Nueve horas de resistencia al calor del asfalto #24Abr

9:00 am. Una hilera de 40 imágenes de José Gregorio Hernández intervenidas por igual número de artistas recibía los manifestantes de la oposición que, desde las 9 de la mañana fueron llegando al Distribuidor Altamira para plantarse en la autopista Francisco Fajardo, en un gesto de resistencia pacífica que se suma a 23 días consecutivos de protesta contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Gregoriando ando” es el título de la creación colectiva concebida en el Taller de Zulay, dirigido por Zulay Mendoza. Los José Gregorio lucían diversos y multicolores. Cada figura estaba acompañada de deseos de cambio como los que animaban a los centenares de personas que se congregaron en el principal corredor vial de Caracas. El performance se tornaba aún más místico con el Ave María interpretado en solo de violín por María Fernanda Montero. Se reafirmaba la idea de manifestar pacíficamente.

De 10:00 am a 11:00 am. La mayoría iba en grupos para compartir la aventura de acampar en el asfalto. “Nunca imaginé que podría hacer algo así. Me siento como una muchachita. Aquí estoy con mis tres nietos, que ya están grandes. Uno de ellos es diabético y mi familia vive con la angustia de no encontrar la insulina que necesita a diario. Por eso estamos aquí, para que el país mejore y nadie muera por falta de medicamentos o de comida”, expresó Ramona Aguirre, de 76 años de edad.

Un grupo de estudiantes universitarios llevó libros para compartir con cualquier interesado en la lectura. Uno de ellos aprovechó el tiempo para estudiar matemáticas.

El caricaturista Fonseca se divertía haciendo dibujos con tiza en el pavimento. Más adelante, varias muchachas construyeron un altar con la bandera nacional y una pequeña imagen de la Virgen de Coromoto. Invitaban a todo el que pasaba a rezar un rosario.

A ratos, la autopista Francisco Fajardo parecía una playa. Había sillas de extensión y toallas que la gente usó para tomar el sol. Otros llevaron sombrillas o aprovecharon la sombra de los árboles a la orilla de la vía.
A diferencia de la mayoría de las protestas, la de este lunes fue excepcionalmente distendida. El espacio entre el distribuidor Altamira y el distribuidor El Ciempiés se ocupó sin apretujamientos y sin el temor de una arremetida de los cuerpos de seguridad del Estado.

De 12 m a 1 pm. Un camión sirvió como tarima para que los líderes de la Mesa de la Unidad Democrática se dirigieran a la multitud. Las mujeres fueron las primeras en hablar. La alcaldesa Metropolitana Helen Fernández recordó los cuatro objetivos de la resistencia en la calle: 1) elecciones generales, 2) liberación de los presos políticos, 3) apertura de un canal humanitario para el suministro de alimentos y medicinas, y 4) reconocimiento de la autoridad de la Asamblea Nacional.

La intervención que más emocionó fue la de la dirigente de Alianza Bravo Pueblo, Rosaura Sanz: “Esto no es una fiesta; esto es la manifestación de una gran arrechera que solo se nos va a pasar cuando saquemos al dictador de Miraflores”.

La lideresa de Vente Venezuela, María Corina Machado está convencida de que falta poco. “El miedo salió de las calles y se instaló en Miraflores; el poder salió de Miraflores y se instaló en las calles”, exclamó.
Cada quien contribuyó a su modo. La actriz Norkys Batista también se subió al camión, apenas para hacer unos videos con su teléfono celular y ofrecer fotos a todo el que quisiera retratarse con ella.

A las 2:45 pm. En el plantón de la autopista Francisco Fajardo se volvieron a ver los que están dispuestos a guerrear. Casi todos son muy jóvenes, incluso menores de edad. Su indumentaria incluye una franela que se convierte en capucha, un escudo para protegerse de las bombas lacrimógenas y un guante para recogerlas y devolverlas a los policías o militares que las lanzan.

Unos cien jóvenes con tal actitud se concentraron en el Distribuidor El Ciempiés. No estuvo claro cuál fue la causa, pero a las 2:45 pm se escucharon las primeras detonaciones y se vieron las humaredas de los gases tóxicos que lanzó un pelotón de la Policía Nacional Bolivariana. En ese momento se acabó el relax que había caracterizado la jornada y los bomberos universitarios con sus cascos verdes y sus banderas blancas se movilizaron rápidamente para socorrer a unos pocos que sufrieron lesiones leves.

Un grupo de diputados encabezado por Stalin González y Juan Andrés Mejías demoró hora y media en persuadir a los jóvenes más belicosos de que no era conveniente el enfrentamiento con la PNB. “Pensemos en las miles de las personas de la tercera edad que están cerca de aquí. Quizás entre ellas esté la abuela de alguno de ustedes”, imploraba Manuel Avendaño, de Voluntad Popular, megáfono en mano.

Espontáneamente muchos comenzaron a golpear, a modo de cacerolazo, la estructura metálica que divide los dos sentidos de la autopista. González insistía: “El objetivo de hoy es ocupar la autopista durante ocho horas en paz. No caigamos en provocaciones, porque la violencia solo le conviene al Gobierno”.

Finalmente, la PNB dejó de lanzar lacrimógenas, los guerreros se calmaron y los gases no alcanzaron a la mayoría que se encontraba hacia el Distribuidor Altamira.

4:00 pm. Además de tribuna para los dirigentes de la MUD, el camión-tarima sirvió para leer los mensajes a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que los presentes hacían llegar en papelitos.

“Su deber es proteger al pueblo, no al Gobierno corrupto, inepto y cruel de Nicolás Maduro”, escribió alguien. “Basta de bombas; todos somos hermanos”, proclamó otro. Al final, todos los mensajes fueron guindados en la reja perimetral de la base aérea La Carlota.

6:10 pm. Los que permanecieron hasta el final de la jornada exigían a los líderes de la oposición que anunciaran las próximas acciones de protesta en la calle. El diputado Miguel Pizarro dio algunas pistas: “Mañana nos toca los diputados. Desde la Asamblea Nacional reiteraremos nuestra denuncia de los atropellos cometidos por el régimen de Maduro así como la solicitud de respaldo a la comunidad internacional. Y el miércoles volveremos a marchar hacia el municipio Libertador…”

El anuncio de la incursión hacia el centro de la ciudad fue acogido con una inmensa algarabía, que después se convirtió en un sostenido coro: “Calle sin retorno, calle sin retorno…”.

Pizarro indicó que dentro de dos días la protesta se manifestará frente a alguna de las sedes de los órganos del poder público a los cuales considera cómplices del gobierno: la Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia. “Oportunamente anunciaremos a cuál de estas tres sedes iremos”, dijo el diputado de Primero Justicia.

Y el jueves, completó Pizarro, la Asamblea Nacional sesionará en la calle. No precisó en qué lugar, pero Lilian Tintori, que lo sucedió en el uso del micrófono, solicitó que esa sesión se hiciera en la cárcel de Ramo Verde, donde permanece recluido su esposo y líder de Voluntad Popular Leopoldo López, quien, según sus familiares, está aislado en solitario desde el 26 de marzo.

A las 6:10 pm, el alcalde de El Hatillo David Smolansky dio por concluido el plantón en Caracas. Agradeció a todos los que permanecían en la autopista Francisco Fajardo, y los invitó a comprometerse a continuar resistiendo en las calles.

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