¡Qué tristeza! Ayer redescubrí en lo que los malos venezolanos han vuelto mi patria

¡Qué tristeza! Estoy muy abatida pero muy segura de que el camino, la vía única posible es seguir adelante.

Como dice mi sabia madre, Victorita Velásquez: “¡Dios no nos olvida, hemos superado todo lo malo, ha quedado atrás… ¡Tú puedes, el mundo espera por ti, recuerda que chivo que se devuelve, se esnuca!”.

… y como decía mi cultisimo padre, Raúl Gómez Peñalver: “Mi reina, mi dulce y roja flor del Ceibo, el pasado y el futuro son maya, son ilusión. Hace un segundo, ayer, el año pasado ya pasaron… el futuro, el segundo próximo, el día, el año que vienen tampoco existen, y no sabes si alcanzarás a estar allí. Lo que hay es el hoy, y el ahora”.

Ayer no fueron ellos solos los asesinados. Ha de quedar claro para la historia y la memoria colectiva que Oscar Pérez y sus compañeros no murieron, no fueron dados de baja -cursi eufemismo-. ¡Fueron asesinados, masacrados a mansalva! Con los agravantes de alevosía, ensañamiento, ventaja, agavillamiento, violación de los DDHH, violación de las leyes de guerra y del Acuerdo de Ginebra de 1949: “Se prohíbe matar o herir a un combatiente rendido o que esté fuera de combate”, protocolo sobre el tratamiento de combatientes que aceptan y manifiestan la rendición.

En el asesinato colectivo de ayer, en El Junquito hubo además estos adicionales agravantes: motivos fútiles, abuso de la superioridad de armas, sufrimiento de las víctimas, eso por parte del régimen.

Pero también estuvieron presentes la burla, la indolencia, la mofa y el abandono, de muchos más de los que puede admitirse con vergüenza, millones de personas que, contemplando la masacre ejemplarizante en vivo, directo sentenciaban a Oscar Pérez y a sus compañeros de martirio, de ser “showseros”, payasos trágicos, histriones de un culebrón… escrito quién sabe por quién.

Leí cómo un periodista tuiteaba con fastidio que seguro se trataba de un montaje teatral del régimen. Le respondí: “Me explicas a cuál género teatral te refieres: ¿A la tragedia griega, al gran gignol, o más bien, a la comedia del absurdo? Porque no conseguía el género de la obra en la que el actor de reparto y su elenco resultarían muertos, asesinados realmente, en un Grande Finale, como resultan liquidados en ejecución de perfecta planificación de holodomor, los niños, los ancianos, los reclusos, las parturientas, por efecto del hambre, desnutridos, así como por falta además de medicamentos, masacran a los enfermos crónicos, mentales, los que no tienen vacunas, ni medicinas.

Pero, como también vienen siendo masacrados en razzias policiales los vecinos de zonas determinadas en las OLP, que supuestamente son para masacrar delincuentes- sin fórmula de juicio, ni debido proceso, pero escapan porque los mismos policías les informan y en su defecto matan muchachos trabajadores, así mismo fueron asesinadas hace unos días unas 300 reses despostadas vivas, porque no fueron sacrificadas para aprovechar su carne, en las fincas en el eje panamericano, entre Mérida y Zulia. Junto con Óscar Pérez y sus compañeros, todos ellos ante los ojos de millones de personas dentro y fuera del país, fueron masacrados ayer.

El dolor es inmenso, pero lo utilizaré como combustible para seguir adelante en nuestro afán porque cambien las cosas en mi país para que haya ciudadanía, democracia, justicia, dignidad, oportunidades para todos, productividad y valores, compromiso para el bien mayor y principios. Masacres e indolencia que no serán en balde, serán herramientas para el crecimiento colectivo e individual.

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Comentarios

2 Comments
  1. OSCAR PEREZ ESTA VIVO,,,, !!! y sigue vivo,,,,,,,la lucha sigue,,,, pueblo despierta el comunismo es miseria humana,,,,,,

  2. Uno de los días más tristes de los últimos tiempos. Por muchas razones. Pero a medida que pasan los días siento que el aporte de esos mártires es inmenso: ha sacudido la conciencia nacional y ha llevado a una convicción todavía silenciosa de que tiene que haber un cambio. No es el momento de pasar facturas ni distribuir culpas, en todo caso de entender que en el país se ha establecido un ambiente de desconfianza general y nadie cree en nadie; pero es algo que se tiene que superar. Los venezolanos sobreponernos. Es necesario entender que la gravedad y la crueldad de la crisis es tal que nada se logrará si se mantienen las intrigas y la falta de unidad. La firmeza y la convicción unitaria es el mejor homenaje a los mártires!

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