Brasil será clave en el debate sobre si Venezuela asumirá presidencia del Mercosur, afirman expertos

Paraguay fijó su posición desde un principio. El pasado 13 de junio, el presidente Horacio Cartes recibió al gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, quien acudió a pedir apoyo al país latinoamericano y al Mercosur en la resolución de la crisis venezolana. Este 27 de junio, Uruguay y Argentina también se plantaron frente al debate de si Venezuela debería asumir la presidencia del organismo latinoamericano. La respuesta de ambos cancilleres fue un sí.

Ahora solo falta Brasil por manifestar si apoya que el presidente Nicolás Maduro asuma el mando temporal del Mercosur por los próximos seis meses. Sin embargo, internamente, el país vecino tiene asuntos por atender.

El actor clave en este proceso es Brasil“, aseguró el internacionalista y docente universitario, Carlos Lunas, “pero el problema está en que el país vive una crisis que lo obliga a ver más hacia adentro que hacia afuera”. A pesar del contexto político, económico y social que atraviesan los brasileños, el especialista advierte que todo parece indicar que el pronunciamiento no será a favor, sino en contra de Venezuela.

El internacionalista Félix Arellano coincide en que Brasil y su gobierno interino están atravesando una crisis política; Sin embargo, precisó que ideológicamente, tras la salida de Dilma Rousseff, ambos países se han separado. Agregó que también la nueva cancillería brasileña es crítica al gobierno venezolano.

Michel Temer tiene una ideología distinta a la del gobierno de Nicolás Maduro“, indicó Luna, “geopolíticamente, la región está cambiando y ya no hay la misma respuesta solidaria que cuando estaba Dilma”.

Mientras Uruguay, Argentina y Paraguay manifiestan sus discrepancias sobre quién será el próximo en presidir el organismo, los especialistas señalan que la política venezolana podría jugar en contra de los intereses de la región. “Venezuela no es un país controversial por la situación económica que atraviesa, sino por su política agresiva y por las denuncias de violación a los derechos humanos“, apuntó Arellano.

No obstante, Luna expresó que los intereses del gobierno de Nicolás Maduro podrían ser contraproducentes para el Mercosur. “Si asume la presidencia, se va a generar, entre otras cosas, una discrepancia entre lo que son los objetivos económicos del organismo, lo que refiere una apertura comercial, y la orientación más política y más ideológica que promueve Venezuela“, apuntó.

El especialista agregó que, como los mercados se mueven por la confianza que inspiran las economías de los países, la representación venezolana no resultaría lo mejor para el organismo regional. “Se toman en cuenta la generación de políticas comunes, la disciplina fiscal y monetaria, la producción de los países. Y Venezuela tiene los peores indicadores“, dijo Luna.

El pasado lunes 27 de junio, Uruguay y Argentina anunciaron el traspaso de la presidencia del Mercosur a Venezuela, el cual sería hecho en una reunión de cancilleres y no de jefes de Estado, como normalmente se realiza. El canciller paraguayo, Eladio Lozaiga se manifestó en contra de la decisión, la cual tildó de “unilateral“, y dijo que no podía ser válida sin tomar en cuenta a los otros dos países que conforman el organismo: Paraguay y Brasil.

Luna explicó que, a pesar de que el gobierno paraguayo está solo en el Mercosur, se ha mantenido consecuente con sus argumentos. “El parlamento de Paraguay, desde antes de la crisis que vivimos en el país y de que Venezuela fuera incorporada como miembro pleno, se oponía a su entrada, invocando el protocolo de Montevideo“, afirmó Luna.

En ese momento, el país argumentó que el gobierno venezolano era una amenaza a la democracia y a los intereses del Mercosur. Indicó también que Venezuela asumió en abril de este año la presidencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), por lo que Paraguay se resiste a la decisión avalada por Uruguay y Argentina.

El presidente paraguayo, Horacio Cartes, y su canciller, Eladio Lozaiga, se plantan frente a la posibilidad de que Nicolás Maduro asuma el mando temporalmente en otro organismo. A pesar del visto bueno de los otros países, y del silencio de Brasil hasta los momentos, el Mercosur establece que debe haber un consenso entre sus Estados miembros.

La región está cada vez más unida en torno a la preocupación y el cuestionamiento de la situación en Venezuela. El resto de los países están pidiendo respeto a la Constitución“, aseguró Arellano. 

Sin embargo, ante las discrepancias, Luna advierte que es necesario que se busque una solución para evitar la inoperancia de la organización. “Si no existe consenso, los organismos buscarán una alternativa que genere la menor cantidad de ruido“, explicó, “si esto sigue escalando, es posible que se busque un mecanismo para llegar a un acuerdo“.

 

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