Una semana de protestas en Venezuela: ¿Más de lo mismo?

Luz Mely Reyes | @LuzMelyReyes

Periodista venezolana, analista política. Especialista en Comunicación Organizacional con certificación en Periodismo Emprendedor en CUNY Graduate School of Journalism. Autora de Politikom, Con la Vagina bien puesta y co autora de Marketing Politico. Herramientas para ganar elecciones. Amo las campañas electorales, por dentro y por fuera.

Cuando pocos lo esperaban, las calles caraqueñas volvieron a calentarse. El motivo aparente: dos sentencias ( signadas 155 y 156) de la sala constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que habilitaban al presidente Nicolás Maduro para dictar leyes en materia penal, de Hidrocarburos y por otro lado, permitía a la propia sala arrogarse las competencias de la Asamblea Nacional.

Todo ha ocurrido en un lapso de 12 días que empezaron tímidamente el 27 de marzo con reacciones a la sentencia 155. El miércoles 29 de marzo, una nueva sentencia, la 156, encontró a la mayoría durmiendo porque fue dada a conocer luego de las 11 pm. Luego de las primeras impresiones, comenzó una especie efecto cascada, con pronunciamientos nacionales e internacionales. Pero el empujón necesario lo dio el pronunciamiento de la Fiscal Luisa Ortega Díaz, quien el viernes  31 de marzo declaraba que tales sentencias rompían el orden constitucional, lo cual  obligó al Ejecutivo a reaccionar y buscar una manera de resolver este conflicto. Nadie se esperaba que LOD hiciera tales comentarios.

Por esta última y por otras razones las recientes protestas en Venezuela están siendo percibidas como diferentes a las ocurridas durante 2013, 2014 y 2016.

Hay varias lecturas para respaldar esta observación.

La Fiscal Ortega es considerada como la cara visible de un descontento que corroe el seno del chavismo. También algunos estiman que las discrepancias internas con los grupos de poder la pueden haber llevado a ser la “vocera” de ese malestar. O algo más sencillo y que algunos aún dudan: LOD es una de las garantes de los derechos humanos. Sus actuaciones pueden ser sancionadas internacionalmente.  Cualquiera sea la hipótesis, el resultado por ahora es el mismo. Un piso institucional para respaldar los reclamos de la oposición.

Por otra parte, ya directamente en la oposición,  por primera vez hay un consenso en los sectores sobre la necesidad de mantener las manifestaciones de calle, luego de que una abrupta suspensión de estas protestas, para sumarse a la iniciativa del diálogo, generara discrepancias y divisiones en lo interno de la plataforma unitaria y un descenso de más 12 puntos porcentuales de apoyo a la Mesa de la Unidad.

De aquellos polvos, son estos lodos

Sin embargo, las decisiones recientes del TSJ  forman parte del cúmulo de sentencias del Supremo  que desde 2016 declaró en desacato a la naciente Asamblea Nacional- totalmente en manos de la oposición que ganó las ⅔ partes del cuerpo legislativo en diciembre de 2015- porque el Parlamento decidió juramentar a tres de los diputados electos por el estado Amazonas en contradicción de un dictamen de la sala electoral del TSJ que ordenó la desproclamación de estos diputados por supuesto fraude.

En lo adelante se producirían enfrentamientos que se han conocido como la guerra de poderes, y en la cual el TSJ ha ido mermando las competencias de la AN.

En 2016 los esfuerzos de la oposición, una vez ganada la AN, se centraron en cumplir una promesa que produjo divisiones: definir el mecanismo  salida del presidente Nicolás Maduro en un lapso de seis meses.

Ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo con las diferentes propuestas, la MUD decidió acogerlas todas: desde la enmienda constitucional hasta una eventual constituyente.

Sin embargo, fue el referendo revocatorio lo que logró unir las voces opositoras.

Los esfuerzos se concentraron en alcanzar esta convocatoria. Fue el turno entonces del Poder Electoral de colocar trabas a la iniciativa. Una a una la oposición las fue superando. Y cuando ya estaban listos para lo que sería una de las mediciones de fuerza más retadora en las calles, como era la recolección de mas de 4 millones de firmas para respaldar el llamado al referendo, ese paso fue abortado por el CNE en acatamiento de sentencias de tribunales penales de cinco estados. Era octubre de 2016 y de allí en adelante la MUD perdió el rumbo, sumida en un mar de contradicciones.

