Apertura del paso peatonal no resolverá escasez ni baja producción en la frontera

A pesar de que los presidentes Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos anunciaron la reanudación del paso peatonal en la frontera, la producción seguirá paralizada en la zona limítrofe. La apertura en cinco puntos que conectan con el país vecino fue una noticia que alegró a más uno; sin embargo, el sector empresarial quedó excluido de las consideraciones que fueron anunciadas en la reunión bilateral.

Ni la escasez ni el desabastecimiento serán resueltos con esta “apertura gradual” del paso fronterizo. Más bien la medida se trata de un “pañito caliente” para quienes se desenvuelven en el ámbito comercial.

“Que la gente pase no va a significar una reactivación del sector productivo. La industria no va a activarse todavía hasta no tener suficiente inventario de materia prima para atender el compromiso de abastecer”, aseguró el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Ureña, Isidoro Domingo Teres.

El representante del sector, quien también es miembro de la Comisión de Asuntos Fronterizos de Fedecámaras, argumentó que la activación de las aduanas es urgente; no obstante, el tema comercial parece no estar a la cabeza en la lista de prioridades de ambos países.

El sector empresarial se ha dado cuenta que los gobiernos de Colombia y Venezuela han tenido, en ese aspecto, una acción muy tímida”, apuntó; “si no hay posibilidad de abastecerse de insumos y materia prima, no vamos a reactivar nada”.

Las medidas acordadas por Maduro y Santos

Tenemos una alegría que ojalá nos perdure en el tiempo”, expresó la presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio, Isabel Castillo, sobre el encuentro bilateral que tuvo lugar en Macagua, estado Bolívar. Sin embargo, a casi un año de cumplirse el cierre de la frontera, Castillo aseguró que espera que los acuerdos entre ambos países beneficien al sector productivo. 

Como objetivo principal, aseguró la presidenta de la cámara, se persigue que la frontera sea abierta en su totalidad. También que las empresas dispongan de materia prima para poder reactivar el comercio. “Este paso peatonal puede solucionar algunos problemas; pero las divisas vienen al país con el transporte de carga binacional“, indicó.

De acuerdo con Castillo, más de 50% de los comercios en San Antonio han cerrado por la crisis derivada del cierre fronterizo. “De cinco establecimientos que había en cada cuadra, ahora quedan dos, aproximadamente”, dijo. Esta situación, añadió, debió hacer sido evaluada en un principio y no un año después, con los reportes entregados el pasado jueves por las cancillerías de ambos países.

No solo es el sector empresarial el que estuvo omitido en los acuerdos de ambos mandatarios. El alcalde de Ureña, Alejandro García, denunció que el municipio no fue tomado en cuenta entre los puntos que serán habilitados para el paso peatonal. “En Ureña gente está muy disgustada. Hay 3 mil estudiantes, 2 mil trabajadores y mil enfermos que tienen que cruzar al territorio colombiano, porque también hacen vida allá”, aseguró.

Agregó que un estudiante que viva en el municipio, deberá tomar dos autobuses para poder atravesar la zona limítrofe. En total, le tomaría dos horas poder trasladarse. “No hay nada de qué alegrarse, acabaron con el aparato productivo“, dijo García.

Una de las preocupaciones sobre la habilitación del paso peatonal es la cantidad de gente que irá hasta los puentes para poder atravesar la frontera en busca de productos de primera necesidad. Si, anteriormente, cuando no había sido acordado por las autoridades, decenas de miles de personas se congregaron en los puentes para cruzar, ahora se espera que más venezolanos recurran a la misma iniciativa.

“El paso será muy difícil de controlar”, señaló Teres; “lo más probable es que vengan oleadas de venezolanos para surtirse de los alimentos más esenciales y Colombia no está preparada para manejar movilizaciones de esa magnitud”.

Para el alcalde de Ureña, las medidas acordadas no fueron más que un acto de humanidad de parte del Gobierno colombiano. Sin embargo, las empresas que apostaron por hacer de San Antonio de Táchira y de Ureña zonas industriales, quedaron deshechas: Los comerciantes no tienen qué vender y las industrias no tienen con qué producir.

Mientras tanto, la preocupación y la incertidumbre son el común denominador en el sector. “Esto no se trata de hacerle favores a la frontera, sino de la responsabilidad de los gobiernos en sus gestiones”, indicó Teres.

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