Susana, bella, llorona y echada pa´lante

 

El 20 de octubre de 1955, Susana Duijm se coronó Miss Mundo en Londres, convirtiéndose, no solamente en la primera venezolana en obtener un título internacional de belleza, sino también, en el caso del certamen británico, en la única latinoamericana en lograrlo hasta aquel momento. Desde entonces saltó a la estelaridad y cautivó a todos con la espontaneidad, simpatía y sencillez que formaban parte esencial de su personalidad. Fue a no dudarlo, la más querida y popular de nuestras reinas de belleza. Prueba de ello es la resonancia mediática que ha tenido, primero el accidente cerebrovascular (ACV) que sufrió el pasado jueves en la madrugada en su residencia de Margarita, la isla que acogió como su hogar desde hace ya bastantes años; y luego su muerte, ocurrida la tarde del sábado.

Conversar con Susana era siempre una delicia. Uno nunca podía dejar de reír ante los ocurrentes y espontáneos comentarios que disparaba a lo largo de cada diálogo, teñidos de humor y chispa criolla. Tuve el privilegio de conocerla casi desde mis inicios en el periodismo y de  nuestras frecuentes entrevistas o animadas conversaciones de café, he extraído algunas frases que revelan el singular y divertido ser humano que fue:

Vivir en Margarita ha sido para mí la felicidad más grande del mundo. Aquí he encontrado aire puro, playas bellas, gente simpática y muy especial. A  mi isla no la cambio por nada”.

“De no haber sido Miss Venezuela y luego Miss Mundo, estaría por ahí  casada, con un montón de muchachos”.

“¿Que si sigo alguna rutina para mantenerme bella? ¡Nooo mi amor! ¡Nada! Más bien el doctor me dijo que la artrosis me había comenzado en la rodilla por no hacer ejercicios”.

El momento más importante de mi vida fue cuando tuve mis hijos y el más desafortunado cuando me divorcié”.

Me enfurecen la mentira y la injusticia”.

“Soy sentimental, confiada, llorona, bromista y echada pa´lante”.

“Yo no me arrepiento de nada, manito; ni siquiera de no haber hecho carrera de modelo en el exterior cuando, recién electa Miss Mundo, me lo propusieron en París”.

“Todavía sigo siendo adeca. Lo seré hasta la muerte”.

No me volví a casar porque no conseguí con quién, creo que los apabullaba”.

“De la Venezuela de antes añoro la tranquilidad, la cordialidad, la amistad que había entre todos los venezolanos”.

 Autoretrato de una eterna Miss

¿Sentimental?
Mucho.

¿Confiada?

Demasiado.

¿Llorona?

Bastante.

¿Echada pa’lante?

También.

¿Bromista?

Hasta la muerte.

¿Bonchona?

No.

¿Glotona?

Bueno… más o menos.

¿Transparente?

Sí señor.

¿Puntual?

Al máximo.

¿Arrolladora?

No sé.

¿Buena amiga?

Eso sí.

¿Madre consentidora?

También.

¿Lo peor que se ha dicho de ti?

¡Uy! Tantas cosas… ja ja ja.

¿Y lo mejor?

No lo sé todavía.

¿Lo que más le agradeces a la vida que has tenido?

Toda la suerte que me ha acompañado en mi vida. Cada vez que me levanto le doy más gracias a Dios.

¿Sabes cuando alguien te miente?

Lo presiento.

¿Cómo combates las depresiones?

¿Las depresiones? Soy poco depresiva.

¿Mujer de una sola palabra?

Te juro que sí.

Una anécdota

El grandeliga venezolano Alfonso Carrasquel siempre contaba una anécdota, que además de divertida, ponía de manifiesto quiénes eran las figuras más populares de la época en aquellos años 50.

“Estando en Caracas, salí una noche a Mi vaca y yo, el night club de moda, con mis amigos Susana Duijm y César Girón. Estacioné mi Cadillac convertible frente al establecimiento y un agente del orden público me invitó a moverlo, ya que estaba aparcado en un lugar prohibido. Me dirigí al policía y en un intento por impresionarlo comencé a preguntarle:

¿Tu sabes quién es la dama que me acompaña?

Y el policía responde:

No, no lo sé

Ella es Susana Duijm, la mujer más bella del mundo, le dije indignado y en voz alta.

¿Y tú sabes quién es este caballero que viene conmigo?

Y el pobre hombre impresionado y casi con pena responde: No lo sé.

Él es César Girón, el mejor torero del mundo, le respondí con voz más alta.

Finalmente, y ya con gente acercándose a observar la conversación, pregunté al policía:

¿Y tú sabes quién soy yo?

No lo conozco señor, contesta el agente.

Yo soy el Chico Carrasquel, el mejor short stop del mundo.

Los tres entramos al local a disfrutar de una noche llena de diversiones y al salir, ya bien entrada la noche, nos dirigimos a mi automóvil. La sorpresa fue que en el limpiaparabrisas  había un pequeño papel, que al desplegarlo decía: ‘esta es una boleta de infracción, y explicaba la descripción de la falta y el monto a cancelar. Lo mejor es que tenía una firma a pie de página y poco después la frase: ¡El mejor policía del mundo!’”.

¡Eres una star!

“Su paso por los escenarios como estrella de musicales, comenzó en México, donde fue contratada para hacer cine, causando tal impacto que el productor Valentín Pimstein le encargó al norteamericano Albert Freeman una comedia a su medida, que se llamó nada menos que Las razones de Susana, lo que la catapultó a primerísima figura al frente de aquel lujoso espectáculo, que durante seis meses se estuvo presentando en la pista del teatro-cabaret Terraza Casino. Allí mismo la contrataron en España, para el Teatro Eslava de Madrid, bajo la avezada y exigente directora y productora Celia Gámez, otrora gloria sin parangones de la revista musical en ese país.

Me puse a llorar -confiesa Susana-, luego de una semana de ensayos, de sube y baja escaleras, esta señora se me paró enfrente y me dijo: “Ni cantas ni bailas ni actúas ni haces ná. Pero tienes estampa. Eres una star. Además, ¡la mujer más bella del mundo’”.

Ricardo Tirado

Historiador del cine y la televisión, de su libro “Amores públicos” (Fundación para la Cultura Urbana).

   

 

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