• José Diaz Lozada

    En el país nadie con sentidos y credos reales esta contrario a un camino de entendimiento. El gobierno dice y se esmera en acentuar su disposición a conversar, lo cual, es altamente sospechoso dado los resultados de las mesas conversatorias del pasado diciembre 2016, con tal escepticismo oír que hay un inicio de diálogo pone en alerta todas las suspicacias y desconfianzas, aún más, cuando los interlocutores están encabezados por Jorge Rodríguez, este Freud tropical ha demostrado su inquina por la oposición, más por la democracia. Este intento por parte de los comunistas no es más que una desesperada tabla flotadora al que da brazadas en su desgastado transitar, Sin embargo, es aupada por los europeos que han entendido que las iracundas declaraciones de los EEUU y su presidente oxigenaron el discurso de Maduro. Ahora la normalidad de la república no es a través del visor rojo ni le genuflexión ante el tirano, es también ir a los abrevaderos de la leyes que se apliquen para no dejar que la impunidad enseñoree los delitos cometidos desde hace 18 años. Por tanto el país espera respuestas a sus muy retrasadas aspiraciones, al igual que prudencia y mucho pulso para discutir con trúhanes de sello rojo.