En la MUD solo tres partidos políticos quedan con vida

Uno a uno han ido quedando fuera de la carrera electoral. De 67 partidos políticos que existían en el año 2016 a febrero de 2018 apenas sobreviven 17; de los cuales, 12 son del Gran Polo Patriótico, según la cuenta del periodista especializado en materia electoral Eugenio Martínez

Lo que comenzó en el año 2015, antes de las elecciones parlamentarias con la intervención de juntas directivas de partidos como Copei y Min-Unidad, cuando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) nombró a quienes dirigirían esos partidos, hoy a las puertas de unas elecciones presidenciales adelantadas deja a la Mesa de la Unidad Democrática con apenas tres partidos para postular candidatos.

Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista- todos de tendencia socialdemocrática– serían estas organizaciones que forman parte de la alianza, mientras que Copei, IPP y  el MAS han coincidido en algunos casos con aspirantes de la MUD, pero en elecciones como las regionales de octubre pasado y las municipales de diciembre acudieron con abanderados propios.

En el tablero electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE),  el TSJ y  la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ya dejaron fuera a tres de las principales tarjetas de la alianza opositora: la de la propia MUD a la que la Sala Constitucional del TSJ no le permitió validarse en el proceso decretado por la ANC y hace apenas unos días el CNE cuando cambió su propio reglamento en horas de la noche para ilegalizar a Primero Justicia.

El tercer caso es el de Voluntad Popular que decidió no acudir a validarse al considerar era un proceso ilegal, por lo que la rectora del Poder Electoral Tania D’Amelio decretó su “autocancelación” junto con Puente, organización del exparlamentario Hiram Gaviria.

Y como dijo Martínez mientras que en 2016 cuando se ordenó la validación de los partidos, proceso que se dio con un año y tres meses de diferencia,  en ese entonces las principales organizaciones de la MUD pasaron el listón (AD, VP, Primero Justicia, Avanzada Progresista y Un Nuevo Tiempo), en apenas 60 días el CNE, el TSJ y la ANC cancelaron cuatro partidos.

Ingeniería electoral estratégica 

Para el politólogo Piero Trepiccione, el oficialismo está aplicando una “ingeniería electoral estratégica” comparada a lo que ocurrió en el año 2016 en Nicaragua, donde Daniel Ortega, con el respaldo de la Corte Suprema de Justicia, sacó de la competencia al principal partido opositor, al entregárselo a otros dirigentes y después el órgano electoral destituyó incluso a 28 diputados del Partido Liberal Independiente.

“La realidad política venezolana en este momento, así como era la realidad política nicaragüense, obedecía a un mayoritario descontento con el Gobierno allá con Ortega y aquí con Maduro”, reflexiona el experto para quien es lógico que desde el Psuv y el GPP piensen en estos escenarios para con el amparo de las instituciones del Estado ilegalicen a sus adversarios, una copia fiel de lo ocurrido en el país centroamericano.

“Lo que buscan es diluir, tasajear ese descontento mayoritario de la población para que Maduro pueda reelegirse con el respaldo de una minoría política, porque la elección no está hecha para ganar por la mayoría de los votos. Está hecha para fortalecer una primera minoría política”, agrega Trepiccione.

Acabar con la MUD

El también experto en temas electorales, Dimitris Pantoulas, explica que como se va configurando el escenario “el Gobierno está eligiendo quién va a ser el candidato opositor, y está acabando con la MUD, esa es la estrategia que tiene el Gobierno”.

Recordó que en 2015 la MUD logró la mayor cantidad de votos porque pudo aglutinar a todos los partidos políticos y movimientos en torno a ella, pero en esta ocasión la realidad de una oposición fragmentada favorece al Gobierno.

“Si como hemos visto van a quedar a lo sumo dos partidos, que incluso en las negociaciones de la oposición tienen mucha más fuerza y poder que otros que no tienen, esta es una estrategia del Gobierno para determinar quién va a ser el candidato opositor”, afirma Pantoulas.

Ambos analistas coinciden en que para que ocurra un cambio político la oposición debe hilar muy fino, definir una estrategia única y dejar a un lado diferencias, pero también respaldarse en la comunidad internacional para poder derrotar a Maduro.

No obstante, “todos estos enfrentamientos entre la oposición hace que el escenario del cambio político se reduzca”, dice Trepiccione a lo que Pantoulas subraya que “la tragedia” de una clase política que no entiende los cambios o la realidad actual hace que aparezcan outsider como lo fue Hugo Chávez en 1998 y como ahora pide la gente en la figura del empresario Lorenzo Mendoza.

Pero aunque el reloj marca el 30 de abril como fecha tope para los comicios, los dos consideran que todavía tienen tiempo en la MUD, porque se están jugando su futuro político y también el del país.

Infografía: Gina Domingos-Efecto Cocuyo