Serguéi Skripal y el agente nervioso

Paulino Betancourt Figueroa | @p_betanco

Profesor-Investigador Universidad Central de Venezuela • Miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat • Editor de la Revista Catálisis • Presidente (H) de la Sociedad Venezolana de Catálisis.

En Inglaterra un ex espía ruso llamado Serguéi Skripal, fue envenenado el pasado domingo con un gas nervioso al que fue expuesto en un centro comercial. En el ataque también resultaron afectadas su hija Yulia y otras personas. Padre e hija permanecen ingresados en estado crítico mientras avanza la investigación del suceso, que tiene el eco de casos como el de Alexander Litvinenko, quien en 2006 falleció tras ingerir polonio depositado en la taza de té que bebía o el de Alexander Perepilichnyy, un empresario ruso que estaba colaborando para destapar una trama rusa de blanqueo de capitales y quien falleció de un infarto tras ingerir una planta venenosa.

Un testigo había indicado que “sus ojos estaban completamente blancos, abiertos de par en par… y ella echaba espuma por la boca”. “Luego el hombre [Skripal] se puso rígido. Sus brazos dejaron de moverse”. Signos clásicos de intoxicación por un agente nervioso. Los agentes nerviosos son letales y comparten una larga historia con los insecticidas. Las autoridades británicas más tarde confirmaron que era un agente nervioso el que afectó a Skripal y su hija, pero se negaron a mencionar cuál. La BBC informó que no era ninguno de los dos agentes nerviosos más infames: el sarín, que se usó en 1995 en el metro de Toyko y probablemente en Siria, o el VX, que mató al hermanastro exiliado de Kim Jong-un el año pasado en Kuala Lumpur.

Pero, ¿qué son exactamente los agentes nerviosos y cómo afectan el cuerpo? Un gas nervioso o agente nervioso es una clase de compuesto orgánico químico que contiene ácido fosfórico (organofosfatos) capaz de colapsar el mecanismo mediante el cual el sistema nervioso envía mensajes a los órganos del cuerpo. Este colapso es causado por el bloqueo de una enzima (Acetilcolinesterasa) que normalmente disminuye la actividad de la acetilcolina que es un neurotransmisor; al bloquearse dicha enzima aumenta de manera descontrolada la actividad de la acetilcolina, lo cual origina espasmos musculares que pueden causar la muerte.

Imaginemos: ¿qué pasaría si bloqueamos uno de los principales “interruptores” del cuerpo y nos quedamos con las luces encendidas todo el tiempo? El cuerpo tendría problemas. Todas las funciones corporales normales entrarían en sobremarcha: sudoración, vómitos, defecación involuntaria, espuma en la boca, convulsiones. Finalmente, los músculos pueden ceder, lo que lleva a la parálisis y la asfixia. Los antídotos están disponibles para los agentes nerviosos, pero deben ser administrados a tiempo. En dosis suficientemente altas, los agentes nerviosos pueden matar en minutos. En dosis más bajas, los síntomas pueden parecerse a los envenenamientos con pesticidas y esto no es una coincidencia.

Los primeros agentes nerviosos fueron descubiertos accidentalmente por científicos alemanes que intentaban desarrollar pesticidas. En 1936, un químico llamado Gerhard Schrader que trabajaba para el conglomerado industrial IG Farben sintetizó una molécula que funcionaba maravillosamente para matar insectos. El único problema es que mató simios y otros mamíferos, también. No era adecuado para ser rociado en los campos. Pero la información fue transmitida a los militares alemanes, que llamaron a la molécula “tabun” proveniente de la palabra alemana para tabú. Tabun también se conoce como GA. Los agentes nerviosos de la serie G son llamados así por su descubrimiento por los alemanes: sarín (GB), soman (GD) y cyclosarin (GF).

Aunque los alemanes acumularon agentes nerviosos durante la Segunda Guerra Mundial, nunca los desplegaron. Después de la guerra, los soldados estadounidenses y soviéticos se encontraron con las reservas de agentes neurotóxicos y comenzó una carrera de armas químicas. Luego vinieron incluso agentes nerviosos más mortales. VX, “agente venenoso X”, fue descubierto en Gran Bretaña en la década de 1950. Durante años, un químico similar llamado VG se vendió como el insecticida Amiton, antes de que fuera retirado del mercado por ser demasiado tóxico. Desde entonces, se han descubierto más agentes nerviosos, incluida una serie de moléculas “Novichok” o “recién llegadas” supuestamente desarrolladas en la época de la Unión Soviética.

Todos los agentes nerviosos tienen una estructura similar de fósforo y teóricamente no es difícil diseñar otros nuevos. Pero se sabe mucho menos sobre ellos, aunque se cree que funcionan de la misma manera. A diferencia de las drogas presentes en la calle, los agentes nerviosos no se pueden hacer en la cocina o en el patio, debido a su toxicidad, incluso en pequeñas cantidades. La síntesis de los agentes nerviosos requiere un laboratorio especializado.

Como armas químicas, los agentes nerviosos están clasificados como armas de destrucción masiva por las Naciones Unidas de acuerdo con la Resolución 687; su producción y almacenamiento está prohibido por la Convención sobre Armas Químicas de 1993, convención que se hizo oficial el 29 de abril de 1997.

Estos productos químicos se pueden inhalar, ingerir o pasar por la piel o la ropa. Es así como un oficial de policía que atendía a los Skripal también se envenenó, sugiriendo que aquello que los afectó lo hizo a través del contacto directo. El agente de policía está estable por ahora. A pesar de su toxicidad inmediata, los agentes nerviosos tienden a no durar mucho tiempo. El agente nervioso que los envenenó es probable que se haya descompuesto químicamente, lo que complica su identificación y posterior seguimiento para hallar a los culpables.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de la entera responsabilidad de sus autores. 

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