Provea considera “rebelión popular” las 946 protestas ocurridas en el último mes

El Programa Venezolano en Educación Acción en Derechos Humanos (Provea), calcula que las manifestaciones hechas contra el gobierno en el último mes ascienden a 946 y sus características conforman, a juicio dela organización la “primera rebelión popular realizada en el Siglo XXI en Venezuela”.

Estas cifras forman parte de un informe que la organización no gubernamental de derechos humanos acaba de divulgar. En números, Provea resume el mes de abril en 39 fallecidos, 1991 personas arrestadas según el Foro Penal, 653 de ellas siguen detenidas, 404 esperan que aparezca un fiador, 157 están privadas de libertad

“Por su parte 116 personas habrían sido pasadas, inconstitucionalmente, a tribunales militares. Según el Ministerio Público 787 personas habrían resultado lesionadas. Estos patrones de actuación se producen en medio de un aumento en la crueldad de la represión -sin precedentes-, al menos en los registros levantados por Provea desde 1989”

Plan Zamora e incremento de represión

 

“El “Plan Zamora”, aplicado a partir del pasado 19 de abril y sustentado en el Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica, ha institucionalizado la participación conjunta de la Fuerza Armada, Policía Nacional Bolivariana, Sebin y organizaciones paramilitares en labores de represión a manifestaciones, bajo una lógica bélica que se ampara en la doctrina de la seguridad nacional y el reforzamiento de la tesis del enemigo interno, para justificar el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes”, menciona el comunicado.

Esta “rebelión” también ha evidenciado distintas denuncias contra los funcionarios de seguridad que, según Provea, mantienen un patrón de ataque caracterizado por el uso excesivo e indiscriminado de la fuerza contra manifestantes y población civil no vinculada a las manifestaciones, que incluye el empleo excesivo de sustancias tóxicas –incluso con el objetivo de causar el máximo daño físico posible a manifestantes y transeúntes-, perdigones de plástico, empleo de munición potencialmente letal; golpizas a manifestantes, entre otros.

Asimismo se han reportado ataques a zonas residenciales, centros educativos y centros de salud; actuación de civiles armados y grupos paramilitares para contener y reprimir manifestaciones pacíficas; Obstáculos innecesarios para el ejercicio del derecho a la manifestación y proliferación de zonas de exclusión para el uso del espacio público por parte de la ciudadanía.

De igual modo hay evidencias, según el informe, de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes contra detenidos, así como incomunicación de detenidos y violaciones al derecho al debido proceso y el derecho a la defensa;

Se han producido -siempre según el documento- robos por parte de agentes de la fuerza pública contra manifestantes y/o transeúntes no vinculados a las manifestaciones, así como campañas de estigmatización, acoso y hostigamiento contra manifestantes, activistas sociales, dirigentes políticos y defensores de Derechos Humanos, a través del sistema nacional de medios públicos y mediante la divulgación de fotos y direcciones de domicilio a través del “Manual del Combatiente Revolucionario” por parte de funcionarios del Estado, sin que falten “ataques a periodistas, trabajadores de la prensa y hostigamiento a medios de comunicación”.

Caracter innovador de la protesta

La incorporación de millenials (jóvenes no políticos que usan de manera habitual las redes sociales) y desterritorialización (protestas efectuadas incluso en lugares considerados “bastiones del chavismo”) son parte de los factores novedosos de las últimas protestas, según el documento de Provea.

Provea además apunta en su nota de prensa que el contexto no democrático en el que el Gobierno restringe libertades y transgrede funciones de otros poderes públicos ha agudizado los reclamos que han sido enfrentados con distintos elementos.

Asimismo Provea destaca el “carácter propositivo del movimiento: el actual movimiento de indignación rechaza el golpe de Estado al Parlamento y el Fraude Constituyente, pero también exige el regreso a la “democracia”, que se ha convertido en un valor cuya significación está siendo llenada por las aspiraciones y deseos de los manifestantes en la calle”.