La pregunta que todo el mundo se hace: ¿Quién ganará las parlamentarias?

Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

El presente inmediato

El título de este trabajo sin duda es la interrogante más repetida en los últimos meses en el país. En lo personal, no hay lugar al que llegue donde no me formulen la misma inquietud. ¿Quién crees que ganará? Siempre respondo que nuestra tarea como analistas políticos es la de proyectar escenarios posibles, no “emular” o “imitar” a magos, pitonisos, pronosticadores o profetas de oficio.

Si escudriñamos las tendencias de opinión pública en la actualidad y me preguntaran hipotéticamente ¿si las elecciones fuesen este domingo, quién ganaría? Mi respuesta sería: “La oposición”. Esto evidentemente obedece al análisis que hago de todas las variables en las percepciones ciudadanas que nos indican los estudios electorales más serios y reconocidos. En este escenario hipotético que proyectamos nos amparamos en los niveles de descontento de la población en relación con la situación económica que ronda el 70 por ciento.

Pero además tomamos como referencia los niveles de valoración positiva de la gestión del Gobierno nacional que –en el mejor de los casos- llega a un tercio de la población. Estas dos variables han incidido en la reconfiguración de los bloques situacionales (chavistas y opositores) y en la intención de voto que favorece en alrededor de entre 15 y 20 puntos porcentuales a las fuerzas opositoras. Pero, estamos en mayo, y  aún no existen los candidatos oficiales ni del Psuv, ni de la MUD, ni los disidentes de ambos bloques de autodefinición política; por tanto, este escenario hipotético no tiene los elementos necesarios y sustanciales  para  acercarse a la realidad de las elecciones parlamentarias propiamente dichas.

Cuando comience la fiesta electoral

Al oficializar la fecha definitiva de la elección parlamentaria, el CNE introducirá un aspecto central en la contienda electoral de este año. Según los entendidos, probablemente entre la última semana de noviembre y la primera de diciembre se ubicará la decisión. Luego pasaremos por los procesos de elecciones primarias de ambos bloques situacionales y algunos grupos disidentes para desembocar en el cronograma de campaña propiamente dicha  hasta el día de la elección. En medio de la campaña, los temas económicos tendrán una alta incidencia en el estado de ánimo de la población y obviamente impactarán en buena medida la decisión del elector. Pero también, los esquemas estratégicos que se utilicen, las propuestas y la construcción de expectativas influirán en los resultados. El manejo que se haga de las plataformas candidaturales determinará –en mucho- la construcción del escenario más probable.

Desafíos

Hay que destacar que la elección parlamentaria no es una sola. En cada estado del país habrá unos comicios con sus propias peculiaridades, su propia dinámica y su propio juego de roles en marketing electoral. Allí estarán en disputa las diferentes listas de candidatos presentadas por los bloques situacionales. Pero también habrá elecciones en cada circunscripción definida por el CNE para distribuir la base poblacional que elige a los diputados nominales. En éstas, las particularidades se profundizan más de acuerdo con la realidad geográfica, socioeconómica y política de cada circuito.

Sumados a estas variables, están las diferencias internas de los partidos oficialistas y opositores, el clima geopolítico continental, los indicadores económicos y la polarización. Nada fácil de pronosticar sin duda alguna. Sin embargo,  sobre el carácter “histórico” de estos comicios no  puede haber ninguna sombra. En relación con lo que está en juego para el país y la forma con la cual se logrará superar el momento económico-político de la nación, las parlamentarias serán la vía para procesar las diferencias abismales entre las fórmulas de manejo y organización del Estado venezolano.

Aún cuando se desarrollarán en un clima hostil y con una legislación electoral que distorsiona la proporcionalidad y promueve la sobrerrepresentación mayoritaria, el resultado podrá favorecer abiertamente a quien logre consolidar una mayoría de al menos diez puntos porcentuales sobre el adversario. La campaña más inteligente y lógica debe ser aquella que logre capitalizar el descontento y lo canalice hacia una nueva esperanza. Un nuevo cúmulo de expectativas que movilicen al país en torno a las ideas que más incidan sobre las realidades del día a día de una población que comenzó un proceso de deslizamiento desde el partidismo hacia el cuestionamiento del liderazgo.

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