¿Qué viene luego de la toma de Caracas?

Es domingo. Ya hay una relativa calma, aunque prevalece cierto nerviosismo.  Y hay lecturas encontradas sobre la llamada Toma de Caracas y las tareas que faltan por venir en la ruta de la oposición para concretar que se realice este año el Referendo Revocatorio.

Esta semana los venezolanos lograron sobrevivir a uno de los bombardeos de la guerra de “cuarta generación” más agresivos de los últimos tiempos. Convencidos de que detrás de la protesta cívica se esconde un intento de golpe de Estado, el gobierno y sus organismos de seguridad arreciaron contra una sector de la dirigencia opositora, desplegaron toda la fuerza posible para evitar las movilizaciones hacia la capital de Venezuela, utilizaron un aparato de propaganda para incidir en las percepciones y además aplicaron una serie de tácticas de agitación, con miras a asustar a los opositores y a convocar a los seguidores del gobierno como escudo ante una supuesta insurrección.

Por otra parte, la dirigencia de la MUD intentó responder a todos los frentes y en medio de una desarticulación, al menos logró dos objetivos: la masiva movilización de los que quieren un cambio en el país y una protesta pacífica.

La estrategia del gobierno fue clara. Muy alineada con el refrán hecho programa de televisión. A Dios rogando y con el mazo dando. Mientras generaba un clima artificial de tensión, buscaba elementos de la presunta conspiración, llamaba a su gente a la calle (literalmente) y anunciaba planes de gestión para mostrar que son gobierno.

En tanto, la dirigencia de la MUD parecía un mosaico. Fue incomprensible o al menos no supo cómo trasmitir el objetivo detrás de la división de las manifestaciones en Caracas. Al final, no hubo ningún líder que sobresaliera de esta jornada. Algunos aseguran que se marcharon a sus casas decepcionados porque esperaban algo más; otros criticaron que no hubiese contundencia en el mensaje, muchos se preguntan ¿y ahora qué viene? No obstante, percibo mayoritariamente que hay claridad en que el camino es largo, pero hay que seguir.

¿Cómo leo yo lo que ocurrió?

1.Hay que destacar el carácter masivo y pacífico de la manifestación. Si fueron un millón o 30 mil personas las que participaron directamente en la protesta, para mí es poco relevante. Aunque, a buen dudar, más revelador es que el gobierno insistiera en disminuir la contundencia de esta manifestación.

2.Mantener la alegría y la paz, luego de las 48 horas precedentes a la Toma de Caracas, es un acto heroico. La mayoría de los asistentes se marchó en paz a sus casas y la lluvia terminó aislando a los pocos que pretendieron alterar una jornada no violenta.

3.Que la dirigencia opositora haya logrado mantenerse lo más unida posible, dentro de sus diferencias y el ataque quirúrgico a que fueron sometidos con las persecuciones a los dirigentes de Voluntad Popular, es de por sí un logro.

4.Para mí, es importante que la Toma se llevara a cabo en un día hábil. Al responder el gobierno, también sacó a su gente a la calle. En resumidas cuentas ¿quién trabajó ese día? Fue una especie de paro cívico y esto puede ser indicador de algo que aún falta por definir.

5.La oposición logró marcar la agenda. Tan es así que el gobierno se vio obligado a buscar cómo disminuir su impacto y mas que nada, cómo reducir los daños.

6.Superada la propaganda, se pueden apreciar otros elementos. Uno de ellos es el hecho de que los militares y los efectivos de las fuerzas de seguridad que estuvieron en la calle vieron con sus propios ojos, sin ninguna intermediación, lo que pasó. ¿Qué impacto tendrá este encuentro? Es algo que está por verse.

7.El uso de los medios del Estado para falsear y ocultar lo que está ocurriendo es una carta muy riesgosa, que puede tener algún efecto, pero se supera más rápido de lo el gobierno esperaría.

8.Es una táctica de librito (es decir, del manual) usar el miedo como elemento de disuasión y control. El gobierno lo sigue empleando, pero no logra espantar de la manera como le gustaría. Hay que estar atentos a las capacidades que ha desarrollado el venezolano para manejar el bombardeo de propaganda y esto es general. Hago un paréntesis para recordar como los seguidores del chavismo pudieron superar toda la guerra mediática a la que fueron sometidos durante la víspera del golpe de abril de 2002.

9.Las acciones posteriores del gobierno a la toma de Caracas son aún más reveladoras. Por ejemplo, invitar al cuerpo diplomático acreditado en Caracas y televisar un encuentro con ellos, en donde se explica la versión oficial, puede ser más contraproducente para el gobierno de lo que estima.

Más retos por venir

Sin embargo, y dado que ya el gobierno ha mostrado algunas cartas, todo hace suponer que las semanas venideras pueden ser muy desafiantes.

La dirigencia opositora tiene varios retos:

Entre ellos, mantener las calles calientes y el ánimo elevado para aguantar los dos meses que faltan para la recolección del 20% de las manifestaciones de voluntades (en caso de que, como lo han dejado ver en el Consejo Nacional Electoral, se lleve a cabo a finales de octubre).

Esto requiere no solo un liderazgo muy bien articulado sino tener recursos materiales para esta suerte de campaña. Aún con todo eso, no hay nada que garantice que el referendo revocatorio se haga este año. Es decir, solo la presión popular puede lograr un cambio en la agenda gubernamental de no permitir el RR.

Del lado del gobierno, sería realmente sorprendente si lograran hacer algo distinto. Sus integrantes saben cómo están los números de las encuestas, pero están apostando a que ya pasó lo peor de la crisis de abastecimiento de alimentos. El gobierno intenta seguir quemando tiempo hasta estabilizar algunos indicadores macro y micro económicos. Siguen caminando en la cuerda floja pero con algunas posibilidades de maniobra.  No hay nada que indique que bajarán la guardia. Al contrario, lo más probable es que cumplan con su oferta de radicalizar el conflicto a través de detenciones y agitación de calle.

¿A qué apuesta el gobierno?

A sacar ventaja de las diferencias entre la dirigencia opositora.

Una de las fortalezas que tiene el chavismo es que se acostumbró a ser disciplinado. Por más roces y peleas que tienen los integrantes de la cúpula, se mantienen unidos porque saben que el riesgo que corren al separarse es muy grande. Esperan pasar estos meses y demorar el Referendo. Saben que si logran llegar a la otra orilla, desgastar y desmoralizar a la oposición, pueden seguir sobreviviendo.

El peligro para la los líderes de la oposición es que no tienen aún la fortaleza de ser realmente una coalición unitaria. Los intereses particulares siempre afloran. Además, algunos están agotados al ser sometidos al juego duro del gobierno. Sin embargo, sería una inmensa torpeza no alinearse y colocarse a la altura de esa mayoría que, aún con todas sus dudas, aceptó el llamado de salir a las calles pacíficamente.