“La primera vez que voté lo hice por Chávez y no hubo cambio”, dijo el último elector en cola de la UCV

A Cristóbal Infante nunca le interesó la política. Nunca se había volcado a las urnas ni ejerció su derecho al voto hasta 1998. “Yo nunca en mi vida había votado y, cuando lo hice por primera vez, voté por Chávez“, aseguró. Lo hizo porque detrás de su candidatura estaba la promesa de un cambio, uno que 18 años después aún no llega a ver. Este domingo 16 de julio volvió a volcarse a las urnas, pero de cartón y de un proceso que no reconoce el Consejo Nacional Electoral, en busca de ese mismo cambio.

“¿Y cuál cambio hubo con Chávez? Hasta perdí un trabajo que tuve durante siete años. Yo no soy chavista ni opositor. Yo soy de los que no comen si no trabajan”, dijo Infante desde la cola del punto soberano habilitado en la Universidad Central de Venezuela. Toda la mañana estuvo trabajando, pero no quería dejar pasar por debajo de la mesa el plebiscito convocado por la oposición para este domingo. A las 5:50 pm era el último de la cola esperando para marcar los tres “sí” de la boleta y estampar su huella.

La jornada que inicialmente estaba prevista para terminar a las 4:00 pm se extendió hasta las 6:00 pm. Aún así, minutos después de esa hora seguían llegando electores a Parque Caracas, en La Candelaria, para participar en la consulta popular. “Estoy aquí desde las 6:00 am y no nos vamos a ir hasta que todos ejerzan su derecho“, afirmó Isaida Guevara a Efecto Cocuyo tras haber cumplido las 12 horas desde que empezó su voluntariado como miembro de mesa.

No importaba que estuvieran en “territorio chavista” ni que grupos armados hubiesen dispersado a tiros las últimas convocatorias de la oposición en el sitio. Empezaba a oscurecer, pero la gente permanecía inmóvil para resguardar sus papeletas y esperar que los que seguían llegando terminaran de votar. “¡Sí se puede! ¡Sí se puede!“, gritaban los vecinos desde la calle, desde los balcones y desde las azoteas de los edificios.

A unos metros de La Candelaria, en el punto habilitado en La Florida, aplaudían cada vez que uno de los motorizados que se ofrecieron a movilizar gente traía un nuevo elector. “¡Bravo! ¡Bravo!”, “¿Ya votaste, hermano?” y “¡Bienvenidos!” eran las palabras de recibimiento cada vez que Juan José dejaba a alguien frente a la mesa de votación.

“Llevo 108 días movilizando gente. En las marchas saco a las personas heridas de la línea de fuego y hoy estuve llevando a la gente de Catia y de Libertador a los puntos que siguen abiertos”, contó.

En el oeste de la ciudad bajaba a la gente de Casalta y de los Magallanes a la Iglesia del Carmen, cerca de la estación de Gato Negro, donde la oposición instaló el punto soberano. Sin embargo, cuando empezó el tiroteo, se movilizó hacia el este de la ciudad.

La algarabía de la consulta popular se detuvo en seco cuando una bala alcanzó a Xiomara Scott, una mujer que fue a manifestar su rechazo en una de las papeletas entregadas para el proceso. Los disparos provinieron de un grupo armado de motorizados. Las balas también hirieron a otras tres mujeres.

Juan José recuerda que la gente de Catia que iba en la parte de atrás de su moto se quejaba del hambre. “Me decían que querían volver a comer lo mismo de antes, que querían volver a tener las alacenas llenas, que no querían pasar más hambre”, contó.

“Hoy le demostramos al oficialismo que queremos un cambio y que lo estamos haciendo por nuestra cuenta”, aseguró Juan José

No solo Cristóbal Infante, los vecinos de La Candelaria y los catienses salieron a buscar un cambio este 16 de julio. También los funcionarios de seguridad del Gobierno. Eran cerca de las 8:00 am cuando Gustavo Ochoa tomaba nota de los datos de un elector en una de las 52 mesas dispuestas en la UCV. Tras copiar el nombre y el número de cédula, se percató de que el carnet estaba identificado con el logo del Sebin.

“Me asusté. Pensé que me llevarían preso y que me dirían que estaba haciendo algo inconstitucional”, relató. Cuando levantó la mirada para ver al funcionario, este le respondió: Pana, no tengas miedo. Aquí se tiene que acabar el miedo. “Ver eso me alegró el resto del día”, dijo.

El miedo no impidió que Isaida se ofreciera como voluntaria este 16 de julio. Ver a la gente besando sus papeletas o llorando cuando introducían su voto en las cajas le hizo olvidarse del temor. “Claro que da miedo, pero la lucha es aquí”, expresó.

Juan José dice no sentir temor, ni siquiera cuando un policía lo intentó tumbar de su moto la semana pasada durante una protesta. “Con miedo no vamos a salir de esto. Si no le echamos ganas, no tenemos vida”, aseguró tras llevar el último elector al punto de La Florida.

Y a Cristóbal Infante la desilusión le robó cualquier voto de confianza que podía darle a la revolución prometida por el primer Presidente que eligió. “A mí no me da miedo. La necesidad que estamos pasando es muy fuerte”, sentenció.

Para las 6:00 pm todavía había electores en la UCV esperando para votar
  • Luis Villegas

    Los felicitos, me alegraron el dia… estas reseñas nos generan esperanzas a los que luchamos por un mejor pais