Indocumentados colombianos esperan que Gobierno de Maduro los reconozca como residentes

Con miedo de ser detenida o deportada, vive la inmigrante colombiana Sandra Lumus en El Vigía, estado Mérida, donde reside hace 15 años. Desde que pisó tierras venezolanas, asegura que ha realizado los trámites necesarios en las instituciones del Estado para que le otorguen la documentación legal y aún espera por los resultados.

Con dos hijos, uno de 2 y otro de 6 años, Sandra dice: “ni siquiera puedo comprar pañales en Pdval porque soy indocumentada”. Tampoco en el supermercado mayorista Makro, ni en el Junior. A diferencia de su pareja, que es ciudadano venezolano, a Sandra no le permitieron censarse en los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución (CLAP), por la misma razón. “Es mi esposo quien se encarga de todos las necesidades de la casa”, afirmó.

Es primera vez que Sandra, oriunda del municipio Agustín Codazzi del departamento del Cesar, en Colombia, visita la ciudad de Caracas. Vino para asistir a la marcha en respaldo a las políticas públicas del Ejecutivo. “Vinimos a marchar para que el Gobierno venezolano nos reconozca. No somos recién llegados”, expresó Sandra, quien asegura que vive “escondida”.

A la convocatoria, que partió desde Plaza Venezuela hasta la plaza Bolívar, asistió Aidé Salvador, quien perdió la cuenta de la cantidad de veces que ha tenido que ir a buscar a su hija adolescente a la comisaría regional en Barcelona, Anzoátegui, donde vive desde hace 9 años.

“Perdió el documento de refugiado colombiano en Venezuela hace tres años y le fue negada una nueva solicitud para el ingreso al sistema de inmigrantes“, explicó Aidé. Relató que junto a su segunda hija debe trasladarse a Caracas cada tres meses para sellar el documento de registro en la Comisión Nacional para Refugiados de Venezuela.

Asegura que “a veces no tenemos dinero para trasladarnos, pero siempre buscamos un solución”. Trabaja vendiendo empanadas para sostener su hogar mientras le otorgan el documento de ciudadanía venezolana. “Ya era para que tuviéramos la cédula”, apuntó.

Llegaron a Venezuela porque en Florencia, capital del departamento de Caquetá, donde residía “estaba muy dura la situación con los grupos armados” y pese a que asegura que nadie le da respuesta sobre la documentación, no quiere irse de Venezuela porque aquí le ha ido muy bien.

Bajo la consigna “Colombia y Venezuela, una sola bandera”, Marelvis Tovar viajó desde El Vigía, estado Mérida con la fe en las declaraciones que daría el presidente Nicolás Maduro al finalizar la marcha, con respecto al estatus legal de los inmigrantes colombianos.

Marelvis y sus dos hijas tienen pasaporte, pero asegura que no es suficiente para los 10 años que lleva en territorio venezolano. “Hemos metido papeles por todos lados, pero no nos llaman”.

En 39 años que lleva Omayra Moreno en Venezuela, nunca ha tenido cédula. “Siempre que me paran en la calle y me dicen: ‘veo que usted está ilegal en el país’, pero yo le contesto que estoy haciendo un esfuerzo por sacarme los papeles y ellos entienden”, explicó.

La suspensión del envío de remesas a familiares colombianos afectó a Omayra Moreno desde febrero de 2014, cuando el Gobierno Nacional prohibió el traslado de dinero hacia el exterior. Explicó que desde ese momento no ha podido enviar nada a su hermana y a su papá, quienes se encuentran en el departamento de Bolívar, donde nació.

“Este país es bien bonito, lástima que esté así”, expresó Mónica Velázquez, quien trabaja como niñera en el estado Anzoátegui desde hace 7 años, cuando abandonó Medellín (Antioquia) para buscar empleo en Venezuela porque “allá hay mucha competencia”.

Explica que, junto a su esposo, ganan alrededor de 90 mil bolívares mensuales. Él es taxista, viven solos y asegura que no le afectaría económicamente enviar dinero a su papá y a su hermana.

Llevaba una pancarta en sus manos que rezaba “Por el pago del Bolívar en Cúcuta a precio del Banco de la República de Colombia“, Mónica también esperaba por las declaraciones que daría el presidente Maduro, con la esperanza de que responderían varias de sus peticiones, entre las que se encontraba la reapertura de la frontera y la restitución del envío de remesas.

Maduro no apareció

El presidente de la Asociación de Colombianos en Venezuela, Juan Carlos Tanus, organizador de la movilización, informó que la motivación de la marcha era “plantear mejoras de las políticas públicas para los emigrantes de origen colombiano en el territorio venezolano”.

En Venezuela no hay discriminación, aseguró el director de Movilización Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Darío Vivas, quien fue uno de los voceros oficialistas que recibió a los manifestantes, en lugar del mandatario nacional, como se había prometido.  “Contrario a lo que pasa en el mundo, que los inmigrantes mueren ahogados huyendo de su tierra y donde les bloquean el acceso para separar un pueblo de otro, aquí en Venezuela abrimos a la solidaridad“.

Por su parte, el jefe de la bancada oficialista de la AN, Héctor Rodríguez, destacó que, por orden del presidente Maduro, el Gobierno Nacional ofrecerá la oportunidad para que las familias colombianas puedan encontrarse nuevamente. “Cuenten con todo el apoyo para trabajar esa posibilidad, a través de una ruta de trabajo para que las familias se puedan abrazar”, dijo.

(Visited 24 times, 1 visits today)

Comentarios

No Comments Yet

Leave a Reply