Hasta obreros salieron a la calle a protestar este #10Mayo

Sus botas todavía estaban llenas de cemento y sedimentos. Algunos llevaban puestos sus cascos de seguridad todavía cuando decidieron sentarse en un canal de la avenida Francisco de Miranda. Los obreros, todos electricistas, habían decidido salir de la construcción en la que trabajan para unirse a la protesta opositora.

“Estamos pasando hambre. En ninguno de los gobiernos anteriores, por muy ladrones que fueran, se vio lo que con éste se ve”, expresó Orlando Hernández, uno de los electricistas que salió a la calle este miércoles 10 de mayo, cuando fue convocada la marcha “Nuestro escudo es la Constitución”.

Mientras trabaja en Caracas, su familia lo espera en Cumaná. “Por allá eso está muy feo, hasta el pescado es caro. Ya mis hijos están grandes, pero quedan los nietos y uno sufre por ellos, todos los días hay que salir a guerrear porque el dinero no alcanza”, lamentó.

Sus compañeros lo respaldaban, “¡hay hambre!”, repetían sentados en el asfalto. Más adelante, también en la Francisco de Miranda, otro grupo de obreros salió. Unos por curiosos, otros en apoyo a los opositores que comenzaron a marchar pasadas las 12 del día.

La movilización hacia el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) tomó la autopista Francisco Fajardo con paso acelerado. Algunos manifestantes encapuchados, con escudos estampados con la imagen de la Carta Magna, marcaban el ritmo. Varios llevaban bolsas que contenían desde molotovs hasta bombas de pintura y de excremento.

Cuando marchaban a la altura de la base aérea La Carlota se escuchó la primera detonación. Era pirotecnia lanzada por los propios manifestantes que lograron avanzar por la Fajardo hasta la altura de El Rosal (Chacao) donde se encontraron los accesos bloqueados por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Los diputados de la Asamblea Nacional José Manuel Olivares, Juan Andrés Mejía, Carlos Paparoni y Juan Requesens avanzaron con escudos y cascos hacia las tanquetas y los funcionarios que disparaban bombas lacrimógenas.

“Exigimos al Gobierno elecciones y que pare la estafa de la Constituyente”, alcanzó a decir Olivares.

“¡No lancen piedras, no lancen!”, repetían algunos manifestantes a los encapuchados que comenzaron a responder a los guardias. Era un enfrentamiento sin tregua.

Los parlamentarios Miguel Pizarro, Tamara Adrián y Biaggio Pilieri también fueron reprimidos en la autopista.

Las “ballenas”, como son conocidos los vehículos tácticos de la GNB que disparan agua a presión, también fueron usados para replegar y dispersar a los manifestantes, quienes resistieron más de una hora en esta arteria vial de la capital.

Los heridos eran traslados en moto y los paramédicos de la cruz verde gritaban “¡abran paso!” en los canales de la autopista.

A las 4 de la tarde, la GNB había obligado a retroceder a los opositores hasta el Distribuidor Ciempiés, cerca del centro comercial Ciudad Tamanaco (CCCT).

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