La educación y el desarrollo del país en la agenda parlamentaria

Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

Una historia personal

En 2006 y 2007 tuve la oportunidad de dar clases de formación sociopolítica a estudiantes de educación integral del instituto universitario Jesús Obrero de la red nacional de Fe y Alegría en su núcleo Barquisimeto. Tenía asignadas tres secciones, cada una de las cuales estaba compuesta por 54 alumnos. Fue sin duda, una experiencia maravillosa poder compartir inquietudes sobre el futuro del país con jóvenes mayoritariamente provenientes de sectores populares, que apreciaban el valor de la educación para transformar sus vidas, la de sus familias, pero también la de sus comunidades y su entorno. Traigo a colación este capítulo de vida porque recientemente estuve compartiendo un interesantísimo conversatorio sobre la realidad actual de Venezuela con el periodista Alfredo Alvarez y la gente amiga de la asociación civil compromiso ciudadano, en el popular sector de La Carucieña al oeste de la ciudad de Barquisimeto. En esta actividad pude reencontrarme con el estimado educador de generaciones Luis Hurtado quien me manifestó su abierta preocupación por el descenso paulatino de la matrícula en el IUJO en lo que respecta a las carreras educativas, pero también me informó que el mismo fenómeno está ocurriendo en la UPEL y otras instituciones que forman a los futuros pedagogos del país. Parte de las respuestas a esa situación en particular que se vive en relación a la educación, las encontré conversando en esa misma comunidad con una joven pareja de profesores que me indicó las penurias que representa ejercer esta loable profesión en la actualidad, precisamente por las limitaciones a la que están sometidos especialmente en los aspectos socioeconómicos.

 

La agenda parlamentaria

          En el marco de la campaña electoral  que precederá a la elección de los nuevos parlamentarios de la Asamblea Nacional de Venezuela en este 2015, se hace necesario incorporar al debate el tema educativo con mucha firmeza. Se ha repetido hasta la saciedad que la “educación es la herramienta fundamental para alcanzar el desarrollo nacional”, pero en términos reales, en la agenda pública figura muy limitadamente y aún más, en el foco de las políticas públicas de la nación. Esto ha generado consecuencias en la asignación de recursos y en la calidad de los productos requeridos en estos tiempos.

La agenda parlamentaria más allá de la polarización debe estar llena de temas relacionados a la educación, valoraciones de su presente y perspectivas de futuro. Un marco legal que potencie el sector debe estar avalado por el grueso de nuevos parlamentarios que se incorporarán apenas inicie 2016 en su labor legislativa. Hay que aprovechar al máximo el desarrollo de la campaña para lograr este posicionamiento en agenda. Este trabajo no solo le compete a los diferentes candidatos que saldrán a la palestra pública sino también –y aún más especialmente- a la sociedad entera que de manera articulada deberá promover estos temas de discusión para que se conviertan en áreas de prioridad en materia de políticas públicas. Si queremos que realmente el tema educativo sea el centro de atención en la futura agenda parlamentaria, articuladamente, desde todos los rincones del territorio nacional, la sociedad tiene que movilizarse y ejercer el denominado concepto de democracia protagónica y participativa para concentrar esfuerzos en lo verdaderamente importante y no exclusivamente en las urgencias del día a día que hacen perder la visión de Estado.

 

Un parlamento educativo

Verdaderamente nuestro parlamento en los últimos años no ha sido el centro de debate y discusión por excelencia, tal como lo apunta la filosofía política. El “deber ser” no ha sido el foco de actuación parlamentaria. La polarización política y el respeto a las minorías ha sido causal de muchas distorsiones en el ejercicio de la función legislativa; no obstante, la búsqueda de una democracia parlamentaria debe ser una constante en las fuerzas que impulsan el fortalecimiento de la democracia. A la par, lograr promover políticas hacia mejores estadios de desarrollo colectivo y general pasa por concentrar temas de relevancia en el debate legislativo en aras de convertir al parlamento en un centro ejemplar de ejercicio ciudadano que sirva para el fortalecimiento del Estado y de la sociedad en general. Pero esto no será posible, sin una presión constante de movimientos ciudadanos organizados para convertir el ejercicio de la política en un hecho educativo. Este es el paso necesario para hacer realmente grande a Venezuela. La educación debe ser protagonista, pero de verdad.

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