Iniciado 2017, luego de una de las crisis económicas más severas del país, con un gobierno mermado popularmente, pero atornillado, pocos auguraban que la oposición lograra rearmarse, pese al retraso de las elecciones de gobernadores que debieron ser convocadas para finales de este semestre, aunque debieron realizarse en diciembre pasado.

El motivo del despertar se lo dio las sentencias 155 y 156, pero el empujón se los dio LOD. Así fue que el clima político de Venezuela se encendió en menos de una semana.

¿Pero son más de lo mismo o son diferentes estas expresiones de descontento?
Aún es temprano para medir el alcance de las protestas y su impacto. sin embargo el contexto en el que se dan es totalmente distinto al de años precedentes.
En el plano interno, el rechazo hacia el gobierno del presidente Maduro no ha cesado. El Ejecutivo ha logrado estabilizar la crisis de escasez de alimentos en dos vías: administrando la escasez a través de los Comité Locales de Abasteciminentos ( Clap) que según cifras oficiales atienden a más de 4 millones de familias y abriendo las fronteras para la importación de productos, pero a la vez sincerando precios que hacen incomprables para muchas familias tales productos.
Lo mínimo que requiere una familia de cuatro miembros para comer decentemente es el equivalente en bolívares de 500 dólares ( a cambio oficial), mientras que el salario mínimo a esa misma tasa es de 200 dólares.
La canasta básica ( incluye más que alimentos) supera el equivalente a los 1000 dólares. Un aproximado de la inflación interanual es que supera el 500%. Todas son cifras estimadas y ofrecidas por organizaciones como Cendas ya que las autoridades no ofrecen las cifras oficiales.
En el plano de finanzas, la crisis es más opaca. Venezuela debe cumplir compromisos con los acreedores de bonos de Pdvsa por un monto 2 mil 60 millones de dólares, los cuales serán pagados el miércoles 12 de abril, según nota de prensa de la petrolera.
No obstante, expertos advierten que si Venezuela honra sus compromisos, entonces no habrá suficiente dinero para atender la crisis interna.

Luego tenemos una situación caótica de carácter humanitario. A los venezolanos se les hace imposible conseguir fácilmente medicamentos para enfermedades como la diabetes o el cáncer, el impacto de la desnutrición en niños menores de 5 años alcanza cifras alarmantes de acuerdo con el sistema centinela de monitoreo de Caritas de Venezuela.

En el contexto internacional el gobierno venezolano está cada vez más aislado. Ha quedado en minoría en Unasur ( alianza creada por el gobierno de Hugo Chávez), ha perdido aliados en la OEA, ha sido suspendida de Mercosur que recientemente activó la cláusula democrática y apenas puede echar mano de aliados de siempre como Rusia y China.

En respuesta a los reclamos, el gobierno ha respondido con impedimentos a los manifestantes a quienes no dan permiso de expresarse frente a los poderes públicos, un discurso incendiario de sus voceros mas radicales, con llamados a su base para enfrentar a los manifestantes y con la tradicional política de descalificar la protesta por algunos focos de alteración del orden público. En contraste, la fuerza armada ha tenido mas un rol de contención y represión que puede ser considerado de moderado, al menos hasta la protesta del pasado jueves..

Pero creo que lo que hace diferente estas manifestaciones es un sentimiento de indignación generalizado que está finalmente siendo encauzado por los líderes, que a su vez han sido obligados a dejar sus posturas individuales por estas demostraciones de respaldo y reclamo de la gente. Todos en Venezuela vivimos la crisis y parece que hay un sentimiento mayoritario exigiendo que se resuelva de una vez por todas.

 

  • Irene Del Carmen Pérez-Merbis

    La oposición la tenemos que hacer todos nosotros, uno a uno

  • lincoln martinez

    Con marchas, marchitas, guarimbas, trancar calles, avenidas, autopistas, no se logra nada. lo único que se ha logrado son personas golpeadas, presos, desaparecidos, comercios saqueados, heridos, muertes; el gobierno continúa inconmovible, y no pasa nada, cada día lanza un pote de humo y van pasando los días, y Maduro completa el periodo de su mandato tranquilamente; Uds. creen que la cúpula del gobierno dominante compuesto por personas fuera de la ley nacional como internacional y no tienen donde ir, siendo el único lugar en el mundo donde pueden estar tranquilos, disfrutando de los bienes y dineros mal habidos es aquí en Venezuela, y de complemento protegidos por el mismo gobierno, serán bien pendejos de soltar tremenda teta. La única manera inmediata de salir de este régimen dictatorial es un paro total nacional.