¿Será María Corina quien capitalice el descontento?

Piero Trepiccione

Politólogo con especialización en gerencia social. Actualmente es el coordinador general del Centro Gumilla en el Estado Lara. Profesor universitario de pre y postgrado. Analista político y de tendencias electorales. Columnista de opinión. Locutor y conductor de programas de radio.

Venezuela vive una coyuntura-país un tanto extraña. En el marco de la agudización del fenómeno hiperinflacionario y sus terribles consecuencias sobre la vida diaria de las personas, se han ido disparando de manera grotesca, los índices de descontento social, hasta tal punto, que hoy por hoy, se han generalizado. Tenemos entonces una sociedad en la cual de cada diez personas, al menos ocho se inscriben en la línea del descontento. Y cada día, que transcurre esta situación se agranda. No obstante, esa caracterización de la gran mayoría social del país, no se está traduciendo en una mayoría política convertida en un “vector de fuerza” como lo señalaba Carlos Matus, capaz de impulsar cambios trascendentales debido a su desconexión con el liderazgo opositor. Por lo contrario, esa amplia mayoría social se encuentra dispersa, fragmentada y desesperanzada al no divisar en el horizonte cercano una propuesta emocional-racional que la aglutine en una sola dirección.

En este actual escenario, las diferentes figuras del liderazgo opositor están tratando de perfilar una opción clara y sostenible en el tiempo. Tarea nada fácil viendo la situación interna de la MUD y la de los propios partidos que internamente están desbordados de conflictos que nada tienen que ver con la realidad-país. El Frente Amplio ha tratado de aglutinar factores de diversa índole más allá de las figuras y cuadros tradicionales, pero su labor apenas comienza. Es bueno recordar el tiempo que se tomó sustituir a la Coordinadora Democrática por la MUD (alrededor de tres años) para dimensionar el proceso de reorganización opositor. Entonces, la pregunta es obvia. ¿Quién puede capitalizar ese descontento que pide a gritos un cambio político y económico en Venezuela? es una respuesta interesante y necesaria para indagar.

Por lo pronto, observamos a una María Corina Machado asumiendo una posición frontal frente al Gobierno. Ha tratado de levantar las banderas de la libre empresa frente al modelo económico actual lleno de controles y discrecionalidades. Al principio, su narrativa no le permitió ocupar espacios importantes de intención de voto en las tendencias electorales, hoy en día, ha venido creciendo a ritmo lento, aunque a paso firme. Tenemos que seguir monitoreando su accionar en el tiempo, ya que su perfil se ubica en el extremo opuesto al actual, y eso la hace vulnerable a la hora de aglutinar grandes tendencias. ¿Podrá y será capaz María Corina, de moverse estratégicamente hacia el centro del espectro político para seguir creciendo lo suficiente para capitalizar el descontento? Es una interrogante que nos hacemos en esta hora clave para definir el futuro de Venezuela.

La historia nos ha demostrado que no son tan rápidos los cambios de visión política en el imaginario colectivo. Aunque es importante señalar que los venezolanos han venido cambiando sus parámetros de expectativas en relación con el liderazgo y actualmente, han dibujado a un empresario exitoso capaz de convertir al país en productivo, contrario a lo que estaba sembrado en 1998 acerca de un líder militar que pusiera las cosas en orden. Este cambio actitudinal e imaginativo puede abrirle campo a María Corina Machado; sin embargo, su capacidad de negociación y entendimiento con una gran franja del país será fundamental para seguir creciendo. Las pautas de actuación política en la Venezuela actual son extremadamente complejas y cualquier paso en falso puede significar, el aislamiento o la dilución del apoyo popular.

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