Venezuela tiene su Bandera al revés

Javier Antonio Vivas Santana | @jvivassantana

Doctor en Educación. Autor de la Teoría de la Regeneración del Pensar.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro asumió el poder y permitió que mafias civiles y militares se encuentren explotando, de manera despiadada e ilegal, tanto el oro como los recursos minerales, sin importar la hecatombe de su flora y fauna, mientras nuestros indígenas mueren por inanición y enfermedades generadas por la contaminación y destrucción de la naturaleza.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro, junto con Diosdado Cabello, eligió unos inconstitucionales “magistrados” del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), cuyas sentencias han violado de manera sistemática no sólo nuestra máxima norma jurídica, sino convertido el estado de Derecho en una quimera que sólo beneficia a las cúpulas del poder político.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro, envuelto en una maquiavélica lexis, promovió la praxis de “colectivos” armados al margen de la constitución y las leyes, permitiendo con ello la conformación de grupos anárquicos, quienes actúan con máxima impunidad generando el caos delincuencial sobre la sociedad.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro devastó la economía, sumiendo al país en una espantosa inflación de tres dígitos altos, en el medio de una profunda recesión y suprimiendo las importaciones básicas de alimentos o medicinas, con el propósito de pagar una ilegal deuda externa, convirtiéndose de esta manera en un rancio gobierno capitalista que no responde a los intereses del pueblo, sino a los de sus socios en Wall Street.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro, junto con la cúpula insensible de sus panegíricos, dicen que es mentira ver a niños, adultos o ancianos comiendo de la basura, o negar la realidad de que millones de venezolanos no encuentran medicinas en redes públicas ni privadas, o que los recién nacidos son colocados en “cunas de cartón” en hospitales adscritos al ministerio de “salud”.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro ha permitido el aumento de la deserción escolar, acabando por completo la infraestructura educativa, y degradando la alimentación en las escuelas y liceos a niveles de humillación social.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro, sin autorización de la Asamblea Nacional, vendió la mayoría de activos que tenía el país en el exterior, así como desmanteló nuestra empresa petrolera, comprometiendo severamente no sólo las finanzas públicas sino agravando la condición política, económica y social del pueblo en todas sus dimensiones de vida.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro ha negado una auditoría pública y ciudadana que demuestre la inexistencia de corrupción en su gobierno en las diversas dependencias burocráticas, empresas públicas y ministerios.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro, siendo el administrador de la hacienda pública nacional, permitió la degradación de los servicios públicos, agudizando la crisis en la distribución de agua potable y ocasionando el colapso de la red de suministro eléctrico.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro se convirtió ante el país en minoría electoral, siendo abrumadoramente derrotado en las elecciones para la Asamblea Nacional en 2015, razón por la cual, ha evadido con cualquier subterfugio la convocatoria de elecciones regionales (vencidas) y municipales (por vencerse). En otras palabras, perdió su legitimidad de origen desde el momento en que, con la máxima complicidad de la directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE), desconoció abiertamente la realización de elecciones a través del voto libre, secreto y universal.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro ignora los llamados nacionales e internacionales sobre los abusos y errores cometidos por sus soberbias y prepotentes decisiones, entre las cuales la renuncia a la Organización de Estados Americanos (OEA) se convierte en una bradifrenia política que revela tanto la intolerancia del madurismo, como su negación a la crítica; verbigracia, la posibilidad de convivencia democrática con quienes no comparten sus pensamientos e ideología.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro, burlando las disposiciones institucionales, ha “legalizado” un permanente “estado de excepción”, que ha derivado en la arbitraria detención de civiles que son juzgados por tribunales militares, es decir, la aplicación de una autocracia que ignora la existencia del Ministerio Público como garante de los derechos ciudadanos; además, ha pervertido el ejercicio de la justicia para encarcelar a diversos dirigentes políticos quienes, aunque sean llamados por los voceros del gobierno “políticos presos”, resulta cada vez más evidente que son presos políticos.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro transformó su “gobierno” en un evidente totalitarismo, ordenando reprimir salvajemente cualquier tipo de protesta en su contra, lo cual ha derivado en decenas de muertos, cientos de heridos y miles de lesionados, para quienes los derechos humanos no existen porque según el Defensor del “pueblo”, palabras más, palabras menos, el gobierno solo se defiende de grupos desestabilizadores, aunque mueran jóvenes y estudiantes por balas o bombas lacrimógenas cuyo control sólo se encuentra en manos de la policía o la Guardia Nacional.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro convocó una seudoconstituyente buscando transformar una minoría electoral en una “mayoría” relativa, o mejor dicho, crear un “falso positivo” electoral, para hacer ver ante el mundo que promueve “salidas democráticas”.

Venezuela tiene su Bandera al revés desde que Nicolás Maduro, empecinado en aferrarse al poder, ha violado sistemáticamente la Constitución, al punto de que pretende redactar un nuevo texto constitucional sin consultarle al pueblo e ignorando que semejante decisión nos coloca en el abismo de una sangrienta confrontación civil.

A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.