5 de julio de 2017, el día en que afectos al Gobierno asaltaron la Asamblea Nacional

Una piñata sangrienta. En medio de una furia llena de tubos, piedras, botellas, golpes, explosivos e insultos que dejó como saldo de heridos a los  diputados de la MUD Armando Armas, José Leonardo Regnault y Américo De Grazia, así como a los trabajadores Franklin Babó y Luis Herreira, quedó una profunda sensación de desamparo en algunas de las 400 personas que fueron mantenidas contra su voluntad en el Palacio Legislativo.

Y también el temor porque la violencia, lejos de ceder, aumente en los días que restan para que el Ejecutivo venezolano concrete la elección de una Asamblea Constituyente que ha profundizado las divisiones de los venezolanos. En medio de ese clima se conmemoró en este país el 206 aniversario de la declaración de Independencia.

Mientras la historiadora Inés Quintero, oradora de orden de esta fecha patria, aun discurría sobre el republicanismo y alertaba sobre la necesaria separación de poderes, iba y venía en la historia venezolana y el constante bamboleo entre la violencia y la estabilidad o la paz, sonaban en las afueras de la sede del Legislativo los ruidos de cohetones, gritos y advertencias de un grupo que se identificaba como miembros del colectivo La Ceiba.

El conocido activista que hace las veces de periodista, Oswaldo Rivero, asumió la responsabilidad de la convocatoria.

“Con toda la responsabilidad del mundo, sin capucha, aquí no hay encapuchado, aquí hay es pueblo, y estamos arrechos, haciendo este llamado a las redes sociales, a los movimientos sociales, a que vengan acá a la Asamblea Nacional. Estamos asumiendo la responsabilidad histórica de lo que estamos haciendo”, dijo el conductor del programa Zurda Konducta que transmite Venezolana de Televisión.

Muy temprano en la mañana, aproximadamente a las 8:00 am, el vicepresidente Tareck El Aissami, en compañía del ministro de la defensa Vladimir Padrino López, el ministro de Comunicaciones Ernesto Villegas y otros integrantes del Ejecutivo, había visitado la sede del Palacio Federal para abrir el arca donde reposa el acta de la independencia, ubicada en el Salón Elíptico.

Durante la sesión de este 5 de julio, la Asamblea Nacional aprobó la convocatoria de una consulta nacional a celebrarse el 16 de julio y que ha sido considerado como un hecho político que podría ser el detonante de la “hora cero” que fue anunciada por la oposición venezolana y distintos sectores de la sociedad civil.

Al mediodía, no bien había concluido la intervención de Quintero, un grupo de unas treinta personas ingresó al recinto legislativo. De acuerdo con la versión oficial, lo hacían para entregar un documento.

Los asistentes al acto protocolar quedaron presos desde ese momento.

El festín de la rabia se inició. Golpes, tubazos, patadas y explosivos.  Aunque testigos aseguran que vieron personas que portaban armas de fuego, no hubo informe de heridos por tiros. Según reportes de Oswaldo Rivero la agresión provino de adentro, aunque las fotografías, videos y relatos de testigos desmienten esta afirmación.

Mientras el diputado De Grazia era golpeado y yacía en el suelo, los uniformados observaban sin intervenir. Solo lo hicieron cuando vieron que los agresores lo podían matar, relata la periodista Valentina Quintero.

El diputado Henry Ramos Allup aseguró que hubo disparos y señaló de indolente a la GNB. Cuando ya fueron desalojados los asaltantes,  la jornada de terror no terminaría.

La sede del Legislativo seguía asediada. Afuera se oía a través de parlante el discurso del presidente Nicolás Maduro en el desfile militar que se realizaba en Los Próceres, relata la periodista María Fernanda Flores.

“Son ‘hechos extraños’, siempre extraños, donde está la oposición”, comenzó a decir el Jefe de Estado... “unos hechos de riña, de violencia. Yo condeno absolutamente esos hechos, hasta donde los conozco en este momento. Yo no voy a ser nunca cómplice de ningún hecho de violencia, los condeno y he ordenado su investigación y que se haga justicia. Paz, quiero paz para Venezuela, no acepto violencia de nadie, que lo sepa el mundo y el pueblo (…). Que se investigue y se diga la verdad” dijo el mandatario.

Sin embargo, Flores relata que también en el discurso el mandatario azuzó a las personas que protestaban fuera del Palacio.

A las 3 de la tarde aún el cerco continuaba. Un tuit del embajador de Reino Unido en Venezuela condenaba la trágica situación. Fue el repudio internacional lo que hizo que este ataque fuese visibilizado mundialmente.

En una ocasión anterior la sede de la AN fue asaltada por seguidores del oficialismo.

El 23 de octubre de 2016 en medio de una sesión extraordinaria que se celebraba para debatir sobre “la restitución de la Constitución, el orden constitucional y la democracia” un grupo de oficialistas entró de forma violenta al Hemiciclo de Sesiones. El de este 5 de julio es, sin embargo, un ataque que ha sido comparado con el atentado al Congreso de 1848, un hecho histórico que marcó la separación definitiva de “liberales y conservadores”. 

De acuerdo con una fuente directa de Efecto Cocuyo fue la intervención de altos personeros de otros países lo que logró mediar para garantizar la integridad de los que estaban en el Palacio.

Sin embargo, aún faltaría para que todos pudiesen marcharse a sus casas. La evacuación del Palacio se inició pasadas las 6:00 pm, las personas fueron saliendo en grupos de 20, escoltados por efectivos de la Guardia Nacional y se dirigieron hacia la sede administrativa del Legislativo, ubicada a unos 500 metros del Palacio.

Caminaron bajo una lluvia de botellas, piedras, detonaciones de “bin laden”, (fuegos artificiales explosivos) e insultos. 

Para Valentina Quintero, una periodista que se ha destacado por dar a conocer las bondades de Venezuela, ver tantas expresiones de odio la dejó desolada. “Me pregunto qué nos está pasando, por qué esas personas nos odian tanto”.

Nadie tiene la respuesta exacta sobre los niveles de odio que vienen in crescendo en Venezuela, lo que si estiman algunos, como el consultor Edgar Gutiérrez es que arrecien. “La negociación no se divisa y vivimos el preludio de una confrontación que podemos imaginarnos cómo comienza, pero no cómo ni cuándo termina”.

Fotos:  Agencias

Video: Luigino Bracci