Crónica: “¿Quién va a pagar las nóminas ahora?”, se preguntan trabajadores de la AN

Asamblea Nacional

La amenaza de cortar los recursos a la Asamblea Nacional no se quedó en el Hemiciclo. La preocupación recorrió los pasillos de la cocina, pasó por la enfermería y los baños, llegó a los jardines del Palacio Legislativo y subió hasta las oficinas de la administración. Después de que el presidente Nicolás Maduro dijo que no daría ni un centavo a un poder en desacato, la incertidumbre dejó de ser solo de la bancada de diputados opositores.

La pregunta ya no es solo si destituirán a los representantes de Amazonas o si disolverán al Parlamento, como una posible reedición del golpe que dio Daniel Ortega en Nicaragua. Los trabajadores de la AN se debaten entre otra incertidumbre: ¿Quién va a pagar las nóminas ahora?

El debate no necesitó estar escrito en el orden del día para que se diera en la Asamblea. Pasa como un rumor de pasillo y contesta a las declaraciones que dio el diputado Francisco Torrealba tras abandonar la sesión de este jueves, 4 de agosto. “El país no puede seguir manteniendo a diputados vagos de la Mesa de la Unidad Democrática“, aseguró luego de afirmar que no había quórum a la hora convocada, a las 9:30 am.

Una tensa calma se apoderó entonces del Palacio Legislativo, con un chavismo que, por segunda vez esta semana y por cuarta vez en cuatro meses, terminó dejando sus curules vacías como manera de desconocer al Poder Público.

Desde cerca de las 10:30 am, hora en la que empezó la sesión, la oposición no debatió. Un monólogo de denuncias fue aplaudido en medio de una misma tendencia política. Sin detractores ni insultos, la indignación fue compartida y los acuerdos fueron aprobados. El verdadero debate, se está dando afuera, entre los trabajadores.

Nosotros no somos políticos, ¿Por qué vamos a pagar las consecuencias?”, inquirió un empleado que prefirió no revelar su identidad. Así como la AN se divide entre azules y rojitos, los trabajadores que en ella hacen vida se dividen también entre el Sindicato Nacional de Funcionarios y Funcionarias de Carrera Legislativa de la Asamblea Nacional (Sifucan) y el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Poder Legislativo Nacional (Sinolan). Este último, afecto a la tendencia chavista.

La problemática de los que laboran en la Asamblea salió a relucir luego de las amenazas del mandatario. De inmediato, el presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, respondió a las provocaciones y dijo que estaba dispuesto a sentarse a discutir el nuevo contrato colectivo.

Carlos Arévalo, presidente de Sinolan, denunció el pasado miércoles que la nueva directiva de la AN ha pasado por encima de más de 15 cláusulas presentes en la normativa de los trabajadores; Sin embargo, el contrato que aún sigue vigente fue aprobado para el período 2012-2014.

Con dos años de vencido, correspondía a la junta directiva pasada hacer los respectivos cambios. En el documento, se señala que si los empleados llegasen a trabajar hasta tarde, les toca recibir un monto de 15 bolívares como viáticos para la cena. Hoy, esa cantidad no les alcanza ni para el pasaje.

“Cuando el presidente Nicolás Maduro estaba aquí en la Asamblea, nos tomaba en cuenta”, expresó una trabajadora del lugar. Agregó que los beneficios que anteriormente tenían, como regalos y actividades en días festivos, quedaron atrás y que poco a poco se fueron perdiendo entre las gestiones de Cilia Flores y Diosdado Cabello.

Tanto Flores como Cabello siempre se mantuvieron lejos del alcance de los trabajadores. Exactamente, a unos seis anillos de seguridad, incluso dentro del Parlamento. “Con Soto Rojas uno se podía sentar a hablar sobre la situación de uno. Con él y con Henry Ramos Allup”, indicó, “pero ahora no sabemos cómo podrá actuar la Asamblea si le quieren cortar los recursos”.

Sin papel en el baño ni café en la cocina, la señora “del cafecito” tuvo que poner de su bolsillo para que los diputados tuvieran un guarapito que tomar la mañana de este jueves. Ya las consecuencias del corto presupuesto las están viviendo, pero temen que sean peores: que pasar a una nueva nómina implique desmejoras en las primas, en los bonos de antigüedad o en cualquier otro beneficio que aún mantienen.

“Por los años que llevo trabajando yo aquí, me dan como mil bolívares. Si me lo quitan, es un kilo de tomate o de papa que dejo de comprar”, explicó una trabajadora.

La misma situación se extiende a los diputados. Gilber Caro, quien funge como suplente de Rafael Guzmán, aseguró a Efecto Cocuyo que aún no ha recibido su primer cobro. Sin embargo, responde a las declaraciones del Presidente que “la política no se hace por el 15 y el último”. Aún, contó, espera que le traspasen un dinero de los gastos en viáticos.

Nadie lo dice, pero en la AN se está a la expectativa del más mínimo movimiento. Sin Henry Ramos Allup para presidir la sesión de este jueves, y sin la disidencia del chavismo, la jornada transcurrió muy tranquila.

Se habló de los tratos que recibieron los diputados que viajaron a Nicaragua para apoyar a la oposición del país centroamericano, se habló de las irregularidades de Pdvsa y también de las agresiones que han recibido los parlamentarios por parte de grupos afectos al chavismo. Hasta Julio Ygarza, representante del estado Amazonas, intervino por primera vez. Del Arco Minero no se dijo nada por considerarse que es necesario que el chavismo esté presente en el debate.

Sin embargo, fuera de la agenda parlamentaria, aún se debaten las amenazas de quitar los recursos a la AN. Tanto quienes visten de traje y corbata, como quienes no.

Artículos relacionados