Una primavera pedagógica ¿es posible? - Efecto Cocuyo

Una primavera pedagógica ¿es posible?

Fernando Pereira | @cecodap | @fernanpereirav

Educador. Fundador de Cecodap.

Horizonte 2020 es uno de los proyectos que está sacudiendo la educación en Cataluña. Es llevado adelante por los jesuitas (Jesuites educació) en una red de 8 escuelas tras haberse cuestionado cómo debe ser la educación tras la transición del siglo XX al XXI y cómo visualizar la educación en el 2020 y más allá. De ahí se origina el nombre de este proyecto.

“Empezamos a idear todo el Horitzó en el 2008, 4 años de ideación y liderazgo a equipos directivos, en el 2012 se inició el proceso de participación y en el 2014 empezamos a trasladarlo al aula (NEI y MOPI) y desde entonces no hemos parado”, nos señala Cristina Rodríguez, quien fue nuestra anfitriona en la visita que realizamos a Barcelona gracias al apoyo de la Unión Europea.

“El modelo está agotado”

Pepe Menéndez, uno de los impulsores de la propuesta, señala: “La escuela hace unos veinte años que está en crisis, se ha ido abriendo una brecha entre los objetivos de la escolarización universal y los resultados académicos de los alumnos. El modelo está agotado y el que tenemos no es el que necesitamos. No se trata de hacer algunas rectificaciones, algunas sostenidas en fórmulas del pasado. Los cambios tienen que ser profundos y radicales y tienen que estar apoyados en el compromiso de todos los sectores económicos y sociales”.

Somos una ola de emociones por el cambio

Un ejercicio de este tipo solo se puede lograr movilizando a un colectivo.
“No se trata de introducir cambios al sistema actual sino de implementar un nuevo modelo pedagógico y de gestión de cambio sistémico”, insisten.
“Centrarnos en el qué, qué queremos, un gran cambio disruptivo, de inclusión y futuro.
Sólo con un gran qué encontraremos después el cómo. Este último lo resolveremos cuando llegue la ocasión”
El qué se debe definir participativamente con los actores claves: estudiantes, familias, educadores. Se promovió así un amplio proceso de consulta donde también participaron agentes externos, expertos, profesionales de distintas disciplinas, empresarios, ONG…
La consulta se centró en seis ámbitos:
• Métodos, contenidos y valores
• Alumnos y profesorado
• Espacios educativos
• Tiempo y organización
• Tecnología y recursos
• Familias y entorno

Resultado: 56 mil ideas generadas por más de 13 mil personas.

Una consulta de esta magnitud solo puede ser realizada desde la confianza. “Si no confiamos y propiciamos la creatividad no hace falta siquiera que empecemos”
El reto: formar personas integrales para una sociedad diferente, en estrecha colaboración con las familias, para que los alumnos descubran todo su potencial y se conviertan en personas competentes, conscientes, compasivas y comprometidas.

¿La escuela que queremos?

“Una escuela capaz de entender que el conocimiento no está para guardarlo en el congelador de la memoria. Una escuela que conecte con el proyecto de vida de los alumnos”, afirma con convicción Menéndez.

La escuela de hoy prepara a los adolescentes para un mundo que ya no existe. La rapidez de los cambios es muy pronunciada. Necesitamos una escuela en constante revisión, una escuela que aprende y evoluciona con la sociedad.
17 ideas clave resultaron del proceso de discusión y decantación, entre las que podemos destacar:

• Humanista: Busca el desarrollo emocional e intelectual optando por el desarrollo de las inteligencias múltiples y el trabajo por competencias, poniendo especial atención en el crecimiento interior y espiritual

• Del siglo XXI: Consciente de que estos tiempos requieren una nueva forma de enseñar y aprender, centrada en el estudiante.

• Con un nuevo modelo pedagógico (MENA): Basada en la esencia de la pedagogía ignaciana, en la psicología del aprendizaje y las recientes aportaciones de la neurociencia: Equipo docente integrado trabajando juntos en el aula, alumnos protagonistas, familias implicadas, recursos digitales, tiempo flexible, contenidos con valores, metodología diversa y evaluación dinámica)

• Físicamente diferente: Espacios polivalentes para el trabajo con grupos más grandes de estudiantes, que permiten el trabajo cooperativo por grupos

• Un patio educativo: Deben ser espacios agradables de relación, convivencia y juego.

• Integrada e interrelacionada en torno a un solo proyecto educativo durante toda la semana incluyendo las actividades culturales, deportivas, musicales

• Sensible con el medio ambiente como un elemento importante del proyecto educativo

7 focos competenciales

• Comprensión lectora

• Expresión oral y escrita

• Resolución de problemas

• Habilidades digitales

• Interioridad

• Aprender a aprender

• Valores sociales

Metodología: Potencia el aprendizaje por descubrimiento, ya que promueve la creatividad, autonomía, observación y razonamiento. El aprendizaje por proyectos, resolución de problemas y trabajo cooperativo son claves en el MENA.
El estudiante es centro del proceso y el educador es facilitador. El docente tiene un papel clave que solo se puede lograr si están conectados con su vocación. “¿Cómo se puede acompañar a otros si no nos hemos conectado con nosotros mismos?”

El espacio físico debe estar al servicio del nuevo modelo educativo. Aulas grandes, polivalentes, con diferentes espacios para propiciar el trabajo en equipo, el desarrollo de diferentes actividades. “Queremos ganar dinamismo, flexibilidad, alegría, sorpresa, creatividad, luz y color”

La ilusión generada la pudimos observar en la chispa que emana de los ojos de directivos, docentes, estudiantes, familiares. No nos queda duda de que se puede cambiar, para mejor, con trabajo, tenacidad y la estrategia adecuada. Esa brillantez la queremos ver en nuestra gente, en nuestro país, para transformar el invierno en una primavera pedagógica.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores.

 

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