El talón de Aquiles del Gobierno venezolano frente a los presos políticos

Luz Mely Reyes | @LuzMelyReyes

Periodista venezolana, analista política. Especialista en Comunicación Organizacional con certificación en Periodismo Emprendedor en CUNY Graduate School of Journalism. Autora de Politikom, Con la Vagina bien puesta y co autora de Marketing Politico. Herramientas para ganar elecciones. Amo las campañas electorales, por dentro y por fuera.

Luz Mely Reyes/ @LuzMelyReyes Tres instancias parlamentarias de otros países han solicitado al Gobierno venezolano la liberación del alcalde Antonio Ledezma, el exalcalde Leopoldo López y todos los considerados presos políticos.  El Senado colombiano, el chileno y el Congreso español de diputados son los que se han manifestado recientemente. En marzo, el parlamento europeo también se pronunció. Todos estos llamados coinciden en pedir al Gobierno no sólo la liberación de las personas detenidas en el marco de protestas y por razones políticas, sino que dan un paso más y se refieren a la situación de derechos humanos. Es una preocupación constante que no hace sino crecer, especialmente por la respuesta que ofrece el Gobierno venezolano o sus voceros. Ante la petición de las cortes españolas, el presidente Maduro reaccionó airadamente y ordenó tomar medidas contra España en todos los ámbitos.  Llamó racista al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, y se tensaron las relaciones a punto de que fuentes diplomáticas expresaron off the record su preocupación por no entender a qué apunta la escalada contra España. La canciller Delcy Rodríguez ha dicho: “Enviamos un saludo a España y al pueblo español, pero no podemos permitir que hasta el ministro de Asuntos sin Importancia venga a pronunciarse sobre Venezuela”. En cambio con Colombia, la situación no fue tan tensa. Ante un mismo gesto, esta vez respondió Diosdado Cabello, quien dijo:  “Uno escucha hoy que unos senadores colombianos que se pronunciaron para exigir la liberación de Leopoldo López… y de Ledezma. Métanse en los asuntos internos, tienen 67 años en guerra, traten de solucionarlo señores senadores; no se metan en los asuntos internos de Venezuela”. En todos los casos, el Gobierno venezolano asegura que tales acciones son injerencistas y que violentan las normativas internacionales. Sin embargo, que se sepa el tema de los derechos humanos no tiene fronteras. Y es tal vez esto lo que ha generado también tensión en Unasur, cuyos integrantes, según fuentes allegadas,  discuten cómo apoyar a Venezuela con estos dislates que comete el Gobierno. Lo que creo que es más importante es que la vinculación con los Derechos Humanos es un talón de Aquiles frente al cual el Gobierno nacional no tiene respuestas. Mejor dicho, cuando responde, por la forma que lo hace, ratifica la percepción de que no respeta del todo las libertades. Las giras de Mitzy Capriles de Ledezma y de Lilian Tintori, los informes de organizaciones que defienden los derechos humanos y sobre todo las sobrerreacciones de los voceros oficiales frente a la anunciada visita de Felipe González, la visita que hicieron los expresidentes Andrés Pastrana y Sebastián Piñera, la Declaración de Panamá, a la cual se han adherido más de 25 expresidentes, son apenas una muestra de los argumentos que debilitan al Gobierno venezolano que no tiene cómo explicar detenciones de dirigentes políticos, que no sea por otras razones que políticas y esto es violatorio de las garantías fundamentales.    ]]>

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