Venezolanos se debaten entre emigrar y sobrevivir tras el #20Mayo

Tras los comicios del 20 de mayo, venezolanos se debaten entre emigrar y sobrevivir a la hiperinflación. Incertidumbre, esperanza, miedo y desaliento son algunas de las emociones que invaden a 10 ciudadanos consultados por Efecto Cocuyo.

Paola Ortiz es enfermera. A sus 25 años se vio obligada a dejar los estudios de medicina que cursaba en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, en el estado Falcón, para emigrar.

El  20 de mayo decidió no votar porque considera que son elecciones “fraudulentas”. “Mi plan es terminar de arreglar mis documentos para ver si me puedo ir en agosto o septiembre, lo más pronto posible”, afirma.

Afirma que el trámite legal ha sido lento y estresante. “Me armo de paciencia y paso mis noches despierta buscando la manera de pedir cita para apostillar mis documentos”, explica.

Dejar sus estudios fue la decisión que más le costó a Ortiz. “Fue fuerte porque nunca imaginé dejar algo que quería tanto, me esforcé mucho por estudiar medicina”, lamenta.

Actualmente no ejerce su profesión porque los ingresos no cubren sus necesidades básicas a pesar de que cuida vidas humanas.

El plan de Luis Alfredo Meneses, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Santa Rosa, es sobrevivir. “Voy a seguir estudiando, lo que pienso para motivarme es que cada vez más me falta menos. Voy por el séptimo semestre, pero estoy viendo las materias del octavo; es decir, me falta un año para terminar la carrera. El plan es sobrevivir en la medida de mis capacidades y seguir adelante con mi carrera”, cuenta.

Para el estudiante de 26 años, residenciado en el estado Vargas,  “estas elecciones están amañadas y todos los candidatos son corruptos”.

“La única razón por la que sigo aquí es porque no tengo los recursos para irme. No hay nada que mantenga atada más que la imposibilidad de irme, estoy aquí atrapado. No me veo pidiéndole ayuda a mis amigos porque ellos tienen sus propios problemas y se están adaptando a otro país”, señala.

Luis González es ingeniero en sistemas, pero se dedica a transportar a venezolanos que se van del país desde Puerto Ordaz hasta Boa Vista por la frontera con Brasil.

Desde junio hasta diciembre de 2017 González despidió a 192 personas y solo en enero de 2018 trasladó, con el apoyo de un cuñado y de un primo, a 120 más. Decidió no votar “porque esto es colaborar con la corrupción. Mi plan es terminar de cumplir con los compromisos que tengo en el país para irme con mi familia el próximo año”, dice.

“He visto a más gente caminando en la frontera. Para que haya un cambio tiene que haber un cambio de conducta del venezolano primero y se tiene que elegir a caras nuevas, gente con una nueva visión”, concluye.

Lisbeth Gil es técnico superior universitario en Administración de recursos humanos, vive en Monagas, tiene 40 años, y también planea irse del país. Gil gana sueldo mínimo como trabajadora en un comercio mayorista de víveres en Caripito y está decidida a emigrar porque se le ha hecho difícil conseguir alimentos y productos básicos. “Mis planes están en irme con el favor de Dios muy pronto. Ganen o pierdan yo me voy”, manifiesta.

Para Sergio Rojas, estudiante de derecho en la Universidad Católica Andrés Bello, los comicios del 20 de mayo fueron un “simulacro”. “Para mí es una obra de teatro, se trata de escenificar en todos los centros de votación algo que ya sabemos. Igual que el 30 de julio del año pasado”, comenta.

Sin embargo, este joven de 19 años votó como un mecanismo de protesta. “Siempre deseé que llegara el 2018 porque tenían que haber elecciones presidenciales porque votaría por primera vez”, expresó.

Después del 20 de mayo, Annie Navas, estudiante de idiomas modernos en la Universidad de Los Andes en Trujillo, afirma que seguirá estudiando “creyendo que con trabajo se hace la diferencia de a poco”. “Después del 20 de mayo me veo igual que ahorita, luchando para comer bien dentro de lo que cabe y poder hacer lo que amo sin tanta presión. Mi plan es  seguir haciendo lo que hago. Quizás estamos un poco lejos de que esto cambie, pero si trabajas para hacer la diferencia se hará notar ese cambio tarde o temprano”, manifiesta.

Fanny Chacón, docente universitaria jubilada de Barinas, siente incertidumbre. “Me veo con mayor angustia y tristeza no sólo por mi, sino por toda mi familia. No creo que haya un cambio porque la lucha por el poder es muy fuerte y los ciudadanos de a pie somos los que estamos llevando la peor parte de esta pelea política. Después del 20 de mayo tendré que convertirme en maga para estirar el dinero y poder comprar la comida y las medicinas”, dice.

“Después de las elecciones seguiré trabajando mientras se pueda”, expresa Leyda Rivera, enfermera jubilada y emprendedora de artesanías y licores en la isla de Margarita.

Pese a la crisis, su negocio ha prosperado porque “la gente está apoyando lo que se hace en el país. Los que nos quedamos aquí nos estamos apoyando unos a otros”.

Antonio Rivero*, abogado de 31 años de edad, tomó la decisión de no votar y no tiene planes de emigrar aunque admite que se siente desanimado porque “la vida seguirá igual: cada día con más limitaciones para adquirir productos de primera necesidad. Se tiene que trabajar muy duro para poder subsistir”.

A Demetrio Fraile, productor agropecuario de Calabozo, estado Guárico, sólo tiene claro que tras el #20Mayo debe seguir trabajando y considera que la unión entre los venezolanos debe primar en cualquier escenario postelectoral.

“La situación, en esencia, es que aspiro a poder seguir trabajando, pero creo que lo importante en realidad sería que todos saliéramos a la calle a protestar contra este Gobierno”, dice.

Con información de Shari Avendaño y Mariana Souquett.

Foto: VTV.

 

Radiografía de los resultados de las elecciones presidenciales 2018 #CocuyoChequea

 

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