Terminará como todas las revoluciones

Oscar Morales Rodríguez

Economista con un Magister en Políticas Públicas. Colaborador de varios medios nacionales.

Pocos se atreverían a festejar la mortandad de la revolución cubana (1959), mexicana (1910), china (1927), francesa (1789), rusa (1917) o la española (1936). Todas llevan el signo del exterminio de seres humanos, períodos de hambruna, vivencias de desolación y desamparo, tiempos de martirios interminables y experiencias sanguinarias inimaginables. Como todas las demás, este experimento de “revolución bolivariana” no ha salido bien.

Esa promesa soñadora de hacer el paraíso en la tierra, terminó en un tufo pestilente que tiene a millares de niños desnutridos y médicos suplicando por las redes sociales remedios para sus familiares. Esa vanagloria de darnos la “mayor suma de felicidad posible”, resultó en repartir una caja con alimentos básicos y controlar por medio de un documento de identificación inventado. Esa fantasía de transformarnos en la “gran potencia naciente de América Latina y el Caribe” y “garantizar la paz planetaria”, acabó en el enquistamiento de un mayor número de malos hábitos y en un ‘pranato’ de la política (Ramírez dixit).

Da mucho miedo cuando repiten que “tenemos que ir a una nueva y profunda revolución económica”. Si sus palabras de buenos augurios han terminado en todas las carencias que conocemos hoy, no quisiera imaginar en qué desmadre podría concluir esa estrategia de seguir intentando las mismas recetas con más vehemencia; si persisten con medidas fracasadas hasta el cansancio, no sé en qué cosa mutaremos para sobrevivir.

Está demostrado que para mantenerse en Miraflores están dispuestos a hacer cualquier cosa. Y lo peor es que tienen una herramienta poderosa que utilizan sin titubeo: el Estado. El aparato estatal es la concentración de poder más grande que los individuos hayamos podido organizar, por ello, si no se le colocan los contrapesos necesarios, su potencia fácilmente puede terminar autodestruyendo el derecho, la justicia, la seguridad y todos los elementos de la institucionalidad. El gobierno lo sabe, de manera que, lo emplea para imponerse y dominar con capricho.

Sin prisa, pero sin pausa, hemos sido atacados por un germen que busca -premeditadamente- transformarnos en piezas dependientes para la dominación de todos sus intereses, pero dando caramelitos con sabor a “reivindicaciones sociales” inexistentes; nos conducen para convertirnos en objetos sustituibles regalándonos vitaminas con gusto a “igualdad social” que nunca llega; nos dirigen con cautela a la subordinación de sus antojos, pero aromatizada de “justicia social” que desconocen.

La buena noticia de toda esta pesadilla, es que no estamos viviendo sucesos que no hayan sido superados por otros países. Es cuestión de revisar la historia y adaptarla a nuestras particularidades. No es un calco, pero sí debemos tomar lecciones. La hiperinflación, la escasez, la hambruna, los desequilibrios económicos y el deterioro de la institucionalidad, se han experimentado en otras latitudes y fueron resueltos. En consecuencia, basta indagar sobre cómo lo hicieron esas naciones y tomar apuntes. Porque, a pesar de que todos los procesos históricos son diferentes y de que cada uno de ellos tiene sus singularidades, de todos modos, vale la pena intentar encontrar los puntos coincidentes para resolver nuestras calamidades.

Si todos los países que sufrieron el virus infeccioso de la “revolución” lo lograron, ¿por qué nosotros no? No creamos que somos tan distintos como para no terminar con esto. Vamos a lograrlo, pero con muchas cicatrices a cuestas y 10 mil toneladas de aprendizaje para no repetirlo.

Foto: El impulso

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores. 

 

Comentarios

6 Comments
  1. No es posible que se asista impotentes a una tragedia que se puede solucionar. Se coonoce el fracaso de las falsas revoluciones, se conoce que se pueden tomar medidas ante la crisis económica y social -insegurida, escasez, inflación, problemas de la salud, etc. Otros países de América Latina han salido adelante, no se puede perrmitir que esto siga sin probar otras soluciones, otras políticas que pueden ser efectivas en el corto y mediano plazo. Es una preocupación de los venezolanos y ya vemos que también de muchos países hermanos.

  2. LAS REVOLUCIONES O ROVOLUCIONES,,, SON LA MANERA DE ENGAÑAR Y MANIPULAR A LOS IGNORANTES PARA DOMINARLOS,,

    LAS REVOLUCIONES LAS MONTO FRANCIA PARA DOMINAR AL MUNDO,,,,,CON SU FILOSOFIA Y LUEGO LOS COMUNISTAS LA USARON CON MAS TECNICAS DE DOMINIO DE MASAS,,,,,,,POR ESO HOY EN VENEZUELA SE APLICO ESA TECNICA O MANUAL COMUNISTA,,
    PARA SAQUEAR EL PAÍS Y EMPOBRECER AL PUEBLO,,CASO CUBA,,,,,,,AHORA REEDITADO EN VENEZUELA,,Y VAN PARA COLOMBIA SI NO SE PONE LAS PILAS EL PUEBLO COLOMBIANO,,,,LE VAN A INYECTAR O YA SE LO ESTAN METIENDO EN SILENCIO,,,,,
    SANTOS ESTA MONTANDO TODO ESE PLAN,,,,CON LA FARC,,, hay varios candidatos comunistas socialistas camuflajeados en Colombia,,, NO AL COMUNISMO SOCIALISTA PROGRAMADO,,,,,,PUPU++LISTA,,, EL DOMINIO DE MASA Y SAQUEO DE PAÍSES,,,,,

  3. Un sistema de gobierno identificado como ineptocracia, en el que los menos aptos para liderar son elegidos por los menos capaces de producir, y en el que aquellos miembros de la sociedad menos capaces de sustentarse a sí mismos o de triunfar son recompensados con bienes y servicios procedentes de la riqueza que le ha sido confiscada a un número cada vez menor de productores. Estableciendo sin lugar a dudas que la ineptitud, como concepto y sistema, es fundamentalmente inherente al gobierno y a los que se hacen llamar líderes políticos. En nuestro país, las elites que siempre han dominado, desde las épocas coloniales, se aprovechan de los gobiernos con la característica de la ineptocracia, y realizar grandes negocios, estas elites mueven los hilos sutilmente e involucran a los nuevos mandatarios con cantos de sirena, estos no les importa el bienestar del país y no ayudan en nada para el desarrollo de la nación, al contrario se hacen los indispensables y los nuevos revolucionarios y militares no se sienten utilizados, estos los hacen participe de los negocios y de allí el aumento de la corrupción.

  4. Aquí en Venezuela no hay ni socialismo, ni comunismo, ni castrismo, ni revolución, lo que hay es ladronismo.

  5. Y TODA LAS REVOLUCIONES TERMINAN CON MUERTOS CUANDO UNO ESTA HACIENDO UNA COLA Y NO CONSIGUE LO QUE BUSCA O ESTA MUY CARO EL ARTICULO TU LO QUE DICE O PIENSA QUE OJALA SE MUERA EL CAUSANTE O LOS CAUSANTES DE NUESTRA DE DESGRACIA

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