Felipe González, el operador político que “vuela como una mariposa y pica como una abeja”

Declarado persona non grata por la Asamblea Nacional, advertido de que su presencia no sería bienvenida ni habría colaboración de ningún tipo, una visita pospuesta y finalmente los pies en Caracas por menos de 48 horas. Felipe González se marchó sin  lograr dos de sus principales objetivos, sin embargo su breve estadía  pudiera cortar más tela de lo que el Gobierno venezolano, que repudió su presencia,  haya podido prever.

Luego  de su partida, el martes 9 de junio, los medios oficiales posicionaron la etiqueta #FelipeHuyóDerrotado y el presidente Nicolás Maduro pidió explicaciones sobre por qué el expresidente español salió abruptamente del país en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana. González volvió a Bogotá donde un reposado presidente Juan Manuel Santos le dio un espaldarazo.

“Él no es cualquier expresidente”- advierte la analista Carmen Beatriz Fernández.

Se refiere a varias de sus características: es un líder con influencia global, comparable a Bill Clinton, es un político avezado que no hace mucho ruido, sus antecedentes lo muestran como un hombre pragmático que hace su trabajo a la “chita callando”.

Y así lo trasmitió incluso antes de su venida a Venezuela. En todo momento dejó claro que acataría las decisiones oficiales, y cuando su visita estuvo en pico ‘e zamuro- el Gobierno se debatía entre dejarlo entrar o no- él accionó los resortes de la institucionalidad, metió tiempo de por medio y prefirió esperar. Tenía el argumento perfecto: la suspensión de la audiencia de Leopoldo López y Antonio Ledezma, los dos presos políticos venezolanos a cuya defensa pensaba incorporarse.

Dos semanas después llegaba a Maiquetía procedente de Bogotá y entró al país sin ningún problema, aunque tuvo como comité de recepción a dirigentes chavistas que le repudiaron. #FelipeVeteYa fue la etiqueta con la cual desde las redes sociales y los medios oficiales impulsaron una campaña en su contra que fue respaldada por conspicuos representantes del Gobierno.

Ante los insultos hizo mutis. Voceros del chavismo lo acusaron de corrupto, el presidente Nicolás Maduro lo tachó de injerencista, distribuyeron fotos suyas con expresidentes venezolanos de la llamada cuarta república y lo acusaron de propiciar una política de terror con el GAL. Tal   vez la declaración más clara de lo que piensa el Gobierno venezolano sobre González lo expresó el defensor del pueblo Tarek William Saab, quien declaraba este martes 9 de junio:

“Señor González fue usted quien en el año de 1974, escoltado por los servicios secretos de Franco a través de los esbirros de Carrero Blanco (…) le dieron pasaporte para que usted fuese el secretario general del PSOE y sacar de la línea de mando a quien históricamente había dirigido ese partido…. Usted se convirtió nada más y nada menos en el hombre que permitió que el franquismo continuara en España“, a la vez que lo acusó de hacer proselitismo  y resaltó su nacionalidad colombo-española.

En medio del agite, de un lado el rechazo oficialista, del otro lado los aplausos y expectativa de la oposición venezolana que lo ven como un aliado, González exprimió sus 48 horas en Caracas.  Entregó el premio Ortega y Gasset a Teodoro Petkoff, se reunió con los familiares de Leopoldo López y Daniel Ceballos así como con la dirigencia de la MUD. Hizo dos declaraciones a los medios, y al hacerlo recordó sus conversaciones con el fallecido presidente Hugo Chávez. Nada de política interna.

“Isidoro” como le llamaban en la resistencia contra el franquismo hizo alarde de su talante pragmático. Alguna vez reconoció  que lo es porque “me gustan los resultados mucho más que las definiciones conceptuales”.

“No puede ejercer de abogado”, declaró el Supremo venezolano. “Lo acataré”. Acude a visitar a Ledezma el mismo domingo cuando llega. No lo dejan entrar. Se va. Otra voz. Si tiene permiso. “Me devuelvo”. Quiere ver a López y Ceballos. Permiso denegado. Adiós. No obstante, ya su gestión había comenzado a dar  frutos.  El lunes Ernesto Samper el secretario general,  de la Unasur emitió un tuit en donde afirmaba informaba que  UNASUR estará en las próximas elecciones en Venezuela”, seguido de un menssaje casi críptico.  

Este gesto, de acuerdo cuon una fuente conocedora y cercana a la oposiciòn venezolana tuvo su origen en una conversación de los dos expresidentes, quienes hablaron via telefónica.

Como un efecto dominó este miércoles, el secretario general de la OEA lanzò la pelota al campo del gobierno venezolano al manifestar estar dispuesto a unirse a la observación si el gobierno de Maduro lo acepta.

Sin embargo, el poder electoral venezolano ha eliminado las misiones de observación internacional y solo permite esta función a organizaciones nacionales. La participación de la OEA y de la Unión Europea en las comicios parlamentarios venezolanos- aun sin fecha- ha sido una petición de la oposición venezolana.

Para Carmen Beatriz Fernández,  uno de los aspecto más relevantes de la corta visita de González es que dejò en evidencia la torpeza del gobierno de Maduro.  No duda en comparar, como cree harán muchos en Europa: Maduro negó a González lo que Pinochet no, comenta en relación con la visita que hiciese el por entonces bisoño dirigente del Psoe al  Chile del dictador, en 1977, cuando asumió la defensa de dos presos políticos. Aquella vez no tuvo mayores problemas para cumplir su misión.      

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