Una ley para el odio

Antonio José Monagas

Profesor Titular ULA, Dr. Ciencias del Desarrollo, MSc Ciencias Políticas, MSc Planificación del Desarrollo, Especialista Gerencia Pública, Especialista Gestión de Gobierno, Periodista Ciudadano (UCAB), Columnista El Universal, Diario Frontera, RunRunesWeb.

En política se cometen tantos errores, como enfoques tiene la vida cuando de analizar su discurrir se trata. Cuando el ejercicio de la política sucede en tiempo de dictadura, en política se yerra no sólo azarosamente. También, de manera reiterativa pues el poder en manos del dictador, se convierte en criterio de gobierno. Por lo cual la política se torna invasiva, abusiva e insidiosa.

Con el golpe que la Asamblea Nacional Constituyente le propinó a las libertades políticas, al arrogarse la potestad para inhibirle al venezolano emociones que reflejan la conciencia reguladora de su estado anímico, sancionando con la ilegitimidad e ilegalidad del caso una “ley contra el odio, la convivencia pacífica y la tolerancia”, la arbitrariedad del régimen alcanzó la cúspide de la orografía política nacional.

El propósito que encubre dicha ley es desquiciadamente político por cuanto no hay forma razonable de sancionar impulsos de sensibilidad hacia aquello imaginado como positivo o negativo. Tan absurda normativa, detenta problemas de inconsistencia jurídica, lo cual evidencia el carácter viciado que exhibe su origen. O sea, ilegitimidad de origen a lo cual se suma ilegitimidad de desempeño de cara a las libertades pautadas por la actual Constitución.

Esta ley revela serias dudas en su estructura jurídica pues pone al descubierto una arriesgada discrecionalidad en su normativa ya que la misma se basó en criterios individuales de “constituyentistas”, cargados de odio visceral. Contrariamente a lo que invocaron apelando a la condición “soberana y plenipotenciaria” que se endilgan.

Todo esto hace ver que, lejos de presumir ser una ley contra el odio, supuestamente dictada a favor de la convivencia pacífica y la tolerancia, es una ley que, sin ser sancionada por un órgano constitucionalmente facultado para hacer ordenamientos fundamentados de la vida ordinaria nacional, vendrá a promover serios desencuentros conducentes a radicalizar más aún la polarización y sus implicaciones. Es decir, que lejos de evitar comportamientos encubiertos en el odio como sentimiento propio del ser humano, provocará reacciones saturadas de un permisivo odio.

Por dónde se vea tan absurda ley, su aplicación devendrá en gruesos problemas porque el odio, como otros sentimientos, es un concepto jurídico indeterminado en cuya interpretación prima la subjetividad del funcionario. Su concepción en la ley, constituye además una amenaza a libertades tan fundamentales como la libertad de conciencia y las libertades de expresión, pensamiento, opinión y de prensa.

Entonces, ¿cómo puede definirse el delito de “odiar” en el fragor de una realidad que confunde prácticas políticas con ideales políticos? En consecuencia, esta ley no posee ni la fuerza ni la razón jurídica, ni tampoco la garantía, para atacar la causa de fondo del odio. Menos, en una sociedad donde el pluralismo político es condición sine qua non y fundamento del sistema político democrático.

Sin duda, es una ley dirigida a incentivar actitudes de odio necesarias para activar los resentimientos que hacen que una dictadura se torne en instrumento de turbulenta lucha, tal como pretendió justificarla el irascible Che Guevara. Sobre todo, cuando dijo que “un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”. De modo que esta no es una ley para evitar el odio como tentación política. Debe reconocerse que, fatalmente, es una ley para estimular el odio entre venezolanos. O sea, una ley para el odio…

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores.

 

  • LUIS

    ahora viene la ley sonrisa y la ley flaco bello,,,,,,, que vergüenza de dictadura,,,,,asustando a los bolsas,,,,zombies,,esclavos y pendejos,,

    no veo a la fuerza armada bolivariana sr,,,,,,, esta encuartelada sr,,,,,,,,,,,, la dignidad y la soberanía,,,,sr,,,, todo secuestrado sr,,,,,
    la dictadura comunista impone la tiranía anti bolivariana,,,,,