Cierre de frontera pasó factura a la gente, pero no al contrabando ni a la escasez

Los 354 días que ha permanecido cerrada la frontera venezolana con Colombia han pasado factura a la población, pero no a los delincuentes. Clausurada a manera de combatir el contrabando y la inseguridad, los revendedores siguen haciendo de las suyas gracias a las trochas. La gente, por su parte, libra en la frontera una lucha más ardua contra el desabastecimiento. Con el cierre del paso fronterizo vino también el cierre de numerosas empresas y fuentes de trabajo.

La medida anunciada el pasado 19 de agosto, que tenía una duración prevista de 72 horas y que luego fue añadiendo otras zonas fronterizas a la prohibición, separó más de 2.200 kilómetros de frontera común entre ambos países. Colombia no tardó en responder a la medida tomada desde Caracas: dos días después del cierre, el gobernador del departamento colombiano de Norte de Santander, Edgar Díaz, aseguró que la acción dejaba pérdidas de más de 400 mil dólares.

El Gobierno tampoco tardó en manifestar los beneficios que había traído consigo el cierre del paso limítrofe con Colombia. Menos de una semana después, el entonces vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, anunció que gracias a la medida “apareció el champú y el jabón” en la entidad tachirense. Añadió que también otros productos que escasean en el país, como la leche en polvo y el pollo,estaban regresando a los anaqueles.

“El balance es extraordinario, vamos a cumplir ya 11 días de cierre, un solo homicidio, ninguno en frontera; un solo herido, un vehículo y dos motos robadas; es decir, que el índice de criminalidad bajó prácticamente a cero”, aseguró el gobernador de la entidad, José Gregorio Vielma Mora, durante una transmisión televisiva.

Más de 11 meses después, las cámaras de comercio del eje fronterizo San Antonio-Ureña resienten la prolongación del cierre de la frontera con Colombia. De acuerdo con los registros de la Cámara de Comercio de Ureña, cerca de 30 mil personas cruzaban diariamente el paso limítrofe, ya fuese por motivos laborales, comerciales, educativos o turísticos.

La prohibición de circulación acabó con todo, menos el contrabando. Un kilo de leche, de los que se comercializan en Mercal, puede ser encontrado en venta en Cúcuta por 12 mil pesos, aproximadamente. Lo mismo pasa con otros productos venezolanos que hacen la ruta de los “caminos verdes” hasta el país vecino.

Como municipio industrial, Ureña quedó prácticamente paralizado después del anuncio del 19 de agosto de 2015. De unas 3.800 empresas registradas, solo 20% continúan operativas. Así explicó a Efecto Cocuyo el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Ureña, Isidoro Domingo Teres.

“El intercambio binacional que tenemos con Colombia desde 2008, pasó de 7.300 millones de dólares a 1.200 millones de dólares en 2015″, explicó quien también es miembro de la Comisión de Asuntos Fronterizos de Fedecámaras. “Lo que se cerró fue el paso por el puente, pero se abrieron las trochas. No se deja de realizar el comercio ilegal de comida”, añadió.

Por su parte, el expresidente de la Cámara de Comercio de San Antonio, José Rozo, aseguró que el cierre fronterizo acabó con más de 15 mil puestos de trabajo en la ciudad que limita con el país vecino. “Los servicios, la actividad manufacturera y el sector industrial generan una importante cantidad de puestos de trabajo. Por la Aduana Principal de San Antonio, anteriormente pasaban 700 gandolas de carga todos los días. Hoy, eso está en cero”, dijo.

A la espera de la apertura

Isidoro Domingo Teres espera que el próximo martes, 9 de agosto, se anuncie la fecha en la que será abierta la frontera. Tanto el Gobierno venezolano como el colombiano abogan por una frontera segura“. Sin embargo, para el integrante de la Comisión de Asuntos Fronterizos de Fedecámaras, los esfuerzos por negociar fueron nulos durante los primeros nueve meses del cierre.

El agravamiento de la escasez ha obligado a las partes a tomar acciones inmediatas. Prueba de ello fueron los viajes a Cúcuta que emprendieron miles de venezolanos para comprar alimentos y productos de higiene. “No hay nada más peligroso que una multitud con necesidad. Ambos Gobiernos se vieron muy presionados”, dijo Teres.

Entre las medidas para restablecer el paso paulatinamente mencionó la implementación de tarjetas migratorias para transitar de un lado a otro, así como también el uso de placas del Mercosur para el parque automotriz. “Se habla de iniciar primero el paso peatonal y después el de los vehículos de carga“, añadió, “se deben reactivar las aduanas para poder hacer las importaciones a gran escala de víveres e insumos que requiere Venezuela“.

Sin embargo, el presidente de la Cámara de Comercio de Ureña precisó que pese a las expectativas por la reapertura del paso fronterizo, la actividad económica seguirá paralizada hasta que las autoridades hagan un pronunciamiento oficial.

“No se puede pensar que, después de tanta inactividad, las cosas van a cambiar de un día para otro. Hay que articular qué ejercicio se retomará hasta que se abra la frontera“; y añadió “hasta que no se diga bajo qué esquema se trabajará, no se puede prever nada ni hacer inversiones“.

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