Venezuela necesita investigación y ciencia básica

Paulino Betancourt Figueroa | @p_betanco

Profesor-Investigador Universidad Central de Venezuela • Miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat • Editor de la Revista Catálisis • Presidente (H) de la Sociedad Venezolana de Catálisis.

¿De qué sirve la ciencia básica para Venezuela y el mundo en desarrollo? ¿Por qué una nación que no puede alimentar a todos sus habitantes trataría de enviar satélites al espacio? A principios de este año 2016, en una reunión para promover el talento científico en África, María Teuw Niane, Ministro de la Educación Superior e Investigación de Senegal, habló de la necesidad de la ciencia básica en los países pobres.

El objetivo de la ciencia básica es utilizar la investigación como herramienta, para que se convierta en una actividad valiosa y sostenible. La idea es crear un sistema en el que los científicos puedan trabajar sobre los problemas de su propia tierra y contribuir a la búsqueda universal de conocimiento.

A menudo es visto desde afuera que trabajar en ciencia pura es un derroche de recursos. Sin embargo, la ciencia es esencial como herramienta para mejorar la calidad de vida, asegurar la salud y el suministro de alimentos. Es cierto que la investigación científica en las naciones pobres debe centrarse en problemas aplicados que proporcionen resultados directos a la economía.

Así, un ejemplo notable es el proceso desarrollado por Brasil para convertir caña de azúcar en etanol como fuente de biocombustible o como en el sureste asiático, donde la ciencia ha estudiado plagas y enfermedades de la yuca, que también es prioridad para Venezuela, porque muchas personas dependen de la yuca como alimento básico y una fuente de ingresos. Ambos casos necesitaron de las ciencias básicas para el desarrollo de las aplicaciones.

Muchos otros factores amenazan la existencia humana, desde virus hasta las placas tectónicas. En el hemisferio sur, donde se ubican la mayoría de los países en desarrollo, los desastres naturales y las enfermedades emergentes persiguen las vidas de millones de personas. Las epidemias de Ébola y Zika, el terremoto de Ecuador y el tsunami de Aceh son solo algunos ejemplos recientes. Para entenderlas, no solo necesitamos la ciencia que tiene un valor económico, necesitamos la ciencia que se pregunta por qué el mundo es como es.

Por supuesto, en el mundo desarrollado ya estudiaron sus problemas usando la ciencia pura. En Venezuela, algunos investigadores están analizando la genética de la población y su susceptibilidad a ciertas enfermedades, obra que también ofrece ideas sobre los orígenes de la humanidad (Ej. Enfermedad de Huntington o mal de San Vito), también se estudian los organismos vivos que transfieren enfermedades infecciosas, fármacos provenientes de plantas autóctonas, células madre, estudios teóricos en mecánica de fluidos, etc.

La ciencia es, indiscutiblemente, una actividad costosa. Por lo tanto, el desarrollo científico de cualquier país requiere de un gran financiamiento, que puede provenir del Estado o del sector productivo. Un caso emblemático es invertir en un satélite de observación terrestre con cámaras de alta resolución que permite estudiar, entre otras cosas, los recursos hídricos y las zonas en peligro de desertificación. Estos datos en sí son de gran valor porque permiten la planificación agrícola, urbana y el desarrollo sostenible con el ambiente.

Buena parte de los países en desarrollo asignan menos del 1% del producto interno bruto a la investigación científica. En Venezuela la inversión que se hace en ciencia y tecnología es insuficiente, donde la inversión ni siquiera alcanzó el 0,2% del PIB. Más aún, en la última convocatoria las subvenciones del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología otorgaban para un proyecto de investigación montos inferiores a Bs. 250.000, insuficientes para comprar equipos de laboratorio de última generación.

Son muchos los problemas que enfrentan los científicos venezolanos para hacer ciencia. Sin embargo, estos problemas se pueden agrupar en dos categorías que son las principales problemáticas para el desarrollo científico en Venezuela: la falta de inversión en ciencia, y la inexistencia de una cultura científica.

¿Cuál es la solución? Es incuestionable, que se requiere del financiamiento adecuado para apoyar a la investigación en las fronteras del universo, la tierra, el clima, las ciencias de la vida, la salud, la nutrición, los materiales y la ciencia computacional. Se debe incentivar a los venezolanos a hacer mejor ciencia, creando una plataforma científica real capaz de apoyar el desarrollo de las ciencias, además de sustentarse la formación de profesionales de alto nivel en las diversas disciplinas científico-técnicas. Con estos cambios, se impulsará la excelencia científica en el país.

Es demasiado pronto para hacer predicciones, pero tal vez se puede ser optimista en que un nuevo enfoque de financiamiento en la investigación básica producirá un cambio duradero en la ciencia nacional. La ciencia básica no puede darnos un resultado inmediato, sino que nos dará una comprensión más profunda sobre un mundo que cambia continuamente.

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