Radicalización del discurso presidencial revela “preocupación en el oficialismo”, dicen analistas

A menos de dos semanas de que empiece oficialmente la campaña electoral, el presidente Nicolás Maduro ha enfocado sus esfuerzos en denunciar los planes “desestabilizadores” de la oposición. En medio de estas acusaciones ha activado mecanismos para “blindar” la revolución que van desde la firma de un acuerdo de reconocimiento de resultados hasta la creación de un comando antigolpe para asegurar “como sea” la victoria del 6 de diciembre.

El tono también se intensificó durante el mes de octubre con expresiones como “la revolución no será entregada jamás”, “es tiempo de batallar”, “a mí no me derrota nadie” y la más popular “vamos a ganar como sea”.

El politólogo Piero Trepiccione explica que la radicalización del discurso intenta “repolarizar al país para que el sistema electoral cuasimayoritario beneficie al oficialismo” en aquellas circunscripciones donde se obtienen mayor número de diputados con menos votos, tal como ocurrió en las parlamentarias de 2010.

Para el analista, la utilización de términos “agresivos” reflejan la “preocupación interna del Gran Polo Patriótico ante la intención de voto que muestran las encuestas”.

“Estas frases y expresiones revelan que se ha internalizado el impacto que puede tener la valoración negativa de la gestión del presidente Maduro en los resultados de los comicios. Por eso intenta amalgamar las fuerzas chavistas que desde siempre se han identificado con la revolución y en las que ahora ha permeado el descontento”, manifestó.

Trepiccione descartó que tenga una influencia tan fuerte como para que revierta las condiciones electorales actuales. “Hay una franja del electorado que es volátil y representa entre el 20% y el 30%, su origen viene del chavismo, pero responsabilizan actualmente al Presidente de lo que está ocurriendo (…) Para que este sector beneficie al oficialismo el 6D es necesario que se reviertan las circunstancias socioeconómicas actuales que son inéditas lo que es casi imposible de hacer en tan poco tiempo”, dijo.

En opinión del sociólogo y analista político, Daniel Fermín, la agudización del lenguaje es muy “peligrosa” porque siempre expresa valores en la política. “Mientras que para la oposición el valor es el cambio, para el oficialismo el valor es la lealtad; lo que resulta ser algo más conservador porque con esto (los candidatos del GPP) apelan al hecho de que las cosas deben permanecer como están porque si la oposición llega a ganar empeorarían”, aseveró.

El experto expresó que las campañas políticas siempre han estado caracterizadas por tener un lenguaje transaccional que tiene que ver con la promesa de “si votas por mí obtendrás algo a cambio” y un lenguaje más emocional que en este caso alude a Chávez por ser la única figura con credibilidad.

“Desde el oficialismo intentan generar miedo en las filas de la oposición con estas amenazas veladas, pero también intentan generar miedo a lo interno de sus filas haciendo creer que si la revolución pierde se eliminarán las misiones. Del lado opositor también se generan expectativas en relación con que el 7D será el día del cambio cuando esto no es verdad”, destacó.

Advirtió que en la medida en que nos acerquemos a la fecha de la elección el discurso fomentará aún más “crispación”. “El lenguaje siempre tiene implicaciones prácticas, pero no revertirá la tendencia. El deslave del oficialismo es mayor que el crecimiento orgánico de la oposición”, concluyó.

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