Reinaldo Quijada, un candidato presidencial del chavismo disidente que sale al ruedo

Su nombre no es mediático, aunque desde hace varios años sus artículos de opinión aparecen en periódicos y portales web afines con la llamada revolución bolivariana que instauró Hugo Chávez desde que ganó la Presidencia de la República en el año 1998.

En 1992, fue uno de los fundadores del llamado Frente Patriótico, un movimiento que cuestionaba el bipartidismo de AD y Copei en la política venezolana, justo en la década en la que ocurrieron dos intentos de golpe de Estado liderados por Chávez contra el gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez, la destitución constitucional del presidente Pérez y la irrupción en la escenca política a finales de los 90 del teniente coronel Chávez y ganarle la presidencia a Henrique Salas Romer, apoyado tanto por adecos como copeyanos.

Reinaldo Quijada ha gravitado desde entonces en torno al “proceso revolucionario” siempre en varios movimientos como Clase Media en Positivo, agrupación que tenía en su seno a mujeres como Titina Azuaje (exministra en el gobierno de Chávez) y la exdefensora del Pueblo, Gabriela Ramírez.

En ese grupo fue coordinador de asuntos políticos (2002-2007) y después en 2007 se aventuró a conformar, junto con parte de ese movimiento, el partido Clase Media Revolucionaria, que estuvo como brazo electoral de Clase Media en Positivo y que de la mano del exgobernador de Trujillo, Gilmer Viloria, se sumó a las 24 organizaciones que contribuyeron a darle la victoria a Chávez sobre el candidato opositor Manuel Rosales.

Quijada es hijo del fallecido constituyente Manuel Quijada, conocido en la década de 1960 por ser uno de los miembros del intento de golpe contra Rómulo Betancourt que recibió el nombre de “El Porteñazo”, por darse en la ciudad de Puerto Cabello en el año de 1962, en la base naval Agustín Armario; fue juzgado y salió al exilio.

De su padre le vienen sus inclinaciones políticas de izquierda, ya que Manuel Quijada fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 y después embajador de Venezuela en Portugal.

La constitución de un nuevo partido siempre giró en el entorno de Reinaldo Quijada, después del corto tiempo que duró Clase Media Revolucionaria, mientras que iba cuestionando al Partido Socialista Unido de Venezuela por no conformar una estructura de base, sobre la necesidad hace ya una década de la construcción del socialismo.

“El Psuv sólo discute la reforma constitucional o la construcción socialista entre su militancia más activa, ‘convenciendo’ solamente ‘a los que ya están convencidos’… y olvidando los espacios comunitarios, barrio adentro, y a sus habitantes”, decía hace 10 años.

Desde el año 2011 idearon la constitución de Unidad Patriótica Popular 89, número que recuerda a El Caracazo y que Quijada, como el resto del ideario oficialista, cifra en esa explosión social de 1989 el germen del nacimiento ocho años más tarde del chavismo. Aunque el nombre y el partido decidieron fundarlo en el año 2013, no fue hasta 2015 que el Consejo Nacional Electoral lo aprobó y desde el año 2016 oficialmente son una organización con fines políticos.

En ese interín fue miembro del Psuv en el municipio Baruta, estado Miranda, entre los años 2007 y 2012, además de pertenecer a su directiva en esta localidad durante un año (2011-2012).

Sin embargo, desde la llegada de Nicolás Maduro al poder, este ingeniero electrónico, que se ha dedicado a la actividad privada como consultor en las áreas de comercio exterior, agrícola e industrial, marcó tienda aparte con la nueva estructura de poder que se conformó con el actual jefe de Estado al frente del Gobierno y del partido. Además de la política,  ha escrito cuatro obras de teatro y fue primer premio del Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores Latinoamericanos en el año 2014.

Su posición actual se inscribe dentro de lo que se conoce como el “chavismo disidente” y ha ido cuestionando desde la política económica, la Asamblea Nacional Constituyente hasta la operación en la que resultaron abatidos Oscar Pérez y seis de sus compañeros, el pasado 15 de enero en El Junquito.

