano 40%, pero no es tanto lo que yo gane, sino lo que hago con eso. No me alcanza el dinero para nada“.

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Germain Rivera / Foto: Efecto Cocuyo

William Vílchez sabía que las colas de firmantes aumentarían cada día. Por eso, aprovechó para validar el lunes 22 de junio. Desde la mañana hasta la tarde, el vendedor de chucherías y cigarros resuelve la quincena. Va y viene entre los compradores y también para buscar mercancía cada vez que se acaba.

Me ha tocado caminar bastante hoy“, dijo contento. Reside en los Valles del Tuy y se desplaza hasta Maripérez para ofertar sus Doritos a Bs. 320, sus bolibombas a Bs. 100 y los cigarros a Bs. 70. Para matar los “antojitos” de todos.

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William Vílchez / Foto: Efecto Cocuyo

Recientemente, la esposa de Vílchez le dio la noticia de que será padre por primera vez. Aunque se emocionó, el anuncio también le pegó por la situación que atraviesa el país actualmente. La buenas ventas de la cola de hoy fueron un alivio, al menos temporal, para el bolsillo de su familia. “Ahora tendré que trabajar el triple“, finalizó.

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