Viaje a la educación del Siglo XXI

Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav

Educador. Fundador de Cecodap.

Tuve la dicha de participar en una reciente visita al Colegio Montserrat en  Barcelona (Cataluña). Conocí en Caracas a Montserrat del Pozo, pedagoga, conocida como “Sor Innovación” por el trabajo de cambio educativo que ha motorizado desde hace 20 años en ese centro educativo.

Un proyecto de prevención que estamos realizando desde Cecodap con la cooperación de la Unión Europea me permitió satisfacer mi necesidad de constatar “con mis propios ojos” si la pasión e ideas inspiradoras de la hermana tienen un asidero real.

Asumir que la educación tiene que cambiar

Del Pozo plantea la necesidad de salir del paradigma educativo del siglo XIX. Lo asemeja a la imagen de un tren. El maestro es el conductor y cada niño debe estar sentado, quieto, dejarse llevar, “domesticado”. Hay recreos para que se bajen en la estación, se distraigan y lo más importante, regresen a su puesto a tiempo y se queden quietos.

Y también del paradigma educativo del siglo XX, donde se incorporan cambios (pupitres para zurdos, cambios curriculares, competencias, incorporación de tecnologías, …). Los define como cambios cosméticos.

Si estamos de acuerdo en que no podemos seguir educando a los niños con modelos de siglos pasados es alucinante llegar a esta escuela para ver cómo se asume el paradigma del siglo XXI.

Grupos grandes porque son más inteligentes fusionando sesiones para constituir grupos de trabajo incentivando el trabajo cooperativo. Con 2 o 3 docentes por ambiente de trabajo; quienes deben interactuar para propiciar el aprendizaje en grupo no dependiente del profesor; por proyectos de trabajo que permitan el desarrollo de las inteligencias múltiples. “El docente es como un entrenador en un equipo de fútbol. Define una estrategia, observa, da orientaciones pero no toma el lugar de los jugadores”.

Todo tiene un objetivo en el centro educativo, incluso el recreo para aprender a convivir.
Para ello es fundamental contar con:
• Equipos directivos convencidos y estudiosos
• Coordinadores y docentes preparados
La visión compartida y la motivación de un grupo de docentes pueden hacer la diferencia.

¿Cómo debe ser el líder que se necesita en las escuelas del siglo XXI?

• Ser una buena persona.
• Debe tener la capacidad de desaprender para que surjan ideas innovadoras. De desechar técnicas, estrategias para poder avanzar.
• Que tenga visión, agilidad.
• Capaz de ver más allá, que no hable sin saber ni estudiar.
• Que aplica en el aula lo que estudia e investiga. No se forma para tener más currículo o méritos.
• Tener conciencia empática. No basta saber lo que le pasa al otro; sino actuar para apoyarlo.
• Capaz de formar y fortalecer un equipo
• Una visión compartida como equipo: qué educación queremos y cuáles son las prioridades.
• Conocer lo que pasa en su escuela.
• Capaz de fortalecer cultura de centro, que existan buenas relaciones. Crear en el centro un ecosistema que emule el que queremos fuera. El centro puede constituir un oasis en ambientes de adversidad.
• Crear un ambiente donde directivos apoyan a docentes, docentes a estudiantes.
• Sabe cómo aprende un niño para conocer todas las capacidades y facilitar su desarrollo

“¿Qué es lo inamovible en un mundo que cambia todos los días?: El propósito de la educación”, afirma categóricamente Del Pozo. “En las actividades curriculares y estrategias hay que renovarse constantemente. Tenemos que educar para un mundo demasiado ambiguo”, agrega la educadora.

Visitar un colegio con estas características, conversar en las aulas con sus docentes y ver a los niños hablar emocionados de la educación que reciben, reivindica que los discursos de la hermana tienen un asidero.

Estar en una región de España con mayores recursos y evidenciar cómo se financia la educación pública y la privada con fondos públicos, me hizo revalorizar el esfuerzo que realizan en Venezuela miles de educadores y familias para gestionar lo básico.

No pude evitar la sensación de tristeza por el contraste con el momento actual de nuestra educación: las condiciones laborales de su personal, la migración forzada a otros sectores o país, la inasistencia por falta de alimentación o transporte público, carencia de agua…

Sistemas educativos que trabajan duro y sistemáticamente para lograr las ambiciosas metas trazadas contrastan con un país que suspende las clases durante una semana, en todos los centros educativos, por unas elecciones dejando a las escuelas y sus niños en la inercia.

No renuncio a la esperanza de ver que en un futuro no lejano nuestras escuelas emprendan ese viaje al siglo XXI.

Foto: abc.es

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores. 

 

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