La diferencia es tan acentuada, que Quijada decidió no firmar el acuerdo de garantías electorales que pospuso hasta el 20 de mayo las elecciones presidenciales a la que se postuló el 6 de febrero, en el mismo acto con Maduro, aunque recibieron la invitación formal y en principio había decidido participar en el acto.

Quijada no cuestiona al CNE con el que dice no tiene problemas, pero sí el “ventajismo, coerción y amenazas” que desde el Gobierno practican contra los trabajadores de las instituciones públicas y los beneficiarios de las misiones sociales.

Para él, el país está en una situación “crítica y deplorable” porque la política se ha alejado de los ciudadanos, y la población venezolana actualmente está “obligada a sobrevivir bajo condiciones de precariedad económica extremas y bajo la protección dadivosa de un gobierno –  el gobierno insensible del Presidente Maduro –  que no genera bienestar para el pueblo, sino dependencia engañosa hacia él”.

Aunque también responsabiliza a la oposición del país porque están “ambas (facciones: Psuv-MUD) enfrentadas en sus ambiciones individualistas de usufructuar el poder, pero coincidentes en su egoísmo, en el pacto excluyente de la polarización y en su concepción perversa de la política”.

Así se lee en su programa de gobierno en el que marca el deslinde total con Maduro, excepto en la política exterior con los organismos de integración regional creados por Chávez, pero del que acusa de traicionar “el elemento esencial del proceso revolucionario: la lucha contra la exclusión social”.

Y como lo denuncia la oposición, Quijada recuerda la escasez de medicinas, la baja de peso de la gente por la falta de una alimentación adecuada y de quienes comen tras hurgar en la basura, una responsabilidad de la que acusa principalmente al Gobierno.

En este plan contempla en materia económica sostener el control de cambios por un tiempo, pero ajustar el precio del dólar, buscar financiamiento externo, refinanciar la deuda, recuperar la producción petrolera, el aparato productivo  y “racionalizar” los precios de la gasolina y demás combustibles.

Sus críticas contra Maduro y su gestión le han valido cuestionamientos desde quienes disienten del presidente, pero que no ven en la oposición una salida y consideran que pese a cuestionar al Gobierno no lo hace con la misma insistencia contra la MUD.

Su más reciente artículo en Aporrea, La inmolación de Oscar Pérez”, en el que cuestiona el acuñamiento del término terrorista para definir la operación que dio muerte a siete personas contrarias al Gobierno, es vista por Amaranta Rojas, quien le ha seguido los pasos a su accionar político y sus señalamientos contra Maduro, como el estar más de allá (oposición) que de acá (chavismo).

“Puedo reconocer que estamos frente a una situación donde el pueblo tiene un enemigo, partido en dos mitades. Una mitad es la derecha de la MUD y la otra mitad es la derecha de Maduro. Reinaldo por lo menos desde el 2014 ha guardado silencio con una derecha o ha sido más bullero con una (gobierno-Psuv) que con la otra”.

Sin embargo, Quijada en su camino hacia la Presidencia de la República considera que el actual mandatario y la oposición son derrotables, pero mantiene su discurso proChávez.

“Cuando iniciamos este proyecto que inicia desde 2009, consideramos que existe una alternativa revolucionaria para apoyar al presidente Chávez. Cuando llega Maduro, pensamos que el proceso revolucionario se fue pervirtiendo y degradando de manera acelerada, día tras día, hasta llegar a lo que es hoy, una especie de farsa, completamente una visión de la política que es vista del poder por el poder”. Así le respondió a Vladimir Villegas el 27 de febrero en su programa Vladimir a la 1 y con  eso también despachó a quienes consideran su candidatura como un piso para darle legitimidad al proceso comicial que desde la comunidad internacional consideran ilegal.

Foto: Tal Cual

 

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