¿Es posible ganar mayoría de votos y no más curules?

Hay consenso entre analistas y expertos en encuestas en que esta es  la primera vez que la oposición venezolana parte a un proceso electoral con verdadera ventaja.

Entre 20 y 30 puntos porcentuales ubican distintas encuestas el apoyo al no chavismo.

También hay coincidencias en clarificar que este respaldo no necesariamente se reflejará en un aumento proporcional de las curules ganadas por la MUD en la Asamblea Nacional, y todo debido a que se trata de 114 elecciones, es decir, 87 circuitos- nominales y plurinominales- voto indígena y voto lista en 24 estados.

En palabras de Luis Vicente León: “ya no hay duda de que el chavismo es minoría. El chavismo es minoría por todo el cañón”.

No obstante,  hace la observación   que el porcentaje de ventaja que tiene la oposición según las encuestadoras se refiere a la cantidad de votos y no a la cantidad de curules a obtener en la Asamblea.

Lo anterior se explica de la siguiente manera: Hay circuitos en los que se elige un diputado con apenas miles de votos, mientras que hay otros circuitos en donde elegir un candidato requiere decenas de miles de votos.

Por ejemplo, Delta Amacuro- un estado netamente chavista- se puede obtener una curul con 20.804 votos, en Amazonas, que es netamente opositor se puede alcanzar un puesto con 23.543 votos, mientras que en Miranda, se requiere el doble de esos votos para obtener una curul.

A esto se agrega que si una de las fuerzas gana todos los circuitos, es muy probable que su votación en la lista sea tal que le toque adjudicarse los dos puestos que por esa vía se disputan. Esto ocurrió en 2010 en el Delta, aunque por lo general, sucede que la votación lista permite que se le adjudique a cada polo un diputado.

Todo lo anterior implica que no importa si una fuerza  saca en un circuito el doble de los votos que su rival, igualmente le toca un solo diputado- o los que corresponda si el circuito es plurinominal- y por eso  se puede dar el caso de que una fuerza  saque menos votos nacionales que su contendiente y aun así tener más diputados.  Lo anterior ocurrió en 2010 cuando el chavismo no ganó la mayoría de votos, pero si la mayoría de curules.

Me parece prudente que esto sea bien explicado, porque ante las expectativas que hay y la falta de credibilidad en el CNE, si los resultados del 6D  no se corresponden con la percepción de que la oposición,   por ser mayoría en las encuestas,  debe serlo igualmente en puestos, se puede generar una situación de descontento y sospechas innecesarias.

Ahora, paso al siguiente punto.

Es igualmente   mayoritaria la tesis de que lo más probable es que la oposición logre 84 curules en la nueva asamblea, debido a los cambios que se han observado en algunos  circuitos  que anteriormente ganó el chavismo. Claro para lograrlo, la MUD debe mantener los puestos que ganó en 2010 y sumar estos nuevos.

De acuerdo con Félix Seijas, de la firma Delphos,  esta es la situación más factible. Igual opina John Magdaleno, de la firma Polytica.

Seijas explica que para llegar llegar a 100 diputados-  tres quintas partes- la oposición necesita ganar todo lo que logró en 2010 más los espacios en los que perdió hasta con 14% de diferencia. Se trata de 12 circuitos. Y para obtener las dos terceras partes ( 111 diputados)   la MUD debe ganar todo lo de 2010 más  19 circuitos.

De acuerdo con Magdaleno hay circuitos anteriormente chavistas que hoy están siendo ganados por la oposición, como por ejemplo el circuito 1 del estado Monagas, razón por la cual, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello se ha instalado en ese estado para hacer campaña.

Un factor que siempre juega a favor del oficialismo es su capacidad de organización y articulación de la llamada maquinaria. En ella recaerá gran peso el 6D.

La campaña apenas empieza, pero son solo tres semanas oficialmente. Al momento de escribir esta columna faltaban 21 días para las elecciones. Hay que hacerle seguimiento a las encuestas tipo “track” para ver si hay algún cambio en las tendencias.  En este tiempo cualquier cosa puede pasar.  En 2010 los cálculos a favor de la oposición era menores, igualmente en la elección presidencial de 2013. Ahora, hay quien dice, que ni la oposición cree lo bien que está en los números y por eso no quiere caer en triunfalismo