“No estoy muerto, ni nadie vino por mí”, decían firmantes en Plaza Venezuela

Todos los lunes, el señor Antonio hace su cola para comprar comida. En el trabajo, ya sus jefes saben que su terminal de cédula es uno. Sin embargo, este lunes no salió con un paquete de harina o de pasta al terminar la fila. Este 20 de junio también llevó su cédula y le tomaron las huellas, pero no por las mismas razones de siempre. “Hoy me tocó escoger qué cola hacer. Yo escogí la del revocatorio para no tener que decidir más entre trabajar o comprar comida. Yo quiero que todo vuelva a ser como antes”, relató Antonio, desde la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) en Plaza Venezuela.

Aunque la oposición denunció que el Poder Electoral fijó los puntos para la validación de manifestación de voluntad en sitios donde no se encontraba el grueso de los electores, el centro habilitado en la subida hacia Maripérez estuvo a reventar esta mañana.

Los otros puntos de validación habilitados en el Distrito Capital se encontraban en San Agustín, Coche, Macarao y El Junquito. Sin embargo, la sede regional del CNE fue la que contó con mayor afluencia. En todas las parroquias, se reportó que el procedimiento transcurrió con normalidad y de manera cívica.

La jornada estaba convocada para las 8:00 am, pero a las 3:00 am montaron los toldos y a las 6:00 am empezó a llegar la gente. Unos 10 minutos antes de la hora pautada arrancó el primer día de la jornada de validación de firmas, que se extenderá hasta el próximo viernes 24 de junio.

Con dos horas de antelación llegó Jonathan Pérez al sitio. Tras la primera fase de recolección de firmas, realizada entre la última semana de mayo y la primera de junio, Pérez revisó en el sistema y vio que su rúbrica fue anulada. “Salía como si nunca hubiese firmado“, explicó. Por eso, se anotó para participar como voluntario en la segunda parte del proceso y ayudar a quienes no tuvieron el mismo inconveniente que él. “Lo que me motiva es un cambio“, agregó.

Once máquinas fueron habilitadas para procesar a los más de 3 mil firmantes que asistieron a Plaza Venezuela este lunes. Tres fueron los pasos: la verificación en el sistema, la validación de huellas y el comprobante de la autenticación.

Por Venezuela“, “por mis hijos“, “en nombre del espíritu santo, el revocatorio se hará este 2016″, eran algunas de las frases que pronunciaban las personas al insertar las papeletas en las cajas. Con vítores y aplausos, culminaban los 45 minutos de cola tras autenticar sus rúbricas. Unos besaban el papel, como si estuvieran a punto de jugárselo todo. Otros, se persignaban antes de colocarlos en la caja, poniendo toda su fe en el comprobante con sus nombres y cédulas.

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Más de uno aseguró que fue a votar en representación de un familiar al que le anularon la firma

Tardas entre medio minuto y un minuto adentro, cuando pasas a las máquinas“, comentó un hombre de la fila a otro. “Esas cajas me las cuidas, que no se las vayan a llevar los colectivos“, expresó un firmante a un grupo de voluntarios. No solo depositó ahí la papeleta, sino también toda su confianza.

Entre las filas que zigzagueaban una cuadra entera, algunos diputados aprovecharon para saludar a la gente. Unos llegaron luego de que la audiencia del dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, fuera diferida.

Chúo Torrealba, secretario de la Mesa de la Unidad Democrática, denunció que se registraron cortes de luz en algunos centros de validación y exigió al CNE que se compensaran las horas perdidas por la falta de energía eléctrica. Minutos después, Freddy Guevara afirmó que el proceso se ha llevado a cabo de manera cívica y ratificó que los puntos de validación cuentan con la mitad de máquinas que hacen falta para poder llegar al millón 300.

Porque quedaba cerca del trabajo o por ser más céntrico, muchos electores prefirieron acercarse al punto habilitado en Plaza Venezuela. Otros decían que no podían ir a puntos en zonas consideradas “rojas rojitas” por temor a posibles amendrentamientos. Sin embargo, desde Maripérez, varios autobuses trasladaron a los firmantes a los centros de validación en Coche y San Agustín para agilizar el proceso.

Esto no se compara con las colas que he hecho para comprar comida. No es nada”, alegó una señora que se incorporó a la fila de la tercera edad.

El miedo tampoco apresó a la gente. Las intimidaciones de una posible lista de Tascón se quedaron atrás, en 2004. En Plaza Venezuela, y frente a los funcionarios del CNE y de la Guardia Nacional, la gente se tomaba su foto, sin su meñique teñido de morado, pero con la cédula en mano. “Para que vean que no estoy muerta ni nadie vino por mí“, decían algunos.

Ni con sol ni con lluvia los firmantes abandonaron sus puestos en las filas. Saludos y abrazos había por montones entre viejos conocidos que se reencontraban en las colas, así fuese por los próximos 45 minutos.

¡Nos vemos en el revocatorio!“, se despidió una mujer de otra, segura de que la oposición recogerá el requerido 1% en todos los estados del país para realizar el referendo. En la primera jornada de validación, solo en el punto de Plaza Venezuela fueron autenticadas más de 3 mil firmas.

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