¿Qué esperar por la toma de Caracas?

Luz Mely Reyes | @LuzMelyReyes

Periodista venezolana, analista política. Especialista en Comunicación Organizacional con certificación en Periodismo Emprendedor en CUNY Graduate School of Journalism. Autora de Politikom, Con la Vagina bien puesta y co autora de Marketing Politico. Herramientas para ganar elecciones. Amo las campañas electorales, por dentro y por fuera.

Es martes en la noche y reina el nerviosismo. A menos de 48 horas para la movilización de la oposición venezolana en una actividad que han llamado la Toma de Caracas llueven los rumores, hay advertencias de todo tipo, el gobierno tiene activado su clásico mecanismo de mover las emociones rememorando acciones violentas de la oposición, hay voces altisonantes, amenazas, persecuciones contra dirigentes del partido Voluntad Popular,  en la Mesa de la Unidad Democrática se percibe también el temor de cómo manejar las expectativas y lo que puede significar unas 600 mil personas en la capital de Venezuela.

La del jueves se pronostica como una de las manifestaciones sin precedentes en Venezuela. Jesús Seguías, director  de Datincorp, una firma de investigación de opinión ha compartido algunos hallazgos de un reciente sondeo:

Un millón 200 mil caraqueños (34%) mayores de 18 años manifestaron su determinación de asistir a la Toma de Caracas el próximo jueves. Si la mitad de estos renuncian a su propósito de asistir, entonces tendríamos que 600 mil caraqueños estarían dispuestos a irse a las calles el 1-S. Como punto de referencia comparativa, debemos informar que la Avenida Bolívar de Caracas se llena, de punta a punta, con 100 mil personas. Es decir, 600 mil personas equivalen a seis avenidas Bolívar.


2. También es relevante decir que para el 80% de los opositores la Toma de Caracas significa una manera de protestar para exigir al CNE la convocatoria al Referéndum Revocatorio. Sólo el 14% de los opositores perciben la Toma de Caracas para pedir la renuncia de Maduro. Y apenas el 3% de los opositores lo percibe como ocasión para provocar violencia y rebelión popular.
De producirse una manifestación de 600 mil personas en Caracas, sería la más grande en la historia de Venezuela. DatinCorp no sentencia que así será, pero de lo que no hay duda es que esta semana existe una motivación e indignación popular infinitamente superior a la de 11 de Abril del 2002 y al 12 de Febrero de 2014
.”

Con estos datos, es muy difícil asegurar, como lo ha hecho el gobierno, que la manifestación de este 1 de septiembre tenga intenciones violentas. No lo percibe así la mayoría de los opositores y tampoco lo han manifestado los voceros de la oposición, que han tratado de ser muy claros en lo que comunican con respecto a las intenciones de esta  protesta.

¿Entonces por qué el gobierno de Nicolás Maduro insiste en una tesis de esas que “justifican” las acciones preventivas cuando el clima que prevalece es de una manifestación pacífica?

En Venezuela es muy difícil hacer pronósticos por la falta de información. Sin embargo, muchos en el país han aprendido a manejar la incertidumbre y a separar la paja del grano. Por supuesto que siempre hay un riesgo en el manejo de tantas personas expresando su malestar, pero  hasta el momento no hay nada que indique que, desde el lado opositor se pudiesen incentivar actos violentos.

Pero supongamos que hubiese alguna agenda oculta para dar un golpe de Estado. Sería la primera vez que algo así ocurriese sin el conocimiento del gobierno o de sus allegados. Me explico. Las acciones militares de los últimos 25 años siempre han sido develadas. Ha ocurrido que las han subestimado- como el 4F- o ignorado quien sabe con qué propósitos. Pero que recuerde, no ha habido conspiración realmente secreta en el país. De hecho, el golpe del 11A  fue conocido desde días antes.

Y si es como los voceros del gobierno han advertido, que hay intención de un golpe, entonces vale la pena preguntarse qué militares estarían involucrados. ¿Es acaso esto realista?

Según los voceros oficialistas, sus afirmaciones se basan en los  antecedentes de las marchas y otras acciones de la oposición. Al  unísono traen a colación el golpe del 11 de abril de 2002 y pretenden hacer un paralelismo en un contexto diferente, con actores diferentes y en un país que hoy es muy  diferente al de hace 14 años.

La sola utilización de esta táctica  es sumamente peligrosa para una democracia. Este tipo de argumento es lo que se usa para justificar  las medidas “profilácticas”. Es casi como el expediente que le armaron a Irak sobre las presuntas armas de destrucción masiva.

Pero me gustaría ir un poco más allá.

Todas las encuestas coinciden en el rechazo mayoritario al gobierno del presidente Maduro.  Este rechazo se encuentra, incluso, entre un pequeño porcentaje de quienes se declaran maduristas, según revelan los estudios de la firma Delphos.

El director de esta consultora, Félix Seijas hijo, mostró recientemente cómo ha sido el deterioro de la base chavista, el gran deslave de la popularidad de Maduro y sobre todo el respaldo al Revocatorio. En números, la calificación negativa del país pasa de 90%, solo 20% se muestra a favor del mandatario, dentro de ese porcentaje al menos 5% estaría dispuesto a revocar, más de 60% apoya el RR lo cual, según las extrapolaciones podría sumar 12 millones de votos.

Estos estudios muestran que la oposición está en su mejor momento, aunque no necesariamente  la MUD  capitalice totalmente ese descontento.

En paralelo, la dirigencia de oposición se ha relegitimado ante las organizaciones internacionales porque desde 2006 se encauzó por la vía democrática y sobre todo porque este gobierno se ha caracterizado por tener presos políticos,  violentar derechos humanos, avalar la corrupción  y manejar inadecuadamente la crisis económica y social.

No parece haber entonces algún incentivo para que  esta dirigencia opositora, la que está representada en la MUD,  esté en connivencia para producir una salida no constitucional del gobierno de Maduro.

Sin embargo,  la cúpula roja toma acciones preventivas contra la oposición, insiste en bloquear el revocatorio y criminaliza la protesta.

El gobierno tiene razón para estar preocupado. Si una cantidad de personas como la estimada por Datincorp se presentan este jueves y si además esa manifestación es totalmente pacífica, es de prever que la oposición escalará en sus acciones de presión para lograr que el Revocatorio se realice este año.

El nerviosismo del gobierno de Maduro es un motivo para estar alertas. Sus líderes  no solo  han mantenido  la conocida narrativa que busca atemorizar al oponente y aglutinar a sus seguidores, esta vez han sido mucho más duros en su persecución contra dirigentes opositores, especialmente de Voluntad Popular.

Sin embargo,  la situación actual es muy distinta de otras ocasiones. El descontento de la población es generalizado y no parece haber un liderazgo en la cúpula roja capaz de asumir situaciones límites sin recurrir a la violencia. Es más, los indicios en la dirigencia roja apuntan a que en medio de sus temores puedan aumentar las medidas represivas o cometer errores que pueden salir costosos para todos.

Y esto si es realmente riesgoso.

 